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CIERVO DE LOS PANTANOS, CIERVO DE LAS MARISMAS; GUAZÚ PUCÚ o GUAZÚ PUKÚ(guaraní); EPELVE en mocoví; CALIMGO en qom; CH'IWASE, IWASE o WASE en wichi.   

/Blastocerus dichotomus/

Este hermoso ciervo de la familia Cervidae y orden Artiodactyla, es uno de los pocos ciervos anfibios, que comparte esa condición con el ciervo acuático de China y con el barasingha de India y Nepal.  Es un excelente nadador, capacitado para ello con pezuñas grandes con membranas interdigitales, por lo que su vida se desarrolla en zonas anegadizas, humedales, bañados y esteros, con mucha vegetación.  Es el segundo ciervo más grande de Sudamérica, mide  de 1,80 a 2,00 metros de largo, llega a 1,30 metro de alto y pesa entre 80 y 150 kilogramos. Su cornamenta, que cae cada año como la de todos los ciervos,  es monumental ya que mide 60 centímetros de altura. Su pelaje es marrón rojizo con manchas blancas en ancas, orejas y ojos, con hocico, cola inferior -de 10a15 centímetros de longitud- y patas negras.


Ciervo de los pantanos macho Foto: Natura-Medio Ambiental


Sus hábitos son nocturnos, no es territorial y recorre todo el habitat buscando su alimento. Tampoco forma manada,  pero las hembras con una o dos crías a lo sumo, luego de 200 días de gestación, permanece junto a sus cervatos hasta su madurez. Ocasionalmente, pueden encontrarse grupos de 4 o 5 individuos juntos. La época de celo coincide con el fin del verano, pero varía con cada individuo.

Es herbívoro, se alimenta de frutos, raíces y plantas, pero cuando siente presión ante la reducción de su habitat, puede incursionar en sembradíos.  Durante la estación seca, reduce su movilidad para permanecer cerca de los cursos de agua. La represa Yaciretá alteró sustancialmente su territorio, al igual que la desecación de pantanos para cultivo y pastoreo de ganado, así como la exposición al contagio de enfermedades del ganado, todo lo cual contribuyó a la reducción de su habitat. Sus predadores (el puma, el caimán de anteojos, el jaguar y la anaconda) y la enorme presión de caza que ha sufrido (su cornamenta es muy ambicionada por los cazadores), hicieron el resto. Por estos motivos, está en grave peligro de extinción. Su territorio, muy reducido, se limita hacia el sur del mismo, a esteros y lagunas del río Paraná,  del río Paraguay, y el delta. 

En el intento por rescatar la especie, se lo ha declarado Monumento Natural Provincial en Corrientes  (Decreto 1555/1992), en Chaco (Ley 4306/1996), en Buenos Aires (Ley 12209/1998) y en Entre Ríos (Resolución 0852 DGRN del 2015). En Uruguay se lo considera extinto. Para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) , es una especie amenazada desde 2010. Para la Argentina, es una especie en extinción.


Hembra de ciervo de los pantanos Foto: Mongabay Latam

Foto: Todo Argentina

En la Argentina, el ciervo de los pantanos puede encontrarse desde el  sur de Misiones,  hasta el nordeste de Buenos Aires, pasando por Corrientes y Entre Ríos,  Formosa y Chaco. Las poblaciones de estos Cervidae más importantes están en el delta del Paraná y  los Esteros del Iberá.

Como muchos animales endémicos en peligro, el ciervo está amenazado principalmente por la caza furtiva y los ataques de perros cimarrones, por los incendios, por la sequía debida a la bajante del Paraná y por la destrucción de su habitat.


Gendarmería decomisó dos ciervos de los pantanos cazados por furtivos en Formosa

20-4-2010
Foto: Los que se van


https://www.losquesevan.com/gendarmeria-decomiso-dos-ciervos-de-los-pantanos-cazados-por-furtivos-en-formosa.299c

Durante un procedimiento efectuado por el Escuadrón N° 15 "Bajo Paraguay" de Gendarmería Nacional, en la madrugada del pasado 15 de abril se secuestraron dos ejemplares de ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus)  abatidos por cazadores furtivos.  El decomiso fue realizado en el cruce las rutas provincial N° 2 y nacional N° 11, en la zona conocida como "Cañada 12" de la provincia de Formosa.

Según se determinó los animales secuestrados contaban con siete y dos años de edad, respectivamente: el mayor de ellos, de aproximadamente 90 kilogramos , era un macho, mientras que la menor era hembra y su peso ronda los 20 kilogramos.

La Secretaría Penal N° 1 de esa provincia, a cargo de la Dra. Gómez , y el fiscal federal de turno dispusieron el secuestro del automóvil, como así también de los dos ejemplares, de una escopeta calibre 16 que no contaba con la documentación reglamentaria y la detención de los tres ciudadanos involucrados.

El Subsecretario de Recursos Naturales y Calidad Ambiental Dr. Hugo Bay destacó que "la infracción es enorme" pero insistió en que "Hay que tratar de sacar algo positivo de todo esto, y es que sirve para que todas aquellas personas que se dedican a la caza, sepan que no hay que hacer este tipo cosas, porque realmente son animales que está prohibido cazar y produce un daño muy grande".

Por otra parte, Bay manifestó que "sin lugar a dudas, se trata de una especie emblemática de nuestro ambiente", agregando que "Tener población de ciervo de los pantanos es importante obviamente, porque están en peligro y se trata de animales que debemos proteger".

En efecto, el ciervo de los pantanos o "guazú-pucú" (guaraní) está en serio peligro de extinción y buscando su protección se lo ha declarado Monumento Natural Provincial (una de las máximas categorías de protección para una especie silvestre) en Corrientes, Chaco y Buenos Aires. Pese a ello, con cierta frecuencia es víctima de los cazadores furtivos que buscan su imponente cornamenta, pero que también aprovechan su piel y su carne. Es el mayor cérvido de Sudamerìca, ya que su largo de cabeza y cuerpo varía entre 1,80 m y 1,95 m y su peso entre los 80 y 125 kg en individuos adultos (llegando en algunos casos a los 150 kg) y en nuestro país subsiste en Corrientes, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires.

Es de esperar que la Justicia formoseña esté a la altura de las circunstancias y aplique una sanción fuerte y ejemplificadora para los responsables de la matanza de dos ejemplares de una de las especies más amenazadas de extinción de la República Argentina , que pueda desalentar a futuros cazadores furtivos de atentar contra estos animales.



PARQUE NACIONAL MBURUCUYÁ   


              

Categoría: UICN II (parque nacional)

Domicilio: Belgrano 997  Mburucuyá  Provincia de Corrientes (3427)

Web: http://www.pnmburucuya.gob.ar

Correo electrónico: mburucuya@apn.gov.ar; mburucuya@impsatt.com.ar

Código postal: (3427)

Prefijo telefónico: (03782)

Teléfono: 054 03782-498907 y 054 03782 498022

Ingreso y horarios: acceso gratis, Intendencia abierta de lunes a viernes, días hábiles, de 7.30 horas a 15.30 horas. Horario del parque nacional, de 7.30 a 20.00 horas. Los senderos tienen horarios reducidos.


INFORMACIÓN BÁSICA

Objetivo: protección de la diversidad florística comprendiendo bosques subxerófilos, hidrófilos, pastizales , esteros y cañadas y conservación de una amplia variedad de aves (308 especies), anfibios (31 especies), reptiles (41 especies), mamíferos (45 especies) y peces (más de 150 especies de agua dulce). Se considera que 27 especies son endémicas de este ecosistema.

