PARQUE NACIONAL MBURUCUYÁ   


              

Categoría: UICN II (parque nacional)

Domicilio: Belgrano 997  Mburucuyá  Provincia de Corrientes (3427)

Web: http://www.pnmburucuya.gob.ar

Correo electrónico: mburucuya@apn.gov.ar; mburucuya@impsatt.com.ar

Código postal: (3427)

Prefijo telefónico: (03782)

Teléfono: 054 03782-498907 y 054 03782 498022

Ingreso y horarios: acceso gratis, Intendencia abierta de lunes a viernes, días hábiles, de 7.30 horas a 15.30 horas. Horario del parque nacional, de 7.30 a 20.00 horas. Los senderos tienen horarios reducidos.


INFORMACIÓN BÁSICA

Objetivo: protección de la diversidad florística comprendiendo bosques subxerófilos, hidrófilos, pastizales , esteros y cañadas y conservación de una amplia variedad de aves (308 especies), anfibios (31 especies), reptiles (41 especies), mamíferos (45 especies) y peces (más de 150 especies de agua dulce). Se considera que 27 especies son endémicas de este ecosistema.

Ubicación: el parque está ubicado al noroeste de la provincia de Corrientes. Desde la ciudad de Buenos Aires hasta el parque Muburucuyá en Corrientes, son 895,8 kilómetros (11 horas de viaje). 

Mapa satelital:

https://www.google.com.ar/maps/place/Parque+Nacional+Mburucuy%C3%A1/@-28.0112609,-58.0115682,17z/data=!3m1!4b1!4m5!3m4!1s0x945038a7c81af669:0xc2077a47607398bd!8m2!3d-28.0112609!4d-58.0093795

Coordenadas: 28° 00´ y  46° 77´ W y 58° 04 y  9° 19´ S.

Accesos: La localidad más próxima al parque es Mburucuyá, cabecera del departamento homónimo. Desde Corrientes capital por ruta nacional 12 y luego ruta nacional 118, hasta Saladas (donde hay hospedajes y una oficina de informes sobre el parque y el estado de las rutas) y de allí, por la ruta provincial 13 hasta Mburucuyá.   En la sede local de la Subsecretaría de Cultura y Turismo en Mburucuyá, se puede obtener información y folletería sobre el parque nacional. Luego tomar la ruta provincial 6 y la ruta provincial 86 hasta el Centro de Viisitantes de la Estancia San Teresa, centro mismo del parque nacional. Las otras localidades próximas –muy pequeñas- son Manantiales y Palmar Grande, que sólo ofrecen comestibles, teléfono público y correo.el acceso al Parque por la ruta provincial 86, desde la pequeña ciudad de Mburucuyá,  requiere recorrer unos 20 kilómetros de camino de tierra  que, en caso de lluvias intensas, se hace dificultoso para los automóviles. Quienes provengan del norte (Corrientes capital, Resistencia, Formosa) o del sur (Buenos Aires, Santa Fe, Paraná entre otras ciudades) deberán llegar por la ruta nacional N° 12 hasta su intersección con la  ruta nacional  N° 118. En este lugar se debe girar hacia el este continuando por la ruta 118 hasta  que los carteles indiquen la localidad de Saladas; allí,  dirigirse hacia la misma para luego continuar por la ruta provincial N° 13 que conduce a la ciudad de Mburucuyá, desde donde se continúa por la ruta provincial N° 86 que, como se indicó precedentemente, cruza el parque nacional.

Otra alternativa para llegar todo el año es partir desde Corrientes por la ruta nacional Nº5 hasta la localidad de Nuestra Señora del Rosario de Caá-Catí, desviando allí por la ruta de tierra Nº13 (37 km desde el desvío de la ruta Nº5, y 161 km desde Corrientes). Este acceso, aunque un poco más largo que la vuelta por Saladas, siempre está transitable, ya que los 47 km sin asfaltar (37 hasta Palmar Grande y 10 más hasta la entrada del Parque) son de arena.

Transportes alternativos: Para acceder al parque desde Mburucuyá  hay servicios de remises que parten desde la plaza Mitre (la principal) y recorren los 25 kilómetros de camino de arena apisonada hasta la entrada del parque nacional.

Desde la capital provincial, Corrientes, funciona un servicio de ómnibus –empresa San Antonio- que realiza cinco viajes diarios hasta Mburucuyá, pasando en algunos casos por la localidad de Saladas. Para consultas llamar al teléfono 03782-498125.

