MÁS SOBRE EL PARQUE NACIONAL CALILEGUA 

YUNGAS SALTEÑAS  O SELVAS TROPICALES DE MONTAÑA 

   A finales del año 2000, los gobiernos de Jujuy y Salta, en cooperación con la Administración de Parques Nacionales, el Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires, y las Universidades de Jujuy y Salta y en conjunto con las Organizaciones no Gubernamentales, fundación Yaguareté, Greenpeace y Fundación Pro-yungas se fue dando forma al diseño e implementación de la Reserva de Biosfera que fue incorporada a la Red Mundial de Reservas de la Biosfera en el marco del programa "El Hombre y la Biosfera" de la Unesco. Las Yungas jujeña y salteña , en el noroeste de Argentina, tienen una superficie total de 1.600.000 has. De ese total, el 45% (700.000 has) son bosques, el 32% ( 500.000 has) son pastizales y el 11% (170.000 has) son áreas protegidas y apenas un 0,13%  (2.000 has) son tierras agrícolas. A su vez, el 16% del total (254.000 has) están bajo el cuidado de comunidades indígenas y el resto son propiedades privadas y fiscales. En el 11% de tierras protegidas se diseñaron dos parques nacionales: el PN Baritú y el PN Calilegua, dos parques provinciales: el PP Laguna Pintascayo, el PP Potrero de Yala y la Reserva Nacional El Nogalar.

 Se trata de un ecosistema variado que se extiende en gran parte del subcontinente suramericano y que se caracteriza por poseer una gran riqueza de recursos naturales. La administración del país en el proceso de colonización tuvo poco impacto en esta región. Sin embargo, en la medida de que el proceso de población del territorio nacional, una vez conformada la república de Argentina, llevo a la exploración de estos terrenos.

 El Parque Nacional  se ubica en las Sierras de Calilegua (del aymara, mirador de roca), que dieron nombre a este Parque Nacional. Es el único parque nacional de la provincia de Jujuy y su superficie de 76.306 hectáreas lo convierte en el área protegida más grande en nuestro país dedicada a la conservación de las selvas tropicales de montaña. Fue creado el 19 de Julio de 1979 por Decreto Nacional Nº 1733. Su superficie alcanza las 76.306 hectáreas que pertenecen a la Ecorregión  Selva de las Yungas,  con el objeto de preservar un área representativa de la selva tucumano-oranense, también conocidas como yungas. El mismo constituye el ambiente de mayor biodiversidad del país junto con la selva paranaense, en Misiones.

  Si bien la señalización es buena, siempre resulta sumamente recomendable recorrer los senderos con guías habilitados por la Administración de Parques Nacionales, si bien hay que reservar el acompañamiento de los guías con anticipación, ya faltan referencias claras y el paisaje no ayuda por ser muy tupido y homogéneo. Es fácil perderse.

  Asimismo existe un circuito habilitado para recorrerlo en bicicleta, si no se cuenta con la propia, pueden alquilarse con un día de anticipación por lo menos en agencias de viajes y en el contexto de un día entero de tour, con guía y explicaciones de todo lo que se está viendo. El potencial turístico del parque es enorme, pero hay coincidencias entre los visitantes que en general, opinan que hay cierta escasez de servicios. Para otros, esta insuficiencia es el encanto del sitio.

 De los parques nacionales que preservan yungas, sólo el Calilegua posee un sector de la selva pedemontaña. Este sector es un ambiente de transición entre dos ecosistemas contrastantes, el seco Bosque chaqueño y las húmedas Yungas. El parque posee una gran belleza paisajística que puede apreciarse en todo su esplendor al transitar la ruta provincial número 83 que atraviesa el mismo. La observación del lugar permite diferenvciar los cuatro ambientes de la selva de altura, la zona de selva pedemontana, la selva montana, el bosque montano y los pastizales de altura.

•             En el estrato inferior de la selva pedemontana (550 a 700 msnm), habita el cebil colorado (Anadenanthera colubrina), la tipa blanca (Tipuana tipu) y el lapacho rosado (Tabebuia impetiginosa).

•             En el siguiente nivel, de 700 a 1500 msnm aparece la selva montana, con ejemplares como el laurel (Cinnamomum porphyrium),  el ceibo (Erythrina falcata), el cedro colla (Cedrela lilloi) y el cebil blanco u horco cebil (Parapiptadenia excelsa).