Ubicación: el parque está ubicado al noroeste de la provincia de Corrientes. Desde la ciudad de Buenos Aires hasta el parque Muburucuyá en Corrientes, son 895,8 kilómetros (11 horas de viaje). 

Mapa satelital:

https://www.google.com.ar/maps/place/Parque+Nacional+Mburucuy%C3%A1/@-28.0112609,-58.0115682,17z/data=!3m1!4b1!4m5!3m4!1s0x945038a7c81af669:0xc2077a47607398bd!8m2!3d-28.0112609!4d-58.0093795

Coordenadas: 28° 00´ y  46° 77´ W y 58° 04 y  9° 19´ S.

Accesos: La localidad más próxima al parque es Mburucuyá, cabecera del departamento homónimo. Desde Corrientes capital por ruta nacional 12 y luego ruta nacional 118, hasta Saladas (donde hay hospedajes y una oficina de informes sobre el parque y el estado de las rutas) y de allí, por la ruta provincial 13 hasta Mburucuyá.   En la sede local de la Subsecretaría de Cultura y Turismo en Mburucuyá, se puede obtener información y folletería sobre el parque nacional. Luego tomar la ruta provincial 6 y la ruta provincial 86 hasta el Centro de Viisitantes de la Estancia San Teresa, centro mismo del parque nacional. Las otras localidades próximas –muy pequeñas- son Manantiales y Palmar Grande, que sólo ofrecen comestibles, teléfono público y correo.el acceso al Parque por la ruta provincial 86, desde la pequeña ciudad de Mburucuyá,  requiere recorrer unos 20 kilómetros de camino de tierra  que, en caso de lluvias intensas, se hace dificultoso para los automóviles. Quienes provengan del norte (Corrientes capital, Resistencia, Formosa) o del sur (Buenos Aires, Santa Fe, Paraná entre otras ciudades) deberán llegar por la ruta nacional N° 12 hasta su intersección con la  ruta nacional  N° 118. En este lugar se debe girar hacia el este continuando por la ruta 118 hasta  que los carteles indiquen la localidad de Saladas; allí,  dirigirse hacia la misma para luego continuar por la ruta provincial N° 13 que conduce a la ciudad de Mburucuyá, desde donde se continúa por la ruta provincial N° 86 que, como se indicó precedentemente, cruza el parque nacional.

Otra alternativa para llegar todo el año es partir desde Corrientes por la ruta nacional Nº5 hasta la localidad de Nuestra Señora del Rosario de Caá-Catí, desviando allí por la ruta de tierra Nº13 (37 km desde el desvío de la ruta Nº5, y 161 km desde Corrientes). Este acceso, aunque un poco más largo que la vuelta por Saladas, siempre está transitable, ya que los 47 km sin asfaltar (37 hasta Palmar Grande y 10 más hasta la entrada del Parque) son de arena.

Transportes alternativos: Para acceder al parque desde Mburucuyá  hay servicios de remises que parten desde la plaza Mitre (la principal) y recorren los 25 kilómetros de camino de arena apisonada hasta la entrada del parque nacional.

Desde la capital provincial, Corrientes, funciona un servicio de ómnibus –empresa San Antonio- que realiza cinco viajes diarios hasta Mburucuyá, pasando en algunos casos por la localidad de Saladas. Para consultas llamar al teléfono 03782-498125.

Recomendaciones para leer antes de viajar:

  • por la dificultad en los accesos a causa de las lluvias estivales, se recomienda comunicarse con el correo electrónico mburucuya@apn.gov.ar o al número telefónico 054 03782-498907 para verificar el estado de los caminos y la disponibilidad de ingreso. Los 25 kilómetros del camino de acceso al parque desde la ciudad de Mburucuyá, es de arena y está en buen estado, pero en épocas de lluvia puede ser de acceso muy dificultoso.
  • Es recomendable visitar el parque desde mayo a octubre. El verano es lluvioso y extremadamente caluroso.
  • Preventivamente, es recomendable la aplicación de la vacuna contra el Dengue.
  • No olvide llevar los Documentos Nacionales de Identidad de cada uno de los visitantes y los papeles del vehículo en regla.
  • La registración para ingresar al parque es obligatoria y se realiza en la entrada del parque o en la Oficina de Intendencia. Consultar allí por safaris fotográficos, caminatas y visitas guiadas.
  • El parque tiene sanitarios y baños con ducha, fogones, mesadas y agua potable.
  • La estación seca es de mayo a noviembre, es decir, invierno y primavera, pues las lluvia de verano son muy intensas.
  • Recordamos que no hay señal de celular.
  • Se debe llevar mucha agua  y alimentos porque no hay abastecimientos dentro del parque, si hay proveedurías en la localidad de Mburucuyá.
  • Se recuerda llevar cámaras y celulares bien cargados para poder fotografiar las maravillas de este parque y de las afuera del parque, para no perder imágenes inolvidables. Largavistas o binoculares son muy útiles para detectar animales cercanos. La guía de aves puede ser muy interesante para detectar las distintas especies y hacer más provechosa la visita.
  • Se recomienda ir con ropa cómoda y con pantalones largos y remera con manga larga y armado con repelente de insectos, sombrero y anteojos de sol.
  • En el parque hay una zona de acampe para pernoctar. Los baños tienen duchas. Es necesario respetar los lugares establecidos para acampar.
  • Se prohibe hacer fuego sin la autorización de los guardaparques.
  • Es posible contratar baqueanos autorizados por la Administración de Parques Nacionales para recorrer los esteros.
  • Considerar a otros visitantes, la mayoría buscan la tranquilidad que brinda el contacto con este ámbito silvestre.
  • Arrojar los residuos en los sitios establecidos según su clasificación.
  • Está prohibido cazar, pescar, molestar a los animales y recolectar cualquier tipo de especie vegetal. Respetar las indicaciones de los guardaparques y de la cartelería en general.
  • Hacer llegar sus inquietudes/sugerencias a los guardaparques.
  • En caso de desorientarse y a falta de brújula o gps, recordar que al occidente de los troncos de los árboles, crecen musgos y líquenes, mientras que en el lado del sol naciente, no se presentan estas formas de vida vegetal.
A continuación, informamos los senderos habilitados para el turismo:
  • Sendero cultural casco estancia San Teresa, de 7.30h a 20.00h
  • Sendero pedestre Che Roga, 4,4 kilómetros (2 horas, 30’), dificultad media, abierto en invierno hasta las 15.00h, en verano hasta las 17.00h. Precaución: el sendero cruza la ruta provincial 86, lo cual se advierte en la cartelería.
  • Sendero Yatay, 6,6 kilómetros (3 horas), dificultad media, alta exposición solar, abierto en invierno hasta las 15.00h, en verano hasta las 17.00h.
  • Sendero pedestre histórico Tapé Porá, 1 kilómetro (1 hora), dificultad baja,  abierto en invierno hasta las 18.00h, en verano hasta las 19.00h.

Alojamiento: los visitantes del parque pueden pasar el día en el área –en San Antonio de Mburucuyá- o aún mejor, acampar dentro del parque en el área habilitada del centro de visitantes, ya que cuenta con baños con dichas. En la localidad de Mburucuyá, el visitante dispone de todos los servicios básicos, como hospital, estación de servicio, comercios, policía, teléfono, correo y también tres hoteles de categoría media.

Intendencia y guardaparques: Intendenta: Lorena Paszko, guardaparques: Diego Ravicule, Julio Sotelo, Héctor Ball y Mara Bronfman, y los guardaparques baqueanos Alcides y Julio Vallejos, que patrullan a caballo el predio y que fueron  empleados de la antigua estancia.