Recomendaciones para leer antes de viajar:

  • por la dificultad en los accesos a causa de las lluvias estivales, se recomienda comunicarse con el correo electrónico mburucuya@apn.gov.ar o al número telefónico 054 03782-498907 para verificar el estado de los caminos y la disponibilidad de ingreso. Los 25 kilómetros del camino de acceso al parque desde la ciudad de Mburucuyá, es de arena y está en buen estado, pero en épocas de lluvia puede ser de acceso muy dificultoso.
  • Es recomendable visitar el parque desde mayo a octubre. El verano es lluvioso y extremadamente caluroso.
  • Preventivamente, es recomendable la aplicación de la vacuna contra el Dengue.
  • No olvide llevar los Documentos Nacionales de Identidad de cada uno de los visitantes y los papeles del vehículo en regla.
  • La registración para ingresar al parque es obligatoria y se realiza en la entrada del parque o en la Oficina de Intendencia. Consultar allí por safaris fotográficos, caminatas y visitas guiadas.
  • El parque tiene sanitarios y baños con ducha, fogones, mesadas y agua potable.
  • La estación seca es de mayo a noviembre, es decir, invierno y primavera, pues las lluvia de verano son muy intensas.
  • Recordamos que no hay señal de celular.
  • Se debe llevar mucha agua  y alimentos porque no hay abastecimientos dentro del parque, si hay proveedurías en la localidad de Mburucuyá.
  • Se recuerda llevar cámaras y celulares bien cargados para poder fotografiar las maravillas de este parque y de las afuera del parque, para no perder imágenes inolvidables. Largavistas o binoculares son muy útiles para detectar animales cercanos. La guía de aves puede ser muy interesante para detectar las distintas especies y hacer más provechosa la visita.
  • Se recomienda ir con ropa cómoda y con pantalones largos y remera con manga larga y armado con repelente de insectos, sombrero y anteojos de sol.
  • En el parque hay una zona de acampe para pernoctar. Los baños tienen duchas. Es necesario respetar los lugares establecidos para acampar.
  • Se prohibe hacer fuego sin la autorización de los guardaparques.
  • Es posible contratar baqueanos autorizados por la Administración de Parques Nacionales para recorrer los esteros.
  • Considerar a otros visitantes, la mayoría buscan la tranquilidad que brinda el contacto con este ámbito silvestre.
  • Arrojar los residuos en los sitios establecidos según su clasificación.
  • Está prohibido cazar, pescar, molestar a los animales y recolectar cualquier tipo de especie vegetal. Respetar las indicaciones de los guardaparques y de la cartelería en general.
  • Hacer llegar sus inquietudes/sugerencias a los guardaparques.
  • En caso de desorientarse y a falta de brújula o gps, recordar que al occidente de los troncos de los árboles, crecen musgos y líquenes, mientras que en el lado del sol naciente, no se presentan estas formas de vida vegetal.
A continuación, informamos los senderos habilitados para el turismo:
  • Sendero cultural casco estancia San Teresa, de 7.30h a 20.00h
  • Sendero pedestre Che Roga, 4,4 kilómetros (2 horas, 30’), dificultad media, abierto en invierno hasta las 15.00h, en verano hasta las 17.00h. Precaución: el sendero cruza la ruta provincial 86, lo cual se advierte en la cartelería.
  • Sendero Yatay, 6,6 kilómetros (3 horas), dificultad media, alta exposición solar, abierto en invierno hasta las 15.00h, en verano hasta las 17.00h.
  • Sendero pedestre histórico Tapé Porá, 1 kilómetro (1 hora), dificultad baja,  abierto en invierno hasta las 18.00h, en verano hasta las 19.00h.

Alojamiento: los visitantes del parque pueden pasar el día en el área –en San Antonio de Mburucuyá- o aún mejor, acampar dentro del parque en el área habilitada del centro de visitantes, ya que cuenta con baños con dichas. En la localidad de Mburucuyá, el visitante dispone de todos los servicios básicos, como hospital, estación de servicio, comercios, policía, teléfono, correo y también tres hoteles de categoría media.

Intendencia y guardaparques: Intendenta: Lorena Paszko, guardaparques: Diego Ravicule, Julio Sotelo, Héctor Ball y Mara Bronfman, y los guardaparques baqueanos Alcides y Julio Vallejos, que patrullan a caballo el predio y que fueron  empleados de la antigua estancia.

Altitud: 70 msnm.

Clima: el clima es el propio de sitios bajos y aguas estancadas, que actúan como fuentes de evaporación permanente. Este fenómeno, entre otros factores, reduce la probabilidad de heladas y aumenta el período medio anual libre de ellas a unos 345 días. Gran parte de la provincia de Corrientes está afectada por vientos de origen atlántico, portadores de nubes provenientes del noreste, el este y el sureste, fenómeno que reduce significativamente la heliofanía (horas asoleadas). En el norte de la provincia, donde se sitúa el Parque Nacional Mburucuyá, el clima es, en rasgos muy generales, de tipo subtropical  cálido, con mínima amplitud térmica anual y abundantes precipitaciones que decrecen de noreste a suroeste y se distribuyen casi regularmente durante todo el año, aunque se manifiesta cierta reducción en verano y otra, algo más marcada, en invierno. La precipitación anual de Corrientes es de unos 1300 mm. Los especialistas señalan en esta región una zona, a la que denominan “núcleo del chaco oriental”, que se caracteriza por su régimen complejo de lluvias. En el Parque, la estación más lluviosa es el otoño y la más seca el invierno.

Bioma: el Parque Nacional Mburucuyá se encuentra en una zona donde se produce una división  de ambientes: en primer término, parte del área ocupa lo que se denominan los Esteros del Iberá, que se ubican en el oeste y norte de la provincia de Corrientes. Este sector está formado por una planicie con drenaje indefinido y pobre, lo que contribuye a la formación de esteros y bañados. El paisaje presenta sectores de monte con vegetación semixerófila de un solo estrato.

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: los cursos  de agua de la zona son en su mayoría tributarios del río Paraná, por lo cual, geográficamente, pertenecen a la Cuenca del Plata. Sin lugar a dudas, el estero Santa Lucía, que desagua en el Paraná a través del río Santa Lucía a la altura de la ciudad de Goya, es el espejo de agua más relevante del área. La parte norte del parque está ocupada por dos cuerpos de agua: las cañadas Portillo y Fragoza; la primera vierte sus aguas, a través del arroyo Flores (también llamado Portillo o Santa María), en el estero Santa Lucía. En el resto de la superficie existen varios esteros y bañados, de poca importancia desde el punto de vista hidrográfico, y más de cien lagunas.

Superficie: 17682 hectáreas, 43 áreas y 77 centiáreas.

Marco geológico: las desigualdades geomorfológicas del territorio correntino tienen su origen en el pasado geológico, cuando  una corriente de lava se desplazó y solidificó sobre su superficie cubriendo mantos más antiguos y rellenando cuanta hendidura encontrara en su camino, dando lugar a rocas de origen volcánico. Este proceso se denomina geológicamente colada basáltica, que en este caso provino del Brasil y cubrió todo lo que hoy es el territorio correntino. Con el correr del tiempo, esta base quedó sepultada por sedimentaciones posteriores (proceso por el cual las partículas de la erosión producida por cualquier agente se depositan en la superficie) y luego afloró en las márgenes del río Uruguay y en las de sus afluentes y en diversos lechos fluviales. Originó también desniveles como los conocidos saltos del Apipé, entre otros. Desde esa temprana edad geológica, la provincia se caracterizó por una marcada asimetría entre el este y el oeste: el primero elevado y sometido a la erosión y el  segundo deprimido y afectado por una intensa sedimentación. Más tarde, los movimientos que acompañaron a la formación de los Andes tuvieron incidencia en Corrientes, originando una importante falla (rotura de los estratos de rocas al ser sometidos a grandes presiones) que, partiendo de los saltos de Apipé, continuó por el borde de la cuenca del Iberá hasta formar la profunda cuenca del río Corrientes; al oeste de esa línea quedaron las zonas deprimidas. Posteriormente, el Alto Paraná, que primitivamente se volcaba en el río Uruguay a través del curso del Aguapey, fue desplazándose hacia el oeste, hasta que en la última era geológica una nueva falla lo encauzó  en su actual recorrido. En su retirada, el río dejó una extensa  zona de esteros y bañados  como el de Santa Lucía, que cubre todo el límite del sur del P.N Mburucuyá. Los suelos del parque son, en términos generales, de textura arenosa–franca. El manto arenoso se asienta sobre un material arcilloso que no dificulta la permeabilidad.