•             En las laderas de los cerros, por encima de los 1500 o 1600 msnm se encuentra una franja de bosque montano, donde predominan los nogales (Juglans australis), lapachos amarillos (Tabebuia lapacho), pinos del cerro (Podocarpus parlatorei), alisos (Alnus acuminata) y saucos (Sambucus peruvianus) cuyo follaje cubre matorrales de cañas (Chusquea lorentziana).

•             A mayor altura, hacia del 1900 msnm, aparecen los bosques de queñoa (Polylepis australis) cuyo porte y densidad va disminuyendo a medida que aumenta la altura, hasta llegar a bosques casi puros de alisos por encima de los 2300 msnm.

•             Los alisos irán menguando a alturas superiores dejando una cobertura vegetal asimilable a una pradera.

•             En el área cumbral o cuasi cimera de la sierra de Calilegua se encuentra un parche de pastizal de neblina que representa una isla dentro de una matriz en la que predominan los bosques.

 

  Cada uno de ellos presenta un bioma característico de flora y fauna, muchas veces endémicas. Es un lugar ideal para la observación de fauna, se han identificado  más d 377 especies de aves, pero se estima que son muchas más, lo cual haría de Calilegua el hogar del 50% de las especies de aves que habitan nuestro país. Calilegua es una de las áreas importantes para la conservación de aves, algunas raras o globalmente amenazadas.  Entre ellas, se encuentran las águilas poma (Oroaetus isidori), crestuda real (Spizaetus ornatus), viuda (Spizaetus melanoleucus), solitaria (Harpyhaliaetus solitarius) y coronada (Harpyhaliaetus coronatus); la pava de monte alisera (Penelope dabbenei); los mirlos de agua (Cinclus schulzi); el atajacaminos lira (Uropsalis lyra), el carpintero oscuro (Leuconotopicus fumigatus), el vencejo montañés (Aeronautes montivagus), los picaflores ermitaño canela (Phaethornis pretrei), el cometa (Sappho sparganura), el frente azul (Eriocnemis glaucopoides), el común (Chlorostilbon lucidus), el vientre blanco (Amazilia chionogaster), el de barbijo (Heliomaster furcifer), el grande (Colibri coruscans), el andino (Oreotrochilus leucopleurus), el bronceado (Hylocharis chrysura) y el enano (Microstilbon burmeisteri); las garzas bruja (Nycticorax nycticorax), el tucán (Ramphastidae), la mora (Ardea cocoi) y la mora blanca (Ardea alba); los carpinteros comunes (Picumnus cirratus), el lomo blanco (Campephilus leucopogon), el dorado común (Piculus chrysochloros), el real (Colaptes melanochloros), el dorado gris (Colaptes rubiginosus) y el oliva yungueño (Veniliornis frontalis), entre muchas otras especies que incluyen casi un centenar de variedades de pájaros cantores. Se ha informado en 2017, el avistamiento de la extraordinaria águila harpía(Harpia harpyja) capaz de cazar monos. Es un ave rpaz poderosa, que habita las selvas. La hembra mayor que el macho, pesa 7 aproximadamente kilogramos, y su envergadura de alas puede alcanzar los 3 metros. Su estado de conservación es crítico. El personal del parque aseguró la zona donde se realizó el avistaje con el fin de evitar que la presencia humana sin el control correspondiente genere disturbios que puedan llevar al abandono del nido. Fueron dos ejemplares de águila harpía avistados los días 24 y 25 de marzo por estudiantes de Biología de la Facultad de Ciencias Agrarias de Jujuy, biólogos y un guía de turismo local.

  Los animales en peligro se ven acorralados por la deforestación, la fragmentación del hábitat, la disminución de presas o la caza furtiva, o por todos estos factores juntos. Para su supervivencia como especie, es fundamental la preservación de sitios protegidos..

Para recorrer el parque, se han organizado senderos con distinto grado de dificultad, considerando que gran parte del recorrido es en subida. También se estima el tiempo promedio que demanda cada sendero, todo lo cual está expuesto en carteles a lo largo de los caminos. Esta amplia red de senderos ofrecen distintas alternativas para apreciar las bellezas del paisaje de yungas y brindan la posibilidad de adentrarse en la profundidad de las selvas, pudiendo avistar aves y con suerte alguno de los esquivos mamíferos, como  monos, acutíes, el osito lavador o mayuato, el lobito de río (Lontra longicaudis) y el pecarí de collar (Tayassu tajacu), el tapetí (Sylvilagus brasiliensis), el mono caí (Cebus apella), el cuis común (Galea musteloides), el mayuato, del quechua maju río y atoj zorro, también llamado aguará popé, osito lavador o mapache sudamericano (Procyon cancrivorus), el agutí rojizo (Dasyprocta punctata), el aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), la ardilla roja (Sciurus ignitus).  Animales como el mayor depredador de América, el Yaguareté (Panthera onca), y otros felinos, la mayoría de ellos especies en peligro, como el puma (Puma concolor) , el yaguarundí o jaguarundí (Puma yagouaroundi), gato montés (Leopardus geoffroyi),el ocelote o el gato del pajonal , dejan sus huellas en las aguadas, pero al ser de hábitos nocturnos, es muy difícil verlos. También habitan en las yungas y dejan sus huellas, los tapires o antas, el oso de anteojos, la taruca (Hippocamelus antisensis), la corzuela colorada (Mazama americana), el zorro de monte (Cerdocyon thous), el carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris), el hurón mayor (Eira barbara), el aguará popé (Procyon cancrivorus), el coatí (Nasua nasua). Entre otros reptiles podemos encontrar el  yacaré overo (Caiman latirostris), serpientes, como la musurana marrón (Clelia rustica), y varias especies de culebras, como la (Philodryas olfersii) y la coral chaqueña (Micrurus pyrrhocryptus), y anfibios como los sapos  (Rhinella gallardoi), (Rhinella quechua), (Rhinella rumbolli) y la llamada rana mono yungueña (Phyllomedusa boliviana).

  Viajeros han facilitado información para conocer los nueve senderos posibles y sus grados de dificultad (baja, media y alta) y tiempo de duración (desde 10 minutos hasta 5 horas). Éstos son:

Todos nacen sobre la ruta provincial 83

Sendero Intercultural Guaraní. Duración: 1 hora. Dificultad: media.

Sendero La Herradura. Duración: 10 minutos. Dificultad: baja.

Sendero La Lagunita. Duración: 2 horas. Dificultad: media.

Sendero Tatapuá. Duración: 5 horas. Dificultad: alta.

Sendero La Junta. Duración: 4 horas. Dificultad: alta.

Sendero El Negrito. Duración: 3 horas. Dificultad: alta.

Sendero Tapir. Duración: 2 horas. Dificultad: media.

Sendero El Pedemontano. Duración: 1 hora. Dificultad: baja.

Sendero Bosque del Cielo. Duración: 10 minutos. Dificultad: baja.

Sendero El Alejo. Duración: 15 minutos. Dificultad: Media.

 

Senderos de baja dificultad

 

  El Sendero Guaraní, es un recorrido interpretativo donde aborígenes de la comunidad guaraní, interpretan la naturaleza a través de su cosmovisión. El mismo se realiza en aproximadamente una hora, y los guías guaraníes tarifan sus servicios de guiado exclusivamente habilitados para este sendero. El sendero quizá de más baja dificultad y corta duración es conocido como La Herradura y es quizá ideal para recorrer con niños. Senderos de media dificultad: Ya más extenso y combinable con otras sendas, el sendero Lagunita comienza a unos dos kilómetros de la seccional del guardaparque y se llega a un pequeño ojo de agua cubierto por plantas acuáticas. Desde allí se puede continuar y empalmar con la bicisenda El Tapir y llegar a la ruta tomando el sendero La Junta, o bien descender al arroyo Aguas Negras hasta la seccional del guardaparque. Recorrido de aproximadamente 4 horas. El sendero La Junta puede realizarse desde su inicio, a 3 km de la seccional del guardaparque, y recorre el arroyo Aguas Negras, donde es posible apreciar una gran cantidad de huellas de animales, e identificarlas gracias a la guía de identificación que le proveerán al ingresar. Otros senderos como el Pedemontano y Bosque del Cielo recorren porciones representativas de la selva pedemontana y la selva montana respectivamente, en cercanías de la ruta.