Altitud: 70 msnm.

Clima: el clima es el propio de sitios bajos y aguas estancadas, que actúan como fuentes de evaporación permanente. Este fenómeno, entre otros factores, reduce la probabilidad de heladas y aumenta el período medio anual libre de ellas a unos 345 días. Gran parte de la provincia de Corrientes está afectada por vientos de origen atlántico, portadores de nubes provenientes del noreste, el este y el sureste, fenómeno que reduce significativamente la heliofanía (horas asoleadas). En el norte de la provincia, donde se sitúa el Parque Nacional Mburucuyá, el clima es, en rasgos muy generales, de tipo subtropical  cálido, con mínima amplitud térmica anual y abundantes precipitaciones que decrecen de noreste a suroeste y se distribuyen casi regularmente durante todo el año, aunque se manifiesta cierta reducción en verano y otra, algo más marcada, en invierno. La precipitación anual de Corrientes es de unos 1300 mm. Los especialistas señalan en esta región una zona, a la que denominan “núcleo del chaco oriental”, que se caracteriza por su régimen complejo de lluvias. En el Parque, la estación más lluviosa es el otoño y la más seca el invierno.

Bioma: el Parque Nacional Mburucuyá se encuentra en una zona donde se produce una división  de ambientes: en primer término, parte del área ocupa lo que se denominan los Esteros del Iberá, que se ubican en el oeste y norte de la provincia de Corrientes. Este sector está formado por una planicie con drenaje indefinido y pobre, lo que contribuye a la formación de esteros y bañados. El paisaje presenta sectores de monte con vegetación semixerófila de un solo estrato.

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: los cursos  de agua de la zona son en su mayoría tributarios del río Paraná, por lo cual, geográficamente, pertenecen a la Cuenca del Plata. Sin lugar a dudas, el estero Santa Lucía, que desagua en el Paraná a través del río Santa Lucía a la altura de la ciudad de Goya, es el espejo de agua más relevante del área. La parte norte del parque está ocupada por dos cuerpos de agua: las cañadas Portillo y Fragoza; la primera vierte sus aguas, a través del arroyo Flores (también llamado Portillo o Santa María), en el estero Santa Lucía. En el resto de la superficie existen varios esteros y bañados, de poca importancia desde el punto de vista hidrográfico, y más de cien lagunas.

Superficie: 17682 hectáreas, 43 áreas y 77 centiáreas.

Marco geológico: las desigualdades geomorfológicas del territorio correntino tienen su origen en el pasado geológico, cuando  una corriente de lava se desplazó y solidificó sobre su superficie cubriendo mantos más antiguos y rellenando cuanta hendidura encontrara en su camino, dando lugar a rocas de origen volcánico. Este proceso se denomina geológicamente colada basáltica, que en este caso provino del Brasil y cubrió todo lo que hoy es el territorio correntino. Con el correr del tiempo, esta base quedó sepultada por sedimentaciones posteriores (proceso por el cual las partículas de la erosión producida por cualquier agente se depositan en la superficie) y luego afloró en las márgenes del río Uruguay y en las de sus afluentes y en diversos lechos fluviales. Originó también desniveles como los conocidos saltos del Apipé, entre otros. Desde esa temprana edad geológica, la provincia se caracterizó por una marcada asimetría entre el este y el oeste: el primero elevado y sometido a la erosión y el  segundo deprimido y afectado por una intensa sedimentación. Más tarde, los movimientos que acompañaron a la formación de los Andes tuvieron incidencia en Corrientes, originando una importante falla (rotura de los estratos de rocas al ser sometidos a grandes presiones) que, partiendo de los saltos de Apipé, continuó por el borde de la cuenca del Iberá hasta formar la profunda cuenca del río Corrientes; al oeste de esa línea quedaron las zonas deprimidas. Posteriormente, el Alto Paraná, que primitivamente se volcaba en el río Uruguay a través del curso del Aguapey, fue desplazándose hacia el oeste, hasta que en la última era geológica una nueva falla lo encauzó  en su actual recorrido. En su retirada, el río dejó una extensa  zona de esteros y bañados  como el de Santa Lucía, que cubre todo el límite del sur del P.N Mburucuyá. Los suelos del parque son, en términos generales, de textura arenosa–franca. El manto arenoso se asienta sobre un material arcilloso que no dificulta la permeabilidad.

Flora: la zona forma parte del segundo humedal en importancia en América Latina, formado por gran cantidad de lagunas circulares, junto a esteros y cañadas y por debajo de la superficie, el acuífero guaraní, gigantesco reservorio natural de agua dulce, el tercero en importancia a nivel mundial,  que se extiende por debajo de la superficie de parte de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Se trata de una de las mayores reservas de agua dulce conocidas del planeta Tierra. Pero a su vez, el predio de Mburucuyá, uno de los siete portales del Iberá, es una versión de bolsillo del conocido pantanal del Mato Grosso.  La gran diversidad de vida que lo habita, se debe a que es una zona de convergencia de tres ecorregiones: los bosques chaqueños correspondientes a la provincia fitogeográfica del chaco semiárido, con su flora característica de quebrachos colorados, quebrachos blancos, palmas blancas, espinillos e impenetrables caraguatales; la selva paranaense, con isletas de monte con timbós, palmeras pindó, enredaderas, cañas, lianas y bromelias; y de lomadas, antiguas islas deltaicas con espinales, pastizales naturales y palmeras yatay, sumamente reducidas en su número por el avance de la frontera agrícola.

Fauna: los animales pueden verse a los costados de los caminos. No es difícil ver manadas de carpinchos o capibaras cerca de ojos de agua, o los aguará popé, mayuato o mapache sudamericano. También abunda el zorro de monte, zorro cangrejero, zorro gris o zorro plateado, cánido monógamo, de hábitos crepusculares; corzuelas y ciervos de los pantanos, dos cérvidos en estado de conservación vulnerable por la presión de caza; el armadillo; el yacaré ñato; el gato yaguarundí; el guazuncho;  la mulita; el oso melero; el lobito de río; el aguará guazú, el cánido más grande de Sudamérica, amenazado de extinción; y el mono carayá o aullador, el animal catalogado como el más ruidoso del planeta en la Guía Guinness. Al crepúsculo, el macho emite terribles aullidos. Pero en el Parque también viven otros más difíciles de ver, amenazados de extinción como el aguará guazú o el ciervo de los pantanos. Entre los anuros, la ranita de Pedersen y la rana de los cardos. También vive en el parque la tortuga de agua y el yacaré negro y el curiyú o anaconda amarilla, entre muchos otros animales. Y entre las numerosas especies de aves, un 30% del total de especies del país, encontramos al ñandú;la monjita dominicana, en estado vulnerable; el semillero culirrufo,  capuchino castaño o espiguero capuchino castaño; garzas, cigüeñas, gaviotines, corbatitas; el yetapá de collar en estado vulnerable también; el picaflor bronceado, al yabirú; a los jotes, al gavilán planeador; el chajá; el tero y el tucán.  Y antiguos habitantes extinguidos de parque como el guacamayo violáceo, el puma, o el yaguareté,  cuyo último ejemplar fue cazado en 1913.  La ictiofauna comprende más de 175 especies de peces de agua dulce, como morenas, palometas o un extraño pez pulmonado cuya adaptación le permite resistir las sequías. 

Paleontología: en el arroyo Toropí, en el departamento de Bella Vista, vecino al parque nacional Mburucuyá, hace 40 años que profesionales del CONICET, del CECOAL, la UNNE y la Universidad del Noroeste, trabajan en el sitio paleontológico Toropí. En este sitio  se hallan con frecuencia extraordinaria, restos fósiles que datan del Pleistoceno, hace unos 30.000 años, es decir en la penúltima época del período Cuaternario de la era Cenozoica. El sitio paleontológico, da cuenta de la variada megafauna del territorio en épocas prehistóricas y extinguida hacia el 10.000 AP.. El lugar, conocido como ‘Los gigantes de Toropi’, es una cárcava (una depresión) de 5 kilómetros de largo hasta el río Paraná, por 1 kilómetro de ancho que en cada lluvia, se profundiza al erosionarse dejando aparecer más restos fósiles. No se hallaron animales completos, sólo fragmentos óseos pero en excelente estado aunque totalmente desarticulados, lo que igualmente ayuda a concluir cuáles eran la especies que habitaban la región y su tamaño.  Se especula que estos paquetes fósiles fueron probablemente depositados por el corrimiento hacia el oeste del río Paraná y por su importancia fueron declarados Patrimonio Paleontológico de la Provincia de Corrientes por Ley Provincial 6165/12 y por Ordenanza Municipal 651/7. Entre los ejemplares gigantes de Toropi fueron hallados restos de mastodontes de 4 toneladas, género extinto de mamíferos proboscídeos de la familia Mammutidae  parecidos a los actuales elefantes . También aparecieron restos de numerosos armadillos de 800 kilogramos en vida; fósiles de toxodontes, mamífero extinto similar a los modernos hipopótamos. Su nombre griego significa ‘diente curvado’ o "en forma de arco". Son mamíferos originarios de Sudamérica que evolucionaron independientemente de otros continentes. Los ungulados sudamericanos proporcionan un caso de aislamiento geográfico tan notable como el de los marsupiales en Australia. También se hallaron megatherios (en griego, ‘gran bestia’)  un género extinto de mamíferos placentarios del orden Pilosa, perezosos terrestres de gran tamaño, parientes de los actuales perezosos pero de 700 kilogramos;  tortugas gigantes,  termiteros fósiles y también pequeños roedores de 600 a 700 gramos. Recientemente fue hallado el tercer ejemplar del carnívoro felino smilodonte, cuyos machos pesaban cerca de 300 kilogramos y que se diferenciaban de los actuales por sus enormes caninos, que le han valido el nombre popular de ‘tigre dientes de sable’. Los restos fósiles se exponen en el Museo Paleontológico Toropí, en Bella Vista.

Restos culturales: la zona fue habitada por múltiples poblaciones aborígenes, desde tiempos remotos, pero más allá de las numerosas crónicas y descripciones de los conquistadores españoles y viajeros científicos acerca de culturas aborígenes cazadoras-recolectoras y pescadoras, muchas de ellas hostiles a los recién llegados,  no se han hallado aún restos culturales prehispánicos en el área de Mburucuyá.  Trabajos realizados por arqueólogos en la zona, han hallado que hay una creencia generalizada en Mburucuyá de una ocupación exclusivamente guaraní, no reconociéndose otras etnias . Es necesario recordar sin embargo que, para la época del primer contacto español con la región de los ríos Paraná (1527) y Uruguay (1528), ya el área había sido aculturada por las sucesivas olas migratorias de guaraníes llegados desde el Mato Grosso, lo que explicaría que en la construcción del pasado correntino de los habitantes de la zona no existan referencias a la existencia de otros pueblos distintos al linaje tupí-guaraní. Que no se hallen restos culturales de pueblos prehispánicos no guaraníes, no significa que éstos no hayan ocupado la zona, de hecho, un pastizal o un paisaje desértico, ofrece más visibilidad e indicadores a un arqueólogo que un monte cerrado, una laguna, o los embalsados típicos de la zona de esteros. Mburucuyá presenta fuertes desafíos  a la prospección arqueológica, la obstrusividad de la propia naturaleza del lugar, como la vegetación cerrada, la sedimentación o la acción hídrica y adicionalmente, un Ph elevado del suelo que destruye los posibles restos orgánicos, como huesos o materiales malacológicos.

Creación: luego de la cesión de las tierras por sus propietarios Dr.Troels Myndel  Pedersen y su esposa Nina en el 1991,  avanzaron los trámites que impone la ley 22.351 para la creación de áreas protegidas nacionales, y la provincia de Corrientes cedió a la Nación el dominio y la jurisdicción de estas tierras por medio de la Ley 4.930 del 20 de junio de 1995, con el cargo de que se las afectara al sistema nacional. Finalmente, la Ley Nacional 25.407, sancionada en el año 2001, las incorpora definitivamente a la lista de los parques nacionales de la Argentina, con una superficie de 17.680 ha.

Administración: por resolución n.º 126/2011 de la Administración de Parques Nacionales de 19 de mayo de 2011 se dispuso que parque nacional encuadrara para los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III, por lo cual tiene a su frente un intendente designado, del que dependen 4 departamentos (Administración; Obras y Mantenimiento; Guardaparques Nacionales; Conservación y Uso Público) y la división de Despacho y Mesa de Entradas, Salidas, y Notificaciones. La intendencia tiene su sede en la localidad de Mburucuyá.


 

PARQUE NACIONAL ISLAS DE SANTA FE.



Categoría: UICN II (parque nacional)

Domicilio: Intendencia del Parque Nacional Pre-Delta, 3 de Febrero 394. Diamante, Entre Ríos. Parque biprovincial, de las provincias Santa Fé y Entre Ríos.

Página Web:

Correo electrónico: predelta@apn.gob.ar

Código postal: (3100)

Prefijo telefónico: 0343

Teléfono: 0343 498 3535

Acceso y horarios: el parque está cerrado al público.

 

Información básica.

Objetivos: protege un territorio fluvio insular, el cual pertenece en sus sectores emergidos a la ecorregión terrestre delta e islas del Paraná, mientras que sus aguas se incluyen en la ecorregión de agua dulce Paraná inferior. Conserva una importante comunidad de leñosas del monte blanco, en un conjunto de tres islas del Delta superior del Río Paraná,  8 islas con un paisaje dominado por lagunas, arroyos y río, si bien las islas deltaicas típicas varías sus formas constantemente, así como sus ambientes, producto principalmente de la fuerza modeladora y la fuerza del gran río Paraná.

Ubicación: parte del territorio del departamento de San Jerónimo, frente a la localidad de Puerto Gaboto, provincia de Santa Fé y la sección Islas del departamento de Diamante, provincia de Entre Ríos.  El límite sur  del parque nacional está justo en la desembocadura del río Carcarañá en el río Coronda, un cauce secundario del río Paraná, y el límite norte está en la localidad de Barrancas. El parque está ubicado a 50 kilómetros de Rosario. Las islas fluviales son: isla Campo El Rico (la mayor isla), La Gallina, El Conscripto, El Lago, Del Medio o De Lillo, Mabel o Chingolo, El Alisillar y Pajas Blancas. 

Mapa satelital: https://earth.google.com/web/search/Parque+Nacional+Islas+Santa+Fé,+Santa+Fe,+Argentina/@32.20071795,60.67771435,14.08003541a,39342.61747352d,35y,0h,0t,0r/data=CigiJgokCRbv15w0D0DAET4SY6nLD0DAGaCQAEtuUE7AIYj7NNruUE7A

Coordenadas:32°26’S 60°49’O

Accesos: la RN 11 une las ciudades de Rosario y Santa Fé.  Se baja de ella en el acceso a Maciel, a 3 kilómetros de la ruta y a 7 kilómetros de Puerto Gaboto. Sólo se puede acceder al parque en lancha desde puerto Gaboto, trayecto de una hora en lancha al noreste. Sobre la banda opuesta del río Paraná, convento de San Lorenzo (a 38 kilómetros del Puerto Gaboto, por RP 95 y RN 11); Rosario (a 65 km, por Au Rosario-Santa Fé), a Santa Fé (a 110 km, por RP 95 y Au Rosario-Santa Fé) y Ruinas de Cayastá (a 192 km por RP 95, Au Rosario-Santa Fé y RP 1)

Transportes alternativos: micro hasta puerto Gaboto desde Rosario en un recorrido de 1 hora aproximadamente. Desde Puerto Gaboto a la entrada del parque nacional  se debe acceder en lancha en un  trayecto de una hora hacia el noreste.

Recomendaciones para leer antes de viajar:

  • En caso de querer visitar el parque se debe poner en contacto con la Administración de Parque Nacionales. Teléfono: +54 11 4311-0303.
  • Consultar el estado de los caminos antes de visitar el parque.
  • El Parque Islas de Santa Fe todavía no cuenta aún con la infraestructura para recibir visitantes, y no posee abastecimiento de provisiones.
  • Consultar si hay visitas guiadas.
  • Es imprescindible llevar repelente de insectos.
  • Llevar mucha agua y provisiones, recuerdo que en el parque no hay abastecimiento.
  • Se debe registrar en la Intendencia en Puerto Gaboto antes de visitar el parque.
  • Ir provisto de brújula o GPS, celular, cámara de fotos o video y binoculares. Recordar llevarlos cargados para no lamentar el perder imágines inolvidables.
  • Llevar ropa cómoda y zapatos de trekking. Es indispensable un sombrero o gorra.
  • Está prohibido cazar, pescar y recolectar cualquier tipo de especie animal o vegetal.
  • Respetar la cartelería y las indicaciones de los guardaparques.

Alojamiento: hay camping en el parque nacional, si bien no tiene desarrollado una infraestructura receptiva para el turista. En la ciudad de Puerto Gaboto  hay alojamientos

Intendencia y guardaparques: la Intendencia tiene su sede en la ciudad de Puerto Gaboto.

Ecorregión: ecorregión terrestre delta e islas del río Paraná y ecorregión de agua dulce Paraná inferior.

Bioma: selva paranaense

Altitud: escasa altitud de 70 metros

Clima: el clima en la zona es pampeano subtropical templado húmedo, con temperaturas medias de 23 °C  desde octubre a abril (con máximas superiores a los 40°C) y 13°C de junio a agosto y mínimas de 5°C (con eventuales heladas). Las precipitaciones se registran entre los 800 y  los 1020 mm anuales, concentrados entre enero y mayo. Los vientos del sudeste generan aumentos en el nivel de ríos y arroyos. La temporada más propicia para visitar el parque es otoño y primavera, con días de agradable temperatura y noches frescas. La nieve es un fenómeno excepcional. Un riesgo factible son los tornados y tormentas severas, con un pico de frecuencia entre octubre y marzo; estos fenómenos se generan por los encuentros de un masa húmeda y cálida del norte del país y una fría y seca del sector sur argentino.

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: son muchos los ríos, riachos, canales, arroyos, lagunas y esteros  en el parque nacional. Destacan el río Paraná, el río Coronda y el riacho El Ternero. Pero recordemos que toda el área protegida es un  gran humedal.

Superficie: 4096 hectáreas

Marco geológico: geológicamente, los rellenos modernos en el delta son exclusivamente capas de la «formación Samborombón», de origen holocénico. 

El suelo del monte blanco se clasifica entre los suelos de llanura baja, y de ellos, es el definido prácticamente por las capas de aluviones superpuestas integrado por lo general con una mezcla de limo arcilloso (pardo, muy fino) y arena muy fina. Son fértiles, pero también compactados, pobres en calcio y mal aireados. En pocos lugares es francamente arenoso. Obviamente, están totalmente ausentes cualquier tipo de piedra, roca o canto rodado.

El del medioalbardón o medialoma adquiere caracteres de gley húmico. Ya fuera del área cubierta con monte blanco, en la depresión central insular, la acumulación de gran cantidad de restos vegetales en descomposición anaeróbica genera suelos semipantanosos, negros y anegados con hasta un metro de espesor de materia orgánica parcialmente descompuesta, recostada sobre un horizonte mineral gris azulado del grey. Los materiales litológicos que dieron origen a estos suelos, son limos fluviales y fluviolacustres de color pardo.

Los sedimentos acarreados por el agua, determinan la formación de elementos tales como bancos e islas. Cada año son transportados hasta el Río de la Plata unos 160 millones de toneladas de sedimentos. Esta carga está compuesta por:

  •  limo —el 56 %— (90 millones ton/año),
  • arcilla —el 28 %— (45 millones ton/año),
  • y arena —el 16 %— (25 millones ton/año).

De toda la carga, el 90 % viaja en suspensión (145 millones ton/año). El material suspendido está integrado por la totalidad de las arcillas y limos que llegan al Plata, más 10 millones ton/año de la arena más fina. Mediante carga de fondo también son transportados 15 millones ton/año de arena más gruesa. En el sector del Río de la Plata que enfrenta al delta inferior se deposita toda la arena transportada (los 25 millones ton/año) y una porción de los limos. La mitad de los sedimentos que componen el suelo del delta inferior proviene de las montañas del noroeste argentino y sur de Bolivia, los que son transportados por el río Bermejo; un 25 % restante se origina en Bolivia y llega por el río Pilcomayo; finalmente, el remanente se reparte entre el resto de los afluentes del Paraná. El río Uruguay no trae carga sedimentaria relevante.

Estas son las bases de los suelos de los albardones, a las que se agrega la tierra orgánica producida por la acumulación de detritus, hojas y ramas de la vegetación acuática, de la terrestre transportada por las aguas, y la que va generando el mismo monte blanco. Este perfil de mayor riqueza es el que se encuentra en los primeros centímetros desde la superficie.

Flora: La mayor parte de la superficie del parque está ocupada por pajonales y comunidades de plantas acuáticas, con esteros en los bajos, y bosque higrófilo en los puntos más altos, linderos a los ríos (albardones) que son  bosques degradados de la selva misionera los cuales se extienden hacia el sur, formando angostas galerías en los albardones o barrancas de las islas del río Paraná .

La abundancia de riachos, arroyos, esteros y lagunas amparan gran diversidad de plantas acuáticas. La diversidad de ambientes incluye el espinal y la vegetación propia del Chaco húmedo.  En las orillas  de lagunas y bañados, hay comunidades vegetales de duraznillo blanco; juncales, cataizales ; canutillares ; pehuajozales ; pirizales ; totorales y espadañales. El gran desarrollo del junco, que alcanza los dos metros de altura,  al morir, eleva con sus tallos el fondo de muchas lagunas interiores, avanzando un paso más en la sucesión natural.

En aguas más profundas aparece el camalotal y el curioso irupé,  victoria o yacaré yrupé , una hermosa planta acuática endémica de las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay con enormes hojas circulares de gran diámetro que flotan sobre la superficie de las aguas y que en comunidad, con otras plantas acuáticas conforman los embalsados, islas flotantes de gran densidad, constituídas por vegetales.

A mediados de primavera, aparece  en esas hojas un capullo floral nocturno de color blanco y de forma elongada con un centenar de pétalos, protegido por un cáliz de cuatro sépalos de tinte rosáceo que puede alcanzar los 30 cm de diámetro, con una distintiva fragancia que recuerda a la del ananá. Este perfume  atrae a coleópteros, que quedan atrapados cuando la flor se cierra cerca del amanecer. Durante esta primera noche la flor posee sólo el aparato reproductor femenino, listo para recibir el polen transportado por los insectos polinizadores. Durante el segundo día desarrolla estambres, que recubren de polen a los insectos atrapados. Liberados al atardecer de la segunda noche, estos fertilizarán otra flor de este modo. Esta segunda noche la flor se vuelve perceptiblemente rosada en color. La autopolinización es posible, aunque más rara. Al amanecer del tercer día, la flor se cerrará y sumergirá. El fruto madura en inmersión; es una baya globosa, de color parduzco, cubierta de espinas, que contiene numerosas semillas de forma oval, negruzcas o verdosas.                                        En suelos bajos, próximos a los cursos de agua, se hallan pequeños bosques de espinillo o aromito, que destacan, a fines del invierno, por la fragancia y el colorido de sus flores.

En los albardones se encuentran los bosques fluviales o ribereños, que son angostos (varían desde una sola hilera de árboles hasta más de setenta metros de ancho) y conformados por el sauce criollo; el aliso de río; el ceibo;  el laurel de río; el timbó blanco o el curupí;  acompañados de  arbustales de espinillo; chilcas; rama negra; sarandíes y pastizales de cortadera; totora espadaña; carrizo; canutillo y numerosas especies de gramíneas.

Fauna: el elenco faunístico del parque es diverso y muy rico, a pesar de la extinción del jaguar, el puma y el aguará guazú. El ciervo de los pantanos, también extinguido en el parque, será reintroducido. Los amenazados lobitos de río y carpinchos, encuentran amparo en las islas. Habitan también el parque mamíferos como el gato montés; el zorro de monte; el hurón menor, la comadreja colorada y la comadreja overa; la comadrejita; el coipo llamado localmente nutria; el cuis común; la rata de río; la rata colorada; el murciélago cola de ratón; el murciélago pardo y el vampiro. Entre los reptiles, el yacaré overo; la tortuga de agua y la tortuga pintada. Las aves están presentes en abundancia con la pollona azul,  el sirirí colorado y el sirirí pampa; grandes grupos de cisnes de cuello negro; el gallito de agua o jacana, las gallinetas;  el chajá; la lechuza; el inambú común; la garcita bueyera y el tero común. La zona es rica también en vida ictícola con grandes manta rayas de río, sábalos, bogas, bagres, tarariras, dorados, tarariras, entre muchos otros y entre los crustáceos, el cangrejo rojo.

Paleontología: en la zona se verifican hallazgos fósiles del Pleistoceno tardío con escasos restos de vertebrados marinos miocénicos (como dientes de tiburón Carcharias acutissima) y un marcado  predominio  de vertebrados pleistocénicos, principalmente mamíferosd y en menor medidas reptiles y aves. Los sitios contienen abundante carbonato de calcio en forma de clastos redondeados  procedentes del redepósito de sedimentos marinos. Recordemos que en esta zona se extendía el mar entrerriano, mar paranaense o mar de Bravard, cuerpo marino del Mioceno ya desaparecido. Otros vertebrados fósiles encontrados son: tortugas (Trachemys) y una forma gigante de Chelonoidis (Testudinias). También se hallaron dientes de Aligatóridos atribuibles al género Caiman. Entre las aves, se reporta únicamente el vultúrido (Geronogyps reliquus).  Como así también treinta y cinco taxones de mamiferos tales como el Glyptodon perforatus (Plesitoceno tardío Holoceno temprano) especie extinta de Pteronura, cuyo tamaño es considerablemente mayor que los pteronura actuales, al igual que el Lama guanicoe. También se encontraron restos de Lestodon, taxodon Gracilies y Tapirus (varios ejemplares), el Holmesina paulacoutoi. Es decir que en el área, hay una importante influencia de elementos brasílicos en esta fauna. Pero la zona tiene rasgos propios de un área biogeográficamente distinta e independiente de la centro-pampeanoa.

Restos culturales: en el PreDelta (límite entre el Paraná medio y el Paraná inferior) se han establecido ocupaciones sucesivas de culturas de varias orígenes desde el 2000 años AP, según se ha concluido por el hallazgo de la cerámica que produjeron. Estos asentamientos de agricultores paleoamazónicos (arawac y guaraníes) entre los más tardíos, estaban organizados en cacicazgos regionales. Para el siglo XVI y XVII, los chaná-timbú (timbú,chaná, mbeguá, caracaraes, corondás, colastinés, quiloazas y otros grupos) habitaban el área y había gran conectividad entre ellos a pesar de pertenecer a grupos etnolingüisticos distintos.   Estos pueblos de cultura mixta, eran cazadores, pescadores, recolectores y horticultores del maíz, el zapallo y el poroto.  Su estrategia de supervivencia en zonas anegadizas, era la construcción de cerritos, es decir montículos de tierra donde se desarrollaban su vida doméstica e incluso se llevaban a cabo los rituales inhumatorios. A estos cerritos, frecuentemente rodeados de agua, los consolidaban con fangos seleccionados, materiales orgánicos, restos de tiestos cerámicos, y otros materiales gruesos para que perdurara su estructura a través del tiempo. De hecho, aún hoy los puestos  siguen utilizando estos cerritos prehispánicos para ocupar estos ambientes anegadizos. La excavación arqueológica de algunos cerritos han hallado herramientas óseas, líticas y de astas, fogones de alimentos, basureros con restos de animales consumidos, cerámica decorada y cuentas malacológicas, entre las que se han conservado.

Identificación de amenazas: como en la mayoría de las áreas de reserva, los parques nacionales, en este caso humedales, que deberían contar con un alto nivel de protección, estuvieron (y muchas veces están)  expuestos a incendios forestales, a la erosión del suelo, al uso inapropiado de agroquímicos, a la tala indiscriminada, a los caza furtiva, al monocultivo (particularmente de soja), a los agroquímicos, a los endicamientos y terraplenes construídos por el hombre para contener o redirigir el agua  y al pastoreo y pisoteo del ganado intruso o propio de los pobladores del área reservada.

Creación: ley 26.648   13/10/ 2010

Administración:por resolución n.º 126/2011 de la Administración de Parques Nacionales de 19 de mayo de 2011 se dispuso que parque nacional encuadrara para los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III, por lo cual tiene a su frente un intendente designado, del que dependen 4 departamentos (Administración; Obras y Mantenimiento; Guardaparques Nacionales; Conservación y Uso Público) y la división de Despacho y Mesa de Entradas, Salidas, y Notificaciones. Sin embargo, el parque no tiene infraestructura y depende administrativamente de la intendencia del parque nacional Pre-delta, cuya sede está en la ciudad de Diamante en la provincia de Entre Ríos.

PARQUE NACIONAL ESTEROS DEL IBERÁ


Categoría: 
UICN II (Parque Nacional)

Dirección: Belgrano s/n entre Sarmiento y Mitre (3485) San Miguel, Corrientes 

Web:

Correo electrónico: ibera@apn.gob.ar

CP:  3485

Prefijo telefónico:  03773

Teléfono: 011-39853800 Interno 75001

Ingreso y horarios:  la entrada al Parque Nacional Iberá es gratuita. Los horarios de verano van de 8.00  a  19.00 horas, y de 9.00 a 18.00 horas en invierno.

INFORMACIÓN BÁSICA

Objeto: el parque nacional Iberá protege uno de los humedales más importantes a escala mundial, formando un gran corredor ecoturístico de gran riqueza acuífera, que conecta el parque nacional El Impenetrable (Chaco), la reserva natural Bañado de la Estrella (Formosa) y el parque nacional Iguazú (Misiones) y recuperando la biodiversidad diezmada durante décadas.

Ubicación: los Esteros del Iberá son un extenso humedal que abarca entre 15.000 y 25.000 km² en la provincia de Corrientes, en el nordeste de Argentina, ubicado a 850km de Buenos Aires, y a 120 km de la ciudad de Mercedes en Corrientes. 

Mapa:  https://www.google.com.ar/maps/search/parque+nacional+Ibera/@-28.2605446,-58.6217723,8z/data=!3m1!4b1

Coordenadas: 28°36′00″S 57°49′01″O

Accesos: lo ideal es llegar con un auto propio, preferentemente todo terreno o vehículos altos. Se sugiere buscar información previamente sobre el estado de los caminos que pueden verse afectado por lluvias.  Los que viajen en vehículo deben cargar combustible en Mercedes, la opción más cercana a la reserva. En el camino no hay señal de celular pero si tiene algún inconveniente hay tránsito de vehículos dispuestos a dar una mano si es necesario. El tramo desde Mercedes a Pellegrini es de ripio transitable, pero debe hacerlo despacio a no más de 60km/h.

Los “portales” o ingresos principales son: 

  • Portal Cambyretá, cercano a la ciudad de Ituzaingó. El camino de ingreso se encuentra sobre la Ruta Nacional N° 12, a 15 kilómetros de Ituzaingó y 8 kilómetros de Villa Olivari. 
  • Portal San Nicolás, desde la ciudad de San Miguel, a 163 kilómetros de Corrientes capital por Ruta Provincial Nº 5 y Ruta Nacional N˚118. 
  • También es posible visitar la reserva desde varios puntos (Galarza, Paraíso, Colonia Carlos Pellegrini, Ituzaingó, Concepción de Yaguareté Corá y San Miguel),  y en ella encontrar todo tipo de paseos. 
  • Portal Laguna Iberá, a 120 kilómetros de Mercedes, se encuentra cercano al pueblo Colonia Carlos Pellegrini sobre Ruta Provincial Nº 40, el cual cuenta con buenos servicios para el turismo cultural. En este portal, además de senderismo, se pueden realizar paseos en lancha y kayak por la laguna Iberá, cabalgatas, travesías en bicicleta y paseos en carro.

Transportes alternativos: también se puede llegar a Ituzaingó o San Miguel en buses que salen desde Posadas, Corrientes (o Resistencia) e incluso Buenos Aires.

Recomendaciones para leer antes de viajar: 

  • para visitar el Parque Nacional Iberá, es preciso comunicarse previamente con las oficinas de Informes Turísticos de San Miguel o Ituzaingó, según  planifique el recorrido desde el Portal San Nicolás o desde el Portal Cambyretá. Se debe tener en cuenta que en el primer caso se recomienda ingresar con vehículos altos, preferentemente 4×4; mientras que en el segundo, puede accederse con vehículos bajos, siempre con extremada precaución. Otro dato importante es que el último tramo no está asfaltado, por eso, si  hubo lluvias no es recomendable ir en un vehículo que no sea 4×4.
  • el estado del camino para llegar requiere mantenimiento, las rutas son fangosas y muchas veces intransitables. Consultar antes el estado de los caminos.
  • Una vez en Ituzaingó o San Miguel, los visitantes deberán contratar excursiones para ingresar al parque.
  • en los portales Cambyretá y San Nicolás hay zonas donde acampar y quinchos con fogones y baños. Desde ambos portales se pueden hacer senderos a pie y otros con vehículos. 
  • se debe contratar las excursiones en lancha(recomendable) y los paseos en Informes, dentro del parque.
  • No hay servicio de proveeduría en los portales o en el parque. 
  • es muy importante, en todos los casos, regreses con tus residuos hasta la localidad más cercana.
  • las pasarelas del parque provincial están muy bien cuidadas y señalizadas.
  • se sugiere llevar un termo con agua helada y provisiones.
  • es imprescindible llevar repelente de insectos, anteojos, sombrero o gorra para el sol y protector solar.
  • es recomendable usar  ropa cómoda y suelta pero de manga larga. Abrigo abundante durante el invierno y trajes de baño para el verano. En estaciones lluviosas son necesarias botas de goma
  • llevar linterna, prismáticos y cámaras de video o fotográficas cargadas.
  • se necesitan un mínimo de dos a tres días para conocer los Esteros.
  • si es alérgico o toma alguna medicación no olvide traerla ya que no hay farmacias en colonia Carlos Pellegrini
  • en colonia Carlos Pellegrini tampoco hay Bancos, Cajeros automáticos o surtidor de combustible.
  • hay varias experiencia posibles en el parque, desde las más pasivas, como avistaje de numerosas y exóticas aves, hasta cabalgatas,o recorridos de los humedales en kayac o en botes, o caminatas.

 Alojamiento:

  • visitantes han sugerido alojarse en el camping, que ofrece todas las prestaciones.
  • Mercedes es la ciudad de los esteros que concentra la mayor plaza hotelera de la zona de Iberá. Colonia Carlos Pelegrini es desde donde parten las excursiones y en sus inmediaciones existen estancias de primer nivel que ofician de alojamiento; una forma novedosa de entrar en contacto directo con esta naturaleza casi virgen.
  • una alternativa es llegar desde el oeste, del lado de la capital correntina y hacer base en el pueblo de Mburucuyá. Desde el norte, la ciudad más cercana a los Esteros es Ituzaingó.
  • pero la mejor opción para los viajeros es alojarse en el pueblo más cercano, Colonia Carlos Pellegrini.

Guardaparques: uno de ellos es Bruno Leiva, uno de los primeros guardaparques del Parque Nacional Iberá que comenzó con su actividad 35 años atrás. Hoy en día se dedica a ser guía turístico.

Altitud: 65 msnm

Clima: ecosistema subtropical sin estación seca y abundantes lluvias. Veranos húmedos y calurosos. Preeminencia de lluvias en otoño y verano.           Temperatura promedio anual 20°C, sin grandes amplitudes térmicas.

Bioma: humedal

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan:  las principales lagunas son la Luna (78km2, Galarza (15 km2),  Iberá (53 km2), Fernández (40 km2), Medina (17 km2), Disparo (18 km2) y Trim(21,4 km2) entre muchas otras, aproximadamente 60 lagunas. Los principales esteros son el Moreno, San Antonio Cué, Carambola y Santa Ana. Las aguas de las lagunas – más profundas que las de un estero- poseen fondos arenosos y habita en ellas una vegetación sumergida sólo visible cuando se producen grandes bajantes. El sistema tiene su drenaje temporario a través del río Miriñay hacia las aguas del Uruguay y del Corrientes,  que en forma permanente drena hacia el Paraná.

Superficie: la superficie total del parque es de 712.800 hectáreas. Esta extensión incluye el parque nacional Iberá, de 159.800 hectáreas de tierras altas de pastizales, bosques de espinal, malezales y pequeñas selvas, y otro provincial del mismo nombre, de 553,000 has de esteros y humedales, constituyendo la mayor reserva de la Argentina, que cuenta con 4.000 especies de flora y fauna, casi el 30 por ciento de las reconocidas en la Argentina.

Marco geológico: la región del Iberá se ubica en la depresión central de La Crespa, flanqueada por terrenos más altos de carácter geológicamente diverso en las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay, que constituye el centro de la provincia de Corrientes. Toma la forma de una ancha llanura, de pendiente apenas superior al 1‰ que permite un lento desagüe en dirección noreste-sudoeste. En forma subterránea, los esteros están ubicados sobre el Acuífero Guaraní que abarca cuatro países, Brasil, Paraguay, Uruguay y  Argentina. Un acuífero no es de agua relíctica, es decir,  agua antigua. Es más bien un flujo subterráneo  de agua dulce alimentado por lluvias, o contactos con cursos de agua. El Acuífero Guaraní es un gigantesco reservorio natural de agua dulce que se extiende por debajo de la superficie, y es reconocido mundialmente como el segundo en importancia, con una superficie de  1.194.000km2.

Flora: la región está constituída por humedales combinados con pastizales, bosques de espinal, malezales y pequeñas selvas. Estos humedales son un depósito de agua estancada, con una profundidad que no supera los tres metros y se encuentran cubiertos por plantas acuáticas que filtran sus aguas, a su vez, son la reserva ecológica más diversa de la región. Los conjuntos de plantas flotantes forman los embalsados,  en los cuales se deposita tierra y semillas llevadas por el viento. La densidad de su base es suficiente para que sobre ellos crezcan árboles y arbustos de tierra firme tan importantes como el ceibo, el laurel de río y el curupí entre otros). Hacia el sur la vegetación se transforma en pastizales y sabanas, apareciendo densas arboledas de algarrobo, ñandubay  y espinillo .

La exuberante flora local incluye numerosas especies acuáticas como el camalote, que dan lugar al fenómeno de los embalsados, auténticas islas flotantes que complican la geografía de las lagunas. Aquí el camalote   en flor, es el género más extendido y conforma generalmente la base de los embalsados, junto con la amapola de agua , el irupé, una bellísima planta acuática endémica de la zona; la achira amarilla; las lentejas de agua; los repollitos; los lirios  y los  helechos de agua. La ortiga acuática ; el junco y las achiras o pehuajos junto con los abundantes juncales  de más de 90 cm de alto, son la flora que acompaña la rica diversidad vegetal de los esteros.

Hermosas bromelias;  el siempreverde higuerón o ibapoy; el timbó u oreja de negro; el lapacho negro; el quebracho blanco;la pitanga; el catiguá;  el urunday ; el alecrín ; el viraró  y el laurel negro. También encontramos el ombú;  el jacarandá o tarco; el  seibo; el sauce,  el curupí o lecherón ; el guayabí o lanza blanca y el churquio espinillo  Todos estos árboles y arbustos conforman los frondosos bosques  hidrófilos. Las palmeras también están presentes con las pindó o ybá pitá, la caranday  y las yatay. En los embalsados, crecen pajonales achiras, yuyales y pequeños árboles de suelos húmedos como los sarandí  blanco;  el laurel y el pehuajó y el tututa. 

Fauna: en cuanto a la vida animal del Iberá, es necesario saber que la presión de la caza y la pesca en los esteros, durante décadas, diezmó  las especies  llegando como se dijo a la completa extinción de varias de ellas. En los años 80, y sobre todo desde el comienzo del siglo XXI, se ha hecho un gran esfuerzo por restablecer la fauna original del humedal. Entre los animales recuperados, contamos el venado de las pampas, el ciervo de los pantanos, ambos perjudicados por la caza furtiva y la deforestación. Idéntica situación vive el oso hormiguero gigante perseguido por su carne y su piel.  También se lleva a cabo la rehabilitación del yaguareté o jaguar o yaguareté; el ocelote, casi extinguido en el área, el gato onza, el tapir, el mayor mamífero terrestre de Sudamérica y el pecarí de collar.  Otros animales protegidos son los capibaras o carpinchos; los monos aulladores o caraya, los primates más grandes de América, y los más australes.  La nutria gigante,  especie de mamífero carnívoro sumamente amistoso y gregario; el lobito de río y el gato montés, así como el aguará guazú, inofensivo para el humano y el ganado, es el mayor de los cánidos de América del Sur. Entre los reptiles restablecidos, contamos al yacaré overo y el yacaré negro, ambos superan los dos metros de longitud en la adultez.  Pariente más pequeño es el lagarto overo que es abundante en el Iberá. 

Entre las aves, el guacamayo rojo,  el muitú o pavón muitú​,  una especie de gallináceo; la chuña de patas rojas; el pirincho; la garza mora o garza cuca, la garza blanca,  el pájaro carpintero y los amenazados, yetapá de collar; el capuchino de collar; etordo amarillo; el espartillero pampeano; el espartillero enano y el cardenal amarillo , entre más de trescientas especies de  aves, de más de 50 familias. 

Entre las serpientes, están las muy venenosas yarará o víbora de la cruz, la serpiente de cascabel y la serpiente de coral, además de las inofensivas cobra de agua, la falsa yarará  y la constrictora  boa curiyú o anaconda amarilla. La ictiofauna también es muy variada y abundante, el Iberá es habitat de  dorados; armados‎; surubíes; ‎pacúes; mojarras; tarariras  y palometas .  

Paleontología: por fuera del parque, en los departamentos de Bella Vista e Ituzaingó, se han hallado abundantes fósiles, con 40 especies de mega mamíferoso y reptiles de 30.000 a 50.000 años de antiguedad, con preeminencia de formas herbívoras. En la ruta 25, próximo al arroyo Toropí (a 10 km de Bella Vista), se halla el primer yacimiento fosilífero de Corrientes, en Toropí/Yupoí. La entrada no es gratuita, pero su valor es módico.

Restos culturales: la localidad  de colonia Carlos Pellegrini fue hallado un importante yacimiento arqueológico de fragmentos cerámicos y restos humanos. Tomándose como referencia los restos hallados durante la construcción de la Represa de Yacyretá, éstos podrían tener una antigüedad de dos mil años, datación que será precisada mediante el método de Carbono 14 en la Universidad de La Plata donde cuentan con laboratorios especializados.  El arqueólogo en jefe Rodríguez,  destacó el hecho de que el Río Paraná «viene siendo habitado desde hace doce mil años» y las diferentes culturas mayoritariamente guaraníes, con contactos y vinculaciones,  fueron desplazándose a lo largo de sus márgenes.

Creación: los esteros constituían una reserva natural provincial desde el 15 de abril de 1983.  El 5 de diciembre de 2018, el Congreso de la Nación aprobó la creación del Parque Nacional Iberá en la provincia argentina de Corrientes, con una superficie de 159.800 hectáreas. Estas tierras se suman a las 553.000 hectáreas de esteros y humedales del contiguo Parque Provincial Iberá. De esta manera, se conforma un parque natural de 712.800 hectáreas. Las tierras aledañas al parque provincial fueron donadas para este fin por las fundaciones CLT Argentina, fundada por Douglas and Kristine Tompkins y Flora y Fauna Argentina. Dicha donación fue objeto de controversia . Se estima que en 10 años recibirá más de 100.000 visitantes al año a través de los ocho portales de acceso al Parque, que promoverán el desarrollo de las economías locales de la mano de emprendimientos y proyectos vinculados al eco-turismo.

Administración: la Administración Nacional de Parques Nacionales tomó posesión progresiva de los núcleos Cambyretá, en 2016, y San Nicolás, en 2017, mientras que recientemente se inició el proceso de traspaso del portal Laguna Iberá. El área protegida continuará con la incorporación de un núcleo operativo más para completar las casi 160 mil hectáreas del Parque Nacional. La ley aprobada contempla también la protección de aproximadamente 23 mil hectáreas más bajo la categoría de Reserva Nacional, alcanzando un área total de 183.500 hectáreas.


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