Flora: la zona forma parte del segundo humedal en importancia en América Latina, formado por gran cantidad de lagunas circulares, junto a esteros y cañadas y por debajo de la superficie, el acuífero guaraní, gigantesco reservorio natural de agua dulce, el tercero en importancia a nivel mundial,  que se extiende por debajo de la superficie de parte de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Se trata de una de las mayores reservas de agua dulce conocidas del planeta Tierra. Pero a su vez, el predio de Mburucuyá, uno de los siete portales del Iberá, es una versión de bolsillo del conocido pantanal del Mato Grosso.  La gran diversidad de vida que lo habita, se debe a que es una zona de convergencia de tres ecorregiones: los bosques chaqueños correspondientes a la provincia fitogeográfica del chaco semiárido, con su flora característica de quebrachos colorados, quebrachos blancos, palmas blancas, espinillos e impenetrables caraguatales; la selva paranaense, con isletas de monte con timbós, palmeras pindó, enredaderas, cañas, lianas y bromelias; y de lomadas, antiguas islas deltaicas con espinales, pastizales naturales y palmeras yatay, sumamente reducidas en su número por el avance de la frontera agrícola.

Fauna: los animales pueden verse a los costados de los caminos. No es difícil ver manadas de carpinchos o capibaras cerca de ojos de agua, o los aguará popé, mayuato o mapache sudamericano. También abunda el zorro de monte, zorro cangrejero, zorro gris o zorro plateado, cánido monógamo, de hábitos crepusculares; corzuelas y ciervos de los pantanos, dos cérvidos en estado de conservación vulnerable por la presión de caza; el armadillo; el yacaré ñato; el gato yaguarundí; el guazuncho;  la mulita; el oso melero; el lobito de río; el aguará guazú, el cánido más grande de Sudamérica, amenazado de extinción; y el mono carayá o aullador, el animal catalogado como el más ruidoso del planeta en la Guía Guinness. Al crepúsculo, el macho emite terribles aullidos. Pero en el Parque también viven otros más difíciles de ver, amenazados de extinción como el aguará guazú o el ciervo de los pantanos. Entre los anuros, la ranita de Pedersen y la rana de los cardos. También vive en el parque la tortuga de agua y el yacaré negro y el curiyú o anaconda amarilla, entre muchos otros animales. Y entre las numerosas especies de aves, un 30% del total de especies del país, encontramos al ñandú;la monjita dominicana, en estado vulnerable; el semillero culirrufo,  capuchino castaño o espiguero capuchino castaño; garzas, cigüeñas, gaviotines, corbatitas; el yetapá de collar en estado vulnerable también; el picaflor bronceado, al yabirú; a los jotes, al gavilán planeador; el chajá; el tero y el tucán.  Y antiguos habitantes extinguidos de parque como el guacamayo violáceo, el puma, o el yaguareté,  cuyo último ejemplar fue cazado en 1913.  La ictiofauna comprende más de 175 especies de peces de agua dulce, como morenas, palometas o un extraño pez pulmonado cuya adaptación le permite resistir las sequías. 

Paleontología: en el arroyo Toropí, en el departamento de Bella Vista, vecino al parque nacional Mburucuyá, hace 40 años que profesionales del CONICET, del CECOAL, la UNNE y la Universidad del Noroeste, trabajan en el sitio paleontológico Toropí. En este sitio  se hallan con frecuencia extraordinaria, restos fósiles que datan del Pleistoceno, hace unos 30.000 años, es decir en la penúltima época del período Cuaternario de la era Cenozoica. El sitio paleontológico, da cuenta de la variada megafauna del territorio en épocas prehistóricas y extinguida hacia el 10.000 AP.. El lugar, conocido como ‘Los gigantes de Toropi’, es una cárcava (una depresión) de 5 kilómetros de largo hasta el río Paraná, por 1 kilómetro de ancho que en cada lluvia, se profundiza al erosionarse dejando aparecer más restos fósiles. No se hallaron animales completos, sólo fragmentos óseos pero en excelente estado aunque totalmente desarticulados, lo que igualmente ayuda a concluir cuáles eran la especies que habitaban la región y su tamaño.  Se especula que estos paquetes fósiles fueron probablemente depositados por el corrimiento hacia el oeste del río Paraná y por su importancia fueron declarados Patrimonio Paleontológico de la Provincia de Corrientes por Ley Provincial 6165/12 y por Ordenanza Municipal 651/7. Entre los ejemplares gigantes de Toropi fueron hallados restos de mastodontes de 4 toneladas, género extinto de mamíferos proboscídeos de la familia Mammutidae  parecidos a los actuales elefantes . También aparecieron restos de numerosos armadillos de 800 kilogramos en vida; fósiles de toxodontes, mamífero extinto similar a los modernos hipopótamos. Su nombre griego significa ‘diente curvado’ o "en forma de arco". Son mamíferos originarios de Sudamérica que evolucionaron independientemente de otros continentes. Los ungulados sudamericanos proporcionan un caso de aislamiento geográfico tan notable como el de los marsupiales en Australia. También se hallaron megatherios (en griego, ‘gran bestia’)  un género extinto de mamíferos placentarios del orden Pilosa, perezosos terrestres de gran tamaño, parientes de los actuales perezosos pero de 700 kilogramos;  tortugas gigantes,  termiteros fósiles y también pequeños roedores de 600 a 700 gramos. Recientemente fue hallado el tercer ejemplar del carnívoro felino smilodonte, cuyos machos pesaban cerca de 300 kilogramos y que se diferenciaban de los actuales por sus enormes caninos, que le han valido el nombre popular de ‘tigre dientes de sable’. Los restos fósiles se exponen en el Museo Paleontológico Toropí, en Bella Vista.

Restos culturales: la zona fue habitada por múltiples poblaciones aborígenes, desde tiempos remotos, pero más allá de las numerosas crónicas y descripciones de los conquistadores españoles y viajeros científicos acerca de culturas aborígenes cazadoras-recolectoras y pescadoras, muchas de ellas hostiles a los recién llegados,  no se han hallado aún restos culturales prehispánicos en el área de Mburucuyá.  Trabajos realizados por arqueólogos en la zona, han hallado que hay una creencia generalizada en Mburucuyá de una ocupación exclusivamente guaraní, no reconociéndose otras etnias . Es necesario recordar sin embargo que, para la época del primer contacto español con la región de los ríos Paraná (1527) y Uruguay (1528), ya el área había sido aculturada por las sucesivas olas migratorias de guaraníes llegados desde el Mato Grosso, lo que explicaría que en la construcción del pasado correntino de los habitantes de la zona no existan referencias a la existencia de otros pueblos distintos al linaje tupí-guaraní. Que no se hallen restos culturales de pueblos prehispánicos no guaraníes, no significa que éstos no hayan ocupado la zona, de hecho, un pastizal o un paisaje desértico, ofrece más visibilidad e indicadores a un arqueólogo que un monte cerrado, una laguna, o los embalsados típicos de la zona de esteros. Mburucuyá presenta fuertes desafíos  a la prospección arqueológica, la obstrusividad de la propia naturaleza del lugar, como la vegetación cerrada, la sedimentación o la acción hídrica y adicionalmente, un Ph elevado del suelo que destruye los posibles restos orgánicos, como huesos o materiales malacológicos.

Creación: luego de la cesión de las tierras por sus propietarios Dr.Troels Myndel  Pedersen y su esposa Nina en el 1991,  avanzaron los trámites que impone la ley 22.351 para la creación de áreas protegidas nacionales, y la provincia de Corrientes cedió a la Nación el dominio y la jurisdicción de estas tierras por medio de la Ley 4.930 del 20 de junio de 1995, con el cargo de que se las afectara al sistema nacional. Finalmente, la Ley Nacional 25.407, sancionada en el año 2001, las incorpora definitivamente a la lista de los parques nacionales de la Argentina, con una superficie de 17.680 ha.

Administración: por resolución n.º 126/2011 de la Administración de Parques Nacionales de 19 de mayo de 2011 se dispuso que parque nacional encuadrara para los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III, por lo cual tiene a su frente un intendente designado, del que dependen 4 departamentos (Administración; Obras y Mantenimiento; Guardaparques Nacionales; Conservación y Uso Público) y la división de Despacho y Mesa de Entradas, Salidas, y Notificaciones. La intendencia tiene su sede en la localidad de Mburucuyá.


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