 

Senderos de mediana y alta dificultad

  Para recorrer estos senderos se recomienda contratar guias habilitados por APN. Podrá solicitar información escribiendo a guias@calilegua.com o contactandose con la Dirección del Parque.

 

Sendero Tatapuá: Comienza a 2 kilómetros y medio del acceso, subiendo por la ruta provincial, mano izquierda, se asciende por el sendero unos 300 metros para luego comenzar a descender hasta el arroyo El Negrito, que deberá tomarse hacia la izquierda y seguir su cause hasta la confluencia con el río San Lorenzo. El camino presenta cierta dificultad especialmente al seguir el cause del arroyo, que deberá ser atravesado en numerosas ocasiones saltando entre las rocas, cuidando de no resbalar por el verdín. El arroyo es frecuentado por numerosos mamíferos que se acercan a beber, pudiendo observarse huellas de pecaríes y corzuelas, mayuatos y con suerte podrán ver las impresionantes huellas del yaguareté, que utiliza el río como lugar de cacería. Es altamente recomendable realizar el recorrido con guía, y nunca individualmente. El mismo se realiza en unas 4 horas, y debe considerarse que el sendero permanece cerrado de noviembre a mayo, dependiendo del régimen de precipitaciones registrado. El sendero “El Negrito” presenta mayor dificultad que el resto de los senderos habilitados, se inicia el recorrido a 100 metros de la segunda seccional de guardaparques, Mesada de las Colmenas. Puede realizarse en unas 3 horas, y se visita un sitio histórico conocido como Las Piricas, puede visitarse una vertiente y descender hasta el arroyo El Negrito. El camino debe desandarse para regresar.

 

  Deberá tener presente que muchos de estos senderos pueden cerrarse según las condiciones climáticas y recomendamos dar aviso al guardaparque antes de comenzar a caminar. El sendero puede realizarse a pie o a caballo.

 

  Una opción recomendable es partir desde Libertador General San Martín en bicicleta. Se recorren aproximadamente unos 11 Km hasta el acceso al parque nacional, atravesando previamente el puente sobre el río San Lorenzo (el viejo puente está habilitado para peatones, bicis y motos para evitar accidentes al no transitar junto a los vehículosque cruzan sobre el puente nuevo), luego se cruza la ruta (prestar mucha atención!) y se toma el camino de ripio que conduce al parque rodeado por plantaciones de caña de azúcar. Luego de unos kilómetros de pedaleo se llega al santuario de la virgen de Guadalupe enmarcado por una explanada bien acondicionada donde esporádicamente se celebran misas. Siguiendo el camino, se atraviesa el puente sobre el arroyo Aguas Negras y a pocos metros se divisa el típico cartel de piedra y madera que da la bienvenida al Parque Nacional Calilegua.

  Desde allí se sigue la misma ruta 83, que comienza a ascender a medida que se transita la selva pedemontana, rebosante de aves que sobrevuelan las copas de los árboles. De a poco el camino comienza a trepar en la montaña y a medida que se gana altura  las piernas empiezan a sentir más pesado el pedaleo pero se empieza a disfrutar de hermosas vistas de los alrededores, que nos introducen lentamente en la selva de montaña. El sendero Tapir, altamente recomendable para ciclistas de todos los niveles, es accesible tomando primero el sendero “La Junta” ubicado a 3 kilómetros de la casa del guardaparque (a la entrada del PN).

  Para los más intrépidos y resistentes, es posible continuar el ascenso por la Ruta 83 hasta el final del parque, pasando la Mesada de las Colmenas donde se encuentra la segunda seccional de guardaparques y llegando más tarde al monolito que marca el fin de la jurisdicción del parque nacional. En total, son 23 Km de ascenso desde el acceso, partiendo de una altura de 550 mts snm hasta los 1700 mts, donde se emplaza el monolito. A lo largo del camino es posible apreciar en toda su magnitud tanto a la selva pedemontana como la selva montana. Es frecuente avistar una gran diversidad de aves y con suerte algunos mamíferos que no se percatarán de la presencia humana gracias al silencio del desplazamiento en bici.

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