Mostrando entradas con la etiqueta quebracho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quebracho. Mostrar todas las entradas

PARQUE NACIONAL CHACO



Categoría: área protegida de complejidad III

Dirección: Capitán Solari (3515) Chaco-Argentina:  Intendencia

Web : http://www.parquesnacionales.gob.ar

Correo electrónico: chaco@apn.gob.ar, informes@apn.gob.ar

Código postal:   3515

Prefijo telefónico: (03725)

Teléfono: 03725 499161 y  54 37 25 496166 y 54 37 25 496161

Horarios e Ingreso: el parque permanece abierto al público todo el año y es de ingreso gratuito. En otoño-invierno el horario de ingreso es de 08 a 19 horas. En primavera-verano el horario de ingreso es de 07 a 20 horas.


INFORMACIÓN BÁSICA

Objetivo: es un área natural protegida ubicada en la provincia del Chaco en Argentina. Su objetivo es la conservación del entorno de la zona oriental del Chaco, caracterizada por sus lagunas, extensas sabanas y vegetación selvática alternadas con palmares (palmeras Caranday) y bañados y ambientes que se desarrollan en torno al curso del río Negro, en el chaco húmedo. El parque permite apreciar  quebrachales naturales con ejemplares de gran tamaño, escasos sobrevivientes de una época lejana donde abundaban.

Ubicación: desde Resistencia, por ruta nacional 16 hacia el oeste (65 km) y ruta provincial 9 hacia el norte (40 km) hasta la localidad de Capitan Solari, donde funciona la sede administrativa del parque, desde allí un camino vecinal de 5 km llega al área protegida.

Mapa satelital:

https://www.google.com.ar/maps/place/Parque+nacional+Chaco/@-26.7932203,-59.6205813,17z/data=!3m1!4b1!4m5!3m4!1s0x94441a9a67a7b333:0xfba015785bc86d23!8m2!3d-26.7932203!4d-59.6183926

Coordenadas: 26º 40’S 59º 48’O.

Accesos: está situado a 130 km al noroeste de Resistencia, capital de la provincia, a la cual se puede arribar vía aérea o con varias líneas de micros de larga distancia . Desde Resistencia, se parte por la Ruta Nacional Nº 16 hasta el empalme con la Ruta Provincial Nº 9. En este punto se desvía hacia el norte para continuar unos 28 km hasta Colonia Elisa. Después de 15 km más de camino consolidado, se llega a Capitán Solari,  ubicado a 6 km de distancia del Parque. Éste se halla entre los departamentos Sargento Cabral y Presidencia de la Plaza, y representa una verdadera isla natural en medio del avance urbano.

Transportes alternativos: esta última localidad cuenta con servicios de ómnibus diarios.  La capital chaqueña recibe ómnibus de todo el país y países limítrofes, además de vuelos diarios desde Buenos Aires y varias frecuencias semanales desde Córdoba. A partir de Resistencia, es posible alcanzar el área protegida en automoviles de alquiler, remises o vehículos de una agencia de turismo, o abordar alguno de los cuatro ómnibus que vinculan diariamente la Terminal de Resistencia con Capitán Solari.

Recomendaciones para leer antes de viajar:

  • se recomienda visitar el área protegida de marzo a noviembre.
  • regístrese a Ud. y los miembros de su familia en el Centro de Visitantes al llegar.  Ante cualquier duda, consulte al personal.
  • respete la cartelería y las indicaciones de los guardaparques. No se aparte de los senderos.
  • por favor, no persiga ni moleste a los animales, ni dañe las plantas.
  • antes de visitar el área, recuerde consultar el estado de los senderos y el ingreso.
  • lleve agua para consumo, así como provisiones. No deje desperdicios en el parque, retírelos al salir de él.
  • es importante no olvidar el repelente para insectos y el protector solar (sombrero o gorra, ropa de mangas largas y pantalones largos para evitar picaduras, anteojos y calzado de trekking).
  • deje su mascota en casa. Está prohibido el ingreso y permanencia de animales domésticos
  • circule con los vehículos a baja velocidad.
  • se sugiere llevar GPS o brújula y cámara de video, fotos o celular con carga completa para no lamentar la pérdida de inolvidable imágenes.
  • sólo transite por los senderos habilitados con calzado adecuado.
  • en el parque se puede acampar, hay sanitarios y duchas con agua caliente, mesas, piletas de lavado, iluminación nocturna, fogones  donde se provee la leña, luz eléctrica y agua potable. Los comentarios en general de los visitantes son muy positivos.
  • recuerde regresar con sus residuos. No los abandone en el parque.
  • respete a los otros visitantes, ya que muchos de ellos vienen en busca de la tranquilidad que brinda el contacto con la naturaleza
  • existe un sendero de interpretación que puede ser recorrido en vehículo, con dos tramos para recorrer a pie.
  • uno de estos tramos conduce a las lagunas Carpincho y Yacaré para hacer avistaje de aves, y en el otro sendero se pueden apreciar los árboles nativos. Sendero a las lagunas Carpincho y Yacaré: por tres km de selva ribereña que bordea el río Negro, se encuentran  los miradores de estas lagunas, ideales para la observación de aves.
  • Sendero de Flora: en un tramo de 1,5 km, comenzando muy cerca del área de acampe, se encuentra toda la riqueza arbórea nativa, pudiéndose observar en todo su recorrido diferentes especies vegetales que caracterizan estos ambientes, desde pequeños líquenes, helechos y hongos hasta los dominadores del monte como lo son el urunday, lapacho rosado, quebracho colorado, guayacán, entre otros. Así mismo prestando atención y disfrutando de la maravilla podemos encontrar algunos animales silvestres como pecarí, zorros, mulitas, monos y una gran cantidad de avifauna que caracterizan estos ambientes.
  • Laguna Panza de Cabra: con precaución, se llega hasta esta laguna por un camino interno del Parque, con 12 km de tupidos montes chaqueños,  quebrachales que en otros tiempos también poblaban la provincia. A orillas de la laguna Panza de Cabra hay un área de picnic diurno, con mesas, bancos y parrillas.
Otros senderos posibles se pueden consultar en el Centro de Visitantes en el Área Operativa:
  • Sendero Peatonal del Río Negro
  • Mirador del Palmar
  • Sendero del Abuelo
  • Sendero vehicular del quebrachal y mirador del Bañado Palma Sola

Alojamiento: 

  • En la Localidad de Capitán Solari, fuera del Parque, existen hospedajes, comedores, lugares donde comprar provisiones y un cajero automático.
  • Las Localidades de Colonia Elisa y Colonias Unidas, también fuera del Parque, ofrecen alojamiento, comedores y proveedurías varias.
  • En el parque se puede acampar. En los acampes hay sanitarios y duchas con agua caliente, mesas, piletas de lavado, iluminación nocturna, fogones  donde se provee la leña, luz eléctrica y agua potable y de allí puede partirse a cualquiera de los senderos de interpretación. Alrededor del Centro de Visitantes es área Wifi. La senda principal puede recorrerse en auto a velocidad mínima. Esta senda permite acceder a dos circuitos peatonales.

Guardaparques: Intendente Sergio Valdecantos y guardaparque Leonardo Juber

Altitud: 68 msnm.

Clima: el clima es subtropical húmedo, con estación seca. Entre noviembre y marzo, llueven de 900 a 1.400 mm anuales. La temperatura media anual es de 22° C . En verano con máximas superiores a los 40°C en verano y, en invierno, mínimas bajo cero.

Bioma: ecorregión del Chaco húmedo, con ambientes de montes, sabana con palma blanca, esteros y lagunas.

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: el río Negro atraviesa el sector este del parque. El parque comprende las lagunas  Panza de Cabra, Yacaré y Carpincho.

Superficie: 14.981 hectáreas

Marco geológico: durante el período Mioceno del Cuaternario, gran parte de la Argentina estuvo cubierta por el mar Entrerriense o Paranaense., descrito por D'Orbigny en 1842. Este extenso mar, que abarcaba el sur de Brasil, Bolivia, Paraguay y la llanura Chaco-pampeana en Argentina,  comenzó a formarse hace 15 millones de años por el levantamiento andino que ocasionó el hundimiento de la llanura Chaco-pampeana, permitiendo la ingresión de las aguas del océano Atlántico al continente. Hacia 706 millones de años al presente, los movimientos de elevación de las sierras pampeanas levantaron los terrenos inundados expulsando las aguas del mar hacia el océano.  En el presente, la llanura Chaco-pampeana, geomorfológicamente, es un bloque hundido, rellenado con sedimentos de los ríos Pilcomayo, Bermejo y Juramento. Es el diseño de un paisaje con albardones y amplias depresiones ínterfluviales. Dominan los procesos fluviomorfológicos. La disolución de evaporitas (sulfatos y carbonatos)y la deposición de sedimentos, modelan las depresiones, mientras que la dinámica de meandros en llanuras muy planas y la fragmentación de albardones interconecta cauces antes autónomos en un proceso de transfluencias que modifica total o parcialmente la cobertura vegetal preexistente en unidades de paisaje que dejan de recibir aportes fluviales normales o la inversa.

Flora: bosques de quebracho colorado y quebracho blanco, árboles que fueron puestos en peligro de extinción durante el siglo XX, por la tala y explotación y que en el área conforman un paisaje emblemático. También se preservan lapachos, guayabís, el algarrobo, el espina corona (con púas en sus troncos), chaguares o caraguataes, guayacanes (de corteza colorida), lapachos rosados, lapachos amarillo y  epífitas.  Al centro, este y sur del área, se extiende el conocido por los lugareños como 'monte fuerte', con predominio del quebracho colorado chaqueños en quebrachales, es decir comunidades casi puras. Hacia el noroeste, el quebracho colorado chaqueño (con hojas simples) se alterna con el quebracho colorado santiagueño (con hojas compuestas). Hacia el oeste, hay anegamientos parciales en estación de lluvias, donde proliferan entre sabanas de pastizales naturales,  las palmeras caranday de palma blanca. En el estrato inferior, el suelo se cubre de caraguatales o chaguares y bromeliáceas de flores coloridas. Las espinas en este estrato, lo hacen casi inaccesible. En las riberas del río Negro, hacia en noreste, la vegetación se hace más densa para transformarse en una compacta selva en galería, con árboles de 15 metros de altura. Las copiosas lluvias del área forman lagunas y cañadas temporales, que con las sequías desaparecen.

Fauna: uno de los grandes mamíferos extinguidos en el área es el yaguareté, que desapareció por la persecución y total exterminio que sufrió. El mono aullador o carayá que figura en el emblema del parque, se hace oír desde el interior del monte por sus fuerte gritos. Este primate y y el loro hablador son especies en peligro que viven dentro del área. También tapires o antas, el aguará popé, osos hormigueros, pecaríes de collar, el pecarí labiado, corzuelas pardas,  tamaduás,  el carpincho o capibara, hurones mayores,  el lobito de río, guazunchos, y entre los felinos, el puma, el gato moro y el gato montés. En los bañados hay reptiles como el yacaré, tortugas acuáticas, cocoés, ranas trepadoras, curiyús y más de 300 especies de aves entre otros, ñandúes, chuñas, el carpintero blanco, la pollona negra, el gallito de agua, urracas paraguayas y moradas, el ipacaá,  el carpintero lomo blanco con toques rojos en la cabeza y copete, atajacaminos, lechuzas, urutaú , el aguilucho colorado, el aguilucho pampa, el caracolero  y garzas como el hocó colorado, el chajá, y los biguaes.

Paleontología: D'Orbigny en 1842 describe la existencia del mar Entrerriense o Paranaense formado en el Mioceno del Cuaternario, en la zona de la llanura Chaco-pampeana. Este  extenso mar cálido, de agua someras en gran parte de su amplitud, que abarcaba el sur de Brasil, Bolivia, Paraguay y la llanura Chaco-pampeana argentina,   explica la existencia de enorme cantidad de especies malacológicas como moluscos, enormes ostras, caracoles y conchas de bivalvos que aún hoy pueden encontrarse en abundancia en el litoral. El mar Paranaense, ingresión del océano Atlántico en el continente, llegaba hasta el río Uruguay hacia el este y hacia el oeste, hasta las sierras pampeanas y contenía una riquísima fauna de peces óseos, enormes tiburones y rayas, cetáceos , focas y vacas marinas, entre multitud de otras especies, que han dejado sus restos fósiles en lo que era su lecho. El mar se retiró hacia el océano al levantarse las sierras pampeanas hacia 706 millones de años al presente. Muy posteriormente, luego de los períodos marcados por los cambios climáticos producidos por las glaciaciones, el clima se tornó húmedo con abundancia de lluvias, para cambiar a clima seco desde el 1000 AP hasta la actualidad. La heterogeneidad ambiental del Chaco es inmensa y compleja. Las investigaciones paleontológicas en la zona, hasta hace 15 años muy postergados,  se hicieron más densas últimamente, llegándose a identificar 17 taxones de vertebrados de la megafauna, entre ellos, restos fósiles de gliptodontes (grandes mamíferos acorazados), cérvidos, mastodontes (mamíferos proboscídeos) , dasypodidae (armadillos gigantes), megaterios (mamíferos placentarios de gran tamaño similares a los perezosos actuales), catagonus (ungulados similares a los jabalíes actuales), smilodontes (género extinto de félidos dientes de sable), toxodontes (mamíferos herbívoros extintos de gran tamaño, del tamaño del rinoceronte negro actual), morenalafos (ciervo extinto del Pleistoceno) y Equus neogeus ( mamíferos extintos  perisodáctilos del género Equus de la familia equidae, similar a los equinos actuales) entre otros.

Restos culturales: es una de las regiones argentinas menos estudiadas desde lo antropológico, no se dispone de datos fidedignos sobre los procesos de ocupación del territorio. Los primeros pobladores se asentaron en el Chaco en el IV milenio a. C.  Estos aborígenes se asentaban en las áreas ribereñas en busca de su sustento: tapires, monos, vizcachas, armadillos y carpinchos, así como peces, moluscos y recolección de frutos. A partir de los registros etnohistóricos se sabe que existieron dos grandes familias lingüísticas: la guaycurú  y la mataco-mataguayo, a menudo unificadas en la mataco guaicurú. Los guaycurúes, vinculados a los pueblos pámpidos, estaban conformados por varias etnias: mocovíes, qom, pilagáes y abipones. Los wichís o matacos, por su parte, presentan influjos amazónidos y ándidos. Los restos culturales de estas culturas, se caracteriza por una arqueología del paisaje, en la cual los túmulos hechos por los individuos de estas culturas, son elevaciones monticulares y otras obras para la protección de desbordes como para almacenar y cosechar agua. Estos túmulos brindan información de sociedades con distintas estrategias de desarrollo: las sociedades de pescadores con movilidad reducida y redes de interacción. Otras con énfasis en la caza y la pesca y recolección con alta movilidad residencial y sociedades agropastoriles con marcado grado de sedentarismo que incluyeron el cultivo, en mayor o menor escala. Todas ellas compartiendo el medioambiente y estrategias de intercambio.  Grupos de tobas y mocovíes, vecinos del parque nacional, son descendientes de aquellas comunidades.

Creación: creado el 22 de octubre de 1954 a través de la Ley Nacional Número 14.366 . El parque nacional tiene un Plan de Gestión aprobado en 201

Administración:por Resolución 126/2011 de la APN de 19 de mayo de 2011, se dispuso que el parque nacional encuadrara para los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III, por lo cual tienen a su frente un intendente designado, del que dependen 4 departamentos (Administración, Obras y Mantenimiento, Guardaparques Nacionales, Conservación y Uso Público) y la división de Despacho y Mesa de Entradas, Salidas y Notificaciones. 


 MÁS SOBRE EL PARQUE NACIONAL COPO.


Una de las regiones más diezmadas de nuestro país, es la del ecosistema del chaco árido. Poco queda en pie, de lo que originalmente fue este riquísimo bioma, con una diversidad de especies arbóreas longevas de preciosas madera y una abundante y rara fauna de grandes mamíferos, multitud de aves, reptiles o insectos, algunos de los cuales aún permanecen desconocidos. La región chaqueña comprende el chaco seco o árido y el chaco húmedo.  El área protegida está contenida en la amplia ecorregión chaco seco, que se extiende por el oeste de Formosa y Chaco, practicamente todo Santiago del Estero, este de Salta, norte de Santa Fé y Córdoba, este de Tucumán, La Rioja y Catamarca y noreste de San Luis.

El área limitada al noreste de Santiago del Estero lindante con la provincia de Chaco, que conforma el parque nacional Copo, es apenas una muestra que sobrevivió al desmonte por estar demasiado distanciada del ferrocarril, instrumento del progreso en algunos casos y herramienta poderosa para la destrucción de los diversos ecosistemas en otros.

Buena parte de la llanura chaqueña está cruzada por paleocauces, como es el caso de Copo,  en los cuales han prosperado los pastizales, constituyendo senderos entre el monte por donde los pioneros y los colonos penetraron el territorio.  De hecho, la zona conocida tradicionalmente como “el impenetrable” no presenta un bosque más cerrado o espinoso que el resto, sino que es un área donde no hubo paleocauces y, por lo tanto, resultó inaccesible o “impenetrable” para los colonos. Por tanto, el Copo no forma parte del impenetrable.  Originalmente también se encontraban parches de pastizales de distinto tipo en las zonas más bajas e inundables o donde el bosque había sido eliminado por el fuego. El fuego, que se manifiesta periódicamente,  fue un factor que actuó como modelador del paisaje a nivel regional, actuando como moderador entre las especies leñosas y las herbáceas, poniendo un límite al bosque, que de otra manera se restablecería permanentemente. Estos pastizales son llamados pirógenos, y las gramíneas más importantes en ellos son el pasto crespo (Trichloris sp.), los sorguillos (Gouinia sp.) y la cola de zorro (Setaria argentina). Pero también el fuego es manipulado por el hombre para favorecer el rebrote del pasto del que se alimenta el ganado, para facilitar la caza y para eliminar áreas boscosas con fines agrícolas. Este manejo demasiado frecuente,  cuando es practicado en forma inadecuada y se abusa de él, implica un efecto extremadamente negativo sobre el medio.

la provincia de  Santiago del Estero,  está asentada sobre el macizo de Brasilia. Al promediar la era terciaria sufrió los embates de la orogenia andina, que provocó fracturas a lo largo de líneas de falla que hicieron emerger algunos bloques y sumergieron a otros. Con estos movimientos, el macizo de Brasilia -cuyo proceso de formación culminó en una planicie- acentuó dichas características y convirtió al lugar en una gran depresión que propició la mayor de las ingresiones marinas de la Argentina. Luego, tras el retiro del mar, se produjo la deposición de los sedimentos continentales. Es muy probable que las enormes Salinas de Ambargasta sean un “residuo” del avance marino. La zona del Copo es resultado del relleno sedimentario de la gran fosa tectónica chaco-pampeana con loess proveniente de grandes procesos aluvionales y fluviales. Técnicamente, el área donde se sitúa el parque se conoce como Paleoderrames de los Ríos Salado-Juramento (FAO-PNUMA,1985), que es una amplia planicie formada por antiguos desplazamientos laterales de los mencionados ríos, lo cual generó dos tipos de unidades paisajísticas. En primer lugar las “Llanuras de Interfluvio”, es decir, porciones de terreno situadas entre dos corrientes de agua, antiguas en este caso, que presentan pocas variables topográficas y se caracterizan por estar cubiertas de vegetación boscosa. En el lugar, las especies dominantes de estos bosques son los quebrachos colorado (Schinopsis lorentzii) y blanco (Aspidosperma quebracho-blanco). La segunda unidad de paisaje se conoce como “Vías de Desagües Fósiles”. Son las depresiones de los antiguos cauces rellenadas con material arenoso casi hasta llegar a la cota de la llanura que las circunda. Estos “caños” -nombre que se les da en el lugar a estos cauces- están cubiertos de vegetación herbácea.

Esta subregión de los antiguos cauces del Juramento-Salado es una unidad sólo presente en la Argentina y abarca el norte de Santiago del Estero, sudeste de Salta y oeste de Chaco (Adámoli et al 1972), antiguamente llamado quiebrahachas (/Schinopsis balansae), pero también algarrobo, churqui, visco, molle, tabaquillo, chañar, quebracho blanco, mistol, itín, yuchán, brea, duraznillo y varias cactáceas, bosques xerófilos, y arbustos de altura.

La llanura chaqueña, es el resultado del relleno sedimentario de la gran fosa tectónica chaco-pampeana. Junto a los aportes eólicos de tipo loéssico, ocurren importantes procesos de origen aluvial y fluvial, vinculados al gran aporte sedimentario de materiales originados en el sector montañoso andino.La salinidad está casi siempre presente a alguna profundidad del suelo y a veces se manifiesta desde la superficie.

El tipo de vegetación característica es el bosque xerófilo, cuyos árboles se vuelven más bajos y ralos hacia el Chaco Árido, del suroeste de la ecorregión.

El Copo pertenece entonces al llamado chaco semiárido,  cuyo paisaje estás formado por el bosque  xerófilo y semicaducifolio, que antes de la intervención antrópica, tenía predominancia del quebracho colorado santiagueño (Schinopsis quebracho-colorado) , el quebracho colorado chaqueño (Schinopsis balansae) y el quebracho blanco (Aspidosperma

quebracho-blanco), que superaba los 20 metros, por lo cual es llamado el “bosque de los tres quebrachos”, una de las comunidades más particulares y amenazadas de la ecorregión. 

La  población del chaco semiárido  está compuesta por campesinos y pueblos originarios cuya pobreza contrasta con las riquezas naturales que tuvo la zona, considerándose  entre las de mayores índices de pobreza del país. La población rural está compuesta por gente de antiguo arraigo rural, muchos fueron puesteros de explotaciones forestales que actualmente desarrollan una economía de subsistencia en base a la cría de cabras, y/o la producción de miel, algodón o carbón de leña. Son poseedores veinteañales de la tierra, no propietarios y han sufrido presiones de empresarios agropecuarios para abandonar sus tierras, muchas veces en connivencia con el poder local o con seguridad privada. Esta situación compromete aún más a los distintos pueblos originarios de la región, como wichis, pilagás, tobas y chiriguanos, a quienes no se le reconocieron el derecho a desarrollarse con plenitud en sus territorios ancestrales, luego del despojo que significó la conquista.

Estos empresarios son productores medianos y grandes provenientes de provincias tradicionalmente agrícolas,  como Santa Fe y Córdoba, que trabajan con modernas tecnologías, excluyendo a los pequeños productores. La situación no genera trabajo local ni deja ganancias en los pequeños poblados, lo que genera la migración de la población local a los cordones de pobreza de las grandes ciudades. 

Lo cierto es que hoy, el parque nacional y la reserva natural Copo, son una suerte de isla, rodeada por mares de tierras arrasadas y de habitats destruídos. Las tierras del chaco seco, muchos miles de hectáreas, fueron devastadas por la tala del quebracho sin control primero y por la ganadería de pastoreo después, que impidió la reforestación. Para contrarrestar la falta de conexión entre las áreas protegidas de la región, se está llevando adelante un proyecto para la creación de corredores de conservación en todo el Chaco argentino. Estos corredores disminuyen el nivel de aislamiento actual de las áreas protegidas, aportando así a la conservación de la biodiversidad y a su vez, mejoran la calidad de vida de los habitantes de la región.

Se han identificado varios de los factores considerados como amenazas ambientales responsables de la transformación y rediseño de los paisajes del chaco semiárido. Los mencionamos a continuación: las labranzas, el desmonte, el fuego, las inundaciones, el sobrepastoreo, la exploración petrolera, las mangas de langosta y, muy particularmente, la mudanza o el traslado de los cauces.

El desarrollo económico entendido como un negocio para pocos, permitió que los territorios vírgenes del bosque chaqueño, santiagueño, formoseño, santafesino, fuesen devastados durante décadas por una industria extractiva, cuyo objeto nunca fue regenerar el bosque desmantelado, sino arrasarlo, y lo que quedó, fue talado y quemado, con el fin de asentar incipientes poblaciones y adaptar las tierras para la agricultura y la ganadería. La regeneración del bosque fue imposible, ya  que los pequeños brotes de las preciosas especies arbóreas fueron confundidas con forraje por el ganado. Por estos motivos, fue necesario preservar las áreas menos asoladas por el hombre y por el pastoreo.

El mayor peligro que enfrenta el chaco semiárido hoy, es el avance de la frontera agrícola, con mayor intensidad aún en los límites occidental y oriental . El incremento de la producción de algodón sobre zonas tradicionalmente ganaderas, al oeste de la provincia de Chaco, así como las nuevas tecnologías  como la siembra directa,  un aumento relativo de las precipitaciones y los estímulos a la producción, ha producido un impacto negativo sobre el ecosistema del chaco semiárido. Todas estas variables, sin una regulación o un plan ambiental de manejo,  significan una amenaza a la conservación de la biodiversidad, el desmonte de grandes extensiones de bosques con pérdida y fragmentación de hábitats y un impacto negativo sobre el paisaje. La zona conocida como “de los tres quebrachos” es una de las más afectadas, así como los bosques de transición del chaco con las yungas, en el este salteño. El alto valor que adquirieron las tierras  y su alta fragmentación, hace prácticamente imposible que puedan constituirse superficies contínuas de conservación en un futuro. Por estas causas, la formación de un archipiélago de pequeñas unidades de conservación, adecuadamente protegidas y con conectividad entre ellas. 

Uno de los corredores previstos une el parque nacional Copo con la reserva de biosfera Riacho Teuquito (81 000 ha), en la provincia de Formosa, incluyendo al parque natural provincial Fuerte Esperanza y al parque provincial Loro Hablador en la provincia del Chaco. 

La actual escasez del quebracho colorado en su variantes chaqueño y santiagueño, es un signo del enorme maltrato ambiental que recibió la región. Ésta era la especie dominante del chaco austral, en un bosque denso en el cual convivía con el quebracho blanco, el algarrobo, el chañar, el jacarandá, el mistol y tantos otros que quedaron sepultados por enormes máquinas topadoras que arrasaron todo. La pérdida no sólo significan vidas vegetales y animales, también implica deforestación, erosión, alteración del régimen de lluvias, inundaciones, sequías y el tan temido cambio climático. Progresivamente, el paisaje cambia. Inescrupulosos "empresarios" forestales o agrícolas, amparados en la distancia y el desconocimiento de la mayoría de nosotros, desmantelan clandestinamente los bosques nativos para obtener madera comercial o para plantar más hectáreas de soja. Otros "emprendedores" , cazan sus presas cada vez más desconcertadas por la destrucción de su habitat, por su carne, sus pieles o simplemente, como trofeos deportivos. La percepción de esta realidad, motiva la creación de estos sitios protegidos que preservan lo más parecido al bosque original. 

Afortunadamente, las nuevas generaciones son más conscientes  del cuidado ambiental y de la preservación de la flora y la fauna. Copo es sin embargo, uno de los sitios preservados menos visitados por el público. La razón es un enigma, no es inaccesible por razones climáticas, si se visita entre marzo y noviembre. Hay bellísimos y abundantes ejemplares de pájaros para quienes disfruten el avistaje de aves, los grandes mamíferos que se amparan en el parque son extremadamente infrecuentes, muchos de ellos al borde de la extinción. Los añejos ejemplares de quebrachos que desde 1998, están incluidos entre las especies amenazadas de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se pueden contemplar aún en estos predios. Probablemente, la falta de cierta infraestructura turística, haya motivado la escasez de visitantes, y recordemos que el parque tiene estrechos senderos peatonales, y no vehiculares, lo cual puede ser un obstáculo para aquellos turistas con más difcultades para movilizarse. El parque nacional se creó en el año 2000, pero recién en 2020 dispuso de sanitarios, aunque el parque, en este año tan controvertido por la pandemia mundial, como todo espacio público, permaneció cerrado.

El Chaco Seco contiene una gran diversidad faunística, aunque muchos de sus componentes han sufrido una fuerte reducción en sus poblaciones, provocada por la intervención antrópica. Los principales factores con los que el hombre ha amenazado y amenaza a la conservación de la fauna de la

región son: la reducción y la fragmentación de hábitat, especialmente en las zonas aptas para la agricultura, y la caza, principalmente de algunos mamíferos mayores.

El Chaco Seco contiene una enorme diversidad de vida animal, aunque muchas especies han sufrido una fuerte reducción en sus poblaciones, provocada por la intervención antrópica.  La reducción y  fragmentación del hábitat; así como la presión por la  caza indiscriminada de mamíferos, reptiles y aves; la introducción de especies exóticas; los frecuentes incendios; la competencia por los recursos que establece el pastoreo o la destrucción del monte, son algunas de las causas que amenazan a diario el bioma chaqueño.

Dijimos ya que varias de las especies que ampara el parque nacional están en peligro de extinción. Entre ellos el  yaguareté overo, tigre americano o jaguar (Panthera onca) cuya situación en esta provincia fitogeográfica es la menos conocida de todas; el tatú carreta, tatú guazú, o armadillo gigante (Priodontes maximus) el armadillo más grande existente de 1,60 metros de cabeza a cola, perseguido por su carne y como curiosidad. Se caracteriza por sus hábitos crepusculares o nocturnos y por alejarse de los lugares habitados por el hombre. En la actualidad su población es muy baja. Con sus poderosas uñas cava profundas cuevas donde trata de refugiarse de los peligros que lo acechan.

El oso hormiguero gigante o yurumí (Myrmecophaga tridactyla), el loro hablador (Amazona estiva) diezmado por el mascotismo; el chancho o pecarí quimilero o taguá (Parachoerus wagneri) un raro pecarí endémico de la zona,  identificado recién en 1974, conocido así por alimentarse del fruto y pencas del quimil (Opuntia quimilo), un cactus arborescente típico de esta región. Su estado de conservación es precario por su escaso tamaño poblacional y porque es preferido por los cazadores sobre los otros pecaríes. El  tamandúa, caguaré  u oso melero (un edentado, parecido al oso hormiguero pero más pequeño, que vive en los árboles y se alimenta de insectos y de miel); el pecarí labiado, jabalí o chancho del monte (Tayassu pecari); el pecarí de collar (Pecari tajacu); el anta, danta o tapir (Tapirus terrestris) y el guanaco (Lama guanicoe) ya casi extinguido en la región . Actualmente sólo cuenta con relictos poblacionales en la periferia de la región (Salinas Grandes y Sierra de las Quijadas), pero en el pasado contaba  con una distribución amplia dentro del chaco seco. La enorme retracción que ha sufrido se debe, principalmente, a la presión de caza que recibió por parte de los pobladores  focalizada  sobre sus crías o chulengos para consumo y a la reducción de las superficies abiertas de pastizal, que eran su hábitat más propicio. Situación similar afectó a la raza norteña del venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus leucogaster), que actualmente no sólo ha desaparecido en la región sino que se encuentra en inminente riesgo de extinción en el país.

La corzuela colorada (Mazama americana), la corzuela parda(Mazana gouazoubira); el aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), el zorro más grande de América; el zorro de monte (Cerdocyon thous), el zorro pampa (Lycalopex gymnocercus), el yaguarundí, gato moro o gato eyrá (Herpailurus  yaguoarondi); el gato montés sudamericano o gato de Geoffroy (Leopardus geoffroyi); el gato onza u ocelote (Leopardus pardalis); el puma o león americano (Puma concolor); el zorrino común (Conepatus chinga); el hurón menor (Galictis cuja). Entre otros reptiles, en el parque habita la lampalagua o boa de las vizcacheras (Boa constrictor); la lagartija cola roja (Vanzosaura rubricauda) en estado vulnerable; el falso camaleón (Polychrus acutirostris); el lagarto común ciego o viborita ciega (Amphisbaena darwini); el lagarto de gran dimensión conocido como iguana colorada (Tupinambis rufescens) muy perseguido por su carne y su piel; la falsa coral oscura (Xenodon pulcher); la coral chaqueña (Micrurus pyrrhocryptus); el lagarto trepador espinoso, tejú tará, chelco clinudo o sierra morena (Tropidurus spinulosos) en peligro de extinción; la boa arcoíris o enana (Epicrates cenchria); la yarará grande, víbora de la cruz o viborón(Bothrops alternatus) y la cascabel, campanilla o mboí chini (Crotalus durissus). La tortuga terrestre cuyana (Chelonoidis chilensis) también habita el parque entre gran variedad de anfibios anuros, entre los cuales encontramos el sapo buey, cururú o rococó (Rhinella schneideri) y la ranita coralina (Leptodactylus mystacinus) muy asociada a los sistemas salinos y en estado de conservación vulnerable. Como se supondrá, gran cantidad y diversidad de insectos pululan en el parque, pero las hormigas (Atta sp., Acromyrmex sp) y termitas lo habitan en toda su superficie, constituyendo el alimento básico de los edentados.

Entre los mamíferos medianos y pequeños, encontramos gran variedad de armadillos, como el pichiciego grande (Calyptophractus retusus); el piche llorón o quirquincho chico (Calyptophractus vellerosus);  el quirquincho grande (Calyptophractus villosus); el tatú peludo, gualacate o armadillo (Euphractus sexcinctus); el quirquincho bola o armadillo de tres bandas (Tolypeutes matacus); la mulita común (Dasypus septemcinctus) cada vez más escasa y el gigante de la familia, el ya mencionado tatú carreta (Priodontes maximus). También habita el parque, la comadreja overa o común (Didelphis albiventris)marsupial  que  ha sobrevivido a numerosos cambios ocurridos en el continente a lo largo de millones de años, sin variar mucho evolutivamente, por lo que podría ser considerada como un fósil viviente; la comadreja enana o marmosa común (Thylamis pusillus); el cuis común o cuis moro( Galea musteloides) y el cuis chico(Microcavia australis); el conejo tapetí (Sylvilagus brasiliensis); el conejo de palo (Dolichotis salinicola); el pericote común (Graomys griseoflavus); la vizcacha (Lagostomus maximus) el cabasú chico o cabasú chaqueño (Cabassous chacoensis) y variedades de murciélagos o molosos, entre otros el vampiro común (Desmodusie rotundus); el murcielaguito oscuro (Myotis nigricans); el moloso cola larga chico (Promops  nasutus) o el moloso pigmeo (Molossops temminckii). Entre las aves en estado de conservación vulnerable, citamos al águila coronada (Buteogallus coronatus); el pato real o pato criollo (Cairina moschata); el halconcito gris (Spiziapteryx circumcincta); la reinamora chica (Cyanoloxia glaucocaerulea); el carpintero negro (Dryocopus schulzi); el ñandú (Rhea americana); el lechuzón negruzco(Asio stygius), la martineta chaqueña (Eudromia Formosa); el inambú montaraz (Nothoprocta cinerascens) o el pecho colorado (Sturnella superciliaris), entre decenas de otras especies, como la charata o pava del monte(Ortalis canicollis); el hornerito copetón (Furnarius cristatus); la viudita chaqueña (Kinipolegus striaticeps); el soldadito común (Lophospingus pusillus); la chuña de patas negras(Chunga burmeisteri), los espineros (Phacellodomus sp), el arañero corona rojiza o candelita coronicastaña (Myioborus brunniceps);  el rey del bosque o picogordo pechinegro  (Pheucticus aureoventris); el canastero chaqueño (Asthenes baeri) y el colorido matico (Icterus croconotus).

En cuanto a la flora de Copo, la protección apunta al árbol característico de los montes de Copo y especie emblemática de la eco-región chaqueña. El actual bosque chaqueño no tiene el esplendor de antaño, refiere Juan Carlos Chebez , naturalista y conservacionista argentino, (1962-2011), hoy son más bajos y empobrecidos. El vinal (Prosopis ruscifolia), famoso arbusto  invasor nativo, ha ocupado blancos que dejaron las especies arbóreas. En el chaco seco, las gramíneas han sido reemplazadas por los dominantes chaguares (Deinacanthon urbanianum) y el chaguar gancho o cardo gancho (Bromelia senta) que crecen sobre el suelo desnudo, seco y polvoriento. Gran cantidad de xerófilas, conforman el tipo de vegetación característica del chaco árido. 

Pero también comparten el área, zonas y subregiones, bosques serranos, sabanas y pastizales, donde predomina el espartillo o aibe (Elionurus muticus); y también el cola de quirquincho (Phlegmariurus saururus); la jarilla (Larrea divaricata); el romerillo o mio-mio(Baccharis coridifolia); el vira vira, yuyo moro o mata negra (Conyza bonariensis); la artemisa, mbuy guazú o taperibá mi (Fleischmannia prasiifolia); la sacha (sarcotoxicum salicifolium); el quimil (Opuntia quimilo) es una de las más conspicuas formas cactáceas , cuyos tallos modificados semejan grandes hojas; así como el cardón (Cereus coryne) y el ucle (Cereus validus) que  presentan una fisonomía de tipo candelabro de tres puntas. Las tres especies son arborescentes y pueden alcanzar varios metros de altura. 

También habitan el parque, el llora tigre (Opuntia salmiana); la cabra yuyo (Solanum argentinum); el revienta caballo,  pocatillo, quilla, rodaja de veredas, o tutía enano (Solanum elaeagnifolium); el anís estrellado (Solanum sp); la usbincha o cola de gato (Cleistocactus baumannii); el cardón moro o ucle (Stetsonia coryne) ; y los pastizales piróginos formados por el pasto crespo (Trichloris sp.), los sorguillos (Gouinia sp.) y la cola de zorro (Setaria argentina), entre muchos otros. La alta temperatura reinante, origina un fuerte proceso de evaporación, que saliniza los suelos y llega incluso a formar salinas. La salinidad de los suelos condiciona la vegetación y, según las condiciones particulares, se encuentran distintos tipos de arbustales, muchas veces dominados por el jume (Suaeda sp.y Allenrolfea sp.).

Entre las especies arbóreas, el quebracho colorado, de la familia Anacardiaceae, es la estrella del parque. Es un árbol de gran porte de hasta 30 metros de altura, originario de América del Sur. Desde 1956, por Decreto Presidencial 15.190,  se lo considera el árbol forestal por excelencia en nuestro país. De ese modo, se destacaba su valor económico y social  por la alta calidad de su madera dura, resistente al agua  e imputrescible y su tanino, sustancia que convierte la piel del animal en cuero. El Schinopsis balansae, urunde’y-pytá, yvyra jy’y, quebracho variedad tupí o quebracho variedad jakaré, que requiere temperaturas elevadas y mucha luz solar y suelos de consistencia arcillo-arenosa o bien calcáreos, era hasta mediados del siglo XX,  la especie dominante del Chaco austral. Las cualidades de su madera, generaron una gran demanda que provocó su sobrexplotación y la llevó a un estado actual de vulnerabilidad. En la actualidad, sólo sobreviven bosques de quebracho o quebrachales en pequeñas áreas, una de ellas es el parque Nacional Copo. La dura madera del quebracho, originó su nombre “quiebra hachas” y fue tradicionalmente utilizada para hacer durmientes del ferrocarril , postes de estancias y carbón de quebracho como combustible para calderas y locomotoras, además de la extracción del tanino, como ya se dijo. La combustión  de la madera de quebracho colorado es muy lenta, lo que lo hace muy útil en tiempos  fríos.

Durante décadas, se trató sin éxito de reproducir la especie para cultivarlo.

Sus profundas raíces pivotantes, muy sensibles a la sequía, hacen dificultoso su trasplante. Investigadores del Conicet finalmente descubrieron la clave en la morfología de las flores y la embriología de la planta, que es típica de la región chaqueña y se encuentra en las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa y en el norte de Santa Fe y Entre Ríos. Sus frutos son numerosos pero con bajo porcentaje de germinación, porque son frutos vacíos, también llamados vanos o partenocárpicos, sin semillas en su interior. 

El tronco del quebracho colorado es recto, robusto y altivo, con grietas profundas que forman placas irregulares y la copa, escasa en hojas, pero con espinas rectas y agudas de hasta 2 centímetros de longitud, tiene forma de cono invertido. Tiene minúsculas flores blanquecinas, algo verdosas o algo rojizas en inflorescencias de tipo espiga. El árbol florece entre finales de la primavera y comienzos del verano y fructifica de febrero a abril. Los frutos, o sámaras, son rojos y romboidales.

El coronillo (Scutia buxifolia) es una especie de quebracho colorado, cuyo tronco es retorcido y tortuoso, lo que lo hace menos apto para la construcción. Sus  hojas son compuestas y sus flores pequeñas y amarillentas. Las semillas presentan un color rojo muy atractivo cuando están verdes. Mucha gente los confunde por su floración similar. Otra variedad, también de quebracho colorado es la Schinopsis lorentzii, que crece más al sur y es muy explotado. Esta especie es de menor altura  y tiene hojas compuestas. Su madera es muy apreciada por los luthiers y en ebanistería. Otro árbol presente, el más alto del bosque, es el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco). Sobre él, reproduzco esta hermosa descripción hallada en el portal web www.churqui.org, escrita seguramente por un espíritu amante de la naturaleza  “…De su porte elegante, esbelto, prolijo, recibe no sé qué aire señoril de noble hidalguía y adusto linaje, siendo el árbol más alto del monte todo, y aun el más bello. En esto se parece al Horco Quebracho, con quien comparte muchas similitudes, como el fuste recto y alzado del tronco, el ramaje alto y pobre, la corteza hendida y rugosa, y la dureza de la madera, de donde recibe su nombre, que viene de una palabra compuesta, que en nuestro castellano moderno se diría Quiebra Hacha, y en el antiguo, Quebra Hacho, ya que antiguamente hacha se decía hacho. Tal es la dureza de su madera, que parte las hachas. Y es esta misma calidad de su madera la causa principal de que hoy, como tantos otros árboles de Córdoba, esté gravemente amenazado. Se lo tala sin piedad para producir carbón, destinado a satisfacer la gula del rito argentino del asado dominical. Qué pena que un árbol así tenga que caer, para alimentar una costumbre tan destructiva. Sé que es más ignorancia que malicia, porque nadie sabe, cuando compra el carbón, que para producirlo un árbol como el magnífico Quebracho Blanco tuvo que morder el piso, y exhalar su último aliento, levantando una nube de polvo. Y aun hay otra amenaza, de no menor daño, y es la reciente moda de construir cabañas con troncos de Quebracho Blanco, muy populares hoy entre los turistas. Siempre que veo una, ¡ay!, se me encoge el corazón. Y pienso entre mí, con honda amargura, cuánta ignorancia, cuánto desdén injusto hacia mis amados Quebrachos. Pienso en cuánto nos falta como sociedad. ¡Qué desperdicio vano! ¡Qué punible vanidad! A mí tales cabañas me parecen como la fosa común de un horrendo genocidio, sólo que, en vez de cuerpos, troncos hay apilados unos sobre otros…”. También  forman  parte de estos bosques espinosos, el itín , jacarandá, carandá, barba de tigre, lanza lanza, yacarandá itín o palo mataco (Prosopis kuntzei/Prosopis casadensis); el algarrobo blanco (Prosopis alba) y el algarrobo negro (Prosopis nigra);  la brea (Parkinsonia praecox); el molle (Schinus polígama); el guayacán negro, alagania, ibirá verá o ébano argentino (Caesalpinia paraguariensis) de madera muy apreciada, similar al ébano y con mayor poder calórico que la del quebracho colorado; el burrito, caa yaguá, poleo o poleo de Castilla (Aloysia polystachya); el ñandubay (Vachellia caven); el curupaí-atá o curupaí curú (Vachellia astrigens); el chañar (Geoffroea decorticans) cuyo fruto es una drupa carnosa color naranja       comestible y agradable sabor dulce. Fue uno de los principales alimentos de los aborígenes del Gran Chaco, así como pasto del ganado. Con el fruto del chañar se prepara aloja de chañar, suerte de aguardiente con propiedades  antiasmáticas y arrope de chañar, que es negro y dulcísimo, y se usa como miel vegetal; el garabato blanco chico o shinqui (Mimosa detinens) especie de arbusto sudamericano de la familia de las fabáceas.; el payagua labon, tororotay, palo cruz o  martín gil  (Tabebuia nodosa);   el mistol, mistol cuaresmillo, sacha mistol o mistol del monte (Ziziphus mistol) , con cuyo fruto maduro se prepara un arrope, licor y una golosina llamada bolanchao. También, moliendo y tostando el fruto, se prepara café de mistol con alto valor nutritivo y el yuchán, palo borracho, árbol botella, toborochi, árbol de la lana, palo rosado, samohú o Lupuna Hembra (Ceiba speciosa ), utilizada desde siempre por los aborígenes para hacer canoas y en la actualidad, se hace papel con la pulpa de su madera.  Mencionamos sólo estas especies, entre muchas otras. En los antiguos cauces de ríos, como se dijo,  se desarrollan pastizales. Las únicas palmeras del área son la carandilla o caranday (Trithrinax schizophylla y Trithinax biflabellata ) de 4 a 6 metros de altura, con fuertes espinas y característica porque conserva en sus troncos las frondas de las hojas muertas y soporta el fuego de los frecuentes incendios.  Es una especie rústica, propia de suelos limosos o limo-arenosos, secos en invierno y muy calurosos en verano.


HISTORIA DEL PARQUE NACIONAL COPO

  En la zona se han encontrado restos culturales de sitios arqueológicos entre los ríos Dulce y Salado. Uno de ellos es Las Mercedes que data del 200 al 750 DC, sitios donde no se han encontrado construcciones pero sí cerámica con decoración geométrica incisa. Con el nombre genérico de guaycurúes se conoce a este conjunto de pueblos que habitaban las inmensidades del Chaco. El colectivo estaba formado por varias etnias, como los abipones,  mocovíes, tobas, mbayaes, payaguaes, y pilagaes o pilagás. Eran pueblos recolectores de frutos, como el chañar, el mistol, el algarrobo, los higos de tuna, la tusca y ananás silvestres. La denominación de matacos -que en quechua significa "animal de poca monta, sin importancia"- fue utilizada también por los españoles para designar a los aborígenes del Chaco. Una denominación más digna utilizada desde el 1990,  es wichis, que significa en su propia lengua, "gente". De tipo racial patagónido con influencia andina y brasílida, habitaban chozas de forma cupular hemisférica, hechas de ramas y paja, que medían 3 metros de diámetro por otros 3 de alto, sin puertas. Para almacenar sus cosechas, construían graneros sobre pilotes. El gran consumo de estas tribus fue el tabaco: secaban las hojas al fuego y luego, desmenuzándolas entre las palmas de las manos, las fumaban en pipas de madera o barro cocido. Los chamanes también utilizaban con fines curativo, el cebil, "árbol de la ciencia del bien y del mal", cuyo efecto psicoactivo producía alucinaciones, trances y estupores. Los chiriguanos en tanto, entraron al Chaco salteño con el conquistador portugués Alejo García, a mediados del 1500, mezclándose con los pueblos de origen andino que ya ocupaban el territorio y aculturándose con su cultura, más sofisticada. Su organización económica se basó principalmente en la agricultura, cultivando maíz, poroto, calabaza, mandioca dulce, sorgo, melones y algunas frutas. 

Cada tanto cuando sufrían hambre, los indígenas en malón cruzaban el río Salado y depredaban las localidades ribereñas, robando bienes, cosechas y animales. Conocían el terreno y se desplazaban con gran  velocidad .   El indígena era hábil cazador de avestruces con un solo tiro de boleadoras, al que previamente se acercaba muy lentamente arrastrándose entre los pastizales, costumbre de épocas tempranas cuando los pueblos originarios no conocían el caballo, introducido por los españoles, y cazaban a pie. A las aves arborícolas, las cazaba con flechas, al puma lo enfrentaba con su lanza y el cuchillo. La pesca la efectuaban a flechazos o lanzasos. En los bañados, se escondía entre camalotes para cazar a los patos apresando sus patas. Las mujeres trenzaban redes de pesca, hamacas y bolsas para llevar a los recién nacidos, lavaban ropas y transportaban los toldos, función esencial en las sociedades nómadas. Su religión era dualista, creían que existía un espíritu bueno y otro malo. Normalmente eran monógamos, pero cuando mujeres blancas raptadas en los malones ingresaban a la toldería, los hombres engendraban  hijos con ellas, que crecían sin distingos de su origen en igualdad con los otros niños. De los grupos originales,actualmente sobreviven los mocovíes, tobas y pilagás en Chaco y Formosa.

Luego de la conquista, los indígenas adoptaron las herramientas de cosecha del hombre blanco, como el machete y el hacha.  El blanco incorporó también el fuego y la quema controlada por manchones, con el objeto de cultivar para el consumo de ejércitos expedicionarios, misioneros, aborígenes, colonos y comerciantes que siguieron haciendo un mayor consumo de miel, de cera,  tejidos de fibras como el chaguar, pieles, cueros o  plumas. Se incorporaron además la cabra, la oveja, el cerdo doméstico, el perro y el caballo. Más tarde, se desarrolló la ganadería en pastizales, la producción de pieles y cueros de la biota nativa; la cosecha de algarrobo, se inicia la defaunación local en los pastizales y aparecen los puestos ganaderos de propietarios que controlaron las tierras públicas e introdujeron rodeos mixtos. 

El Gran Chaco incluye desde la riqueza de conocimiento de etnias sobrevivientes hasta la biodiversidad variable espacialmente, a lo largo de dos gradientes: uno de pluviometría decreciente este-oeste y otro de transición termoclimática tropical, subtropical y templada norte-sur.  La ecorregión ha sufrido en su desarrollo histórico reemplazos y extinciones locales y regionales de poblaciones, especies, comunidades, ecosistemas, culturas aborígenes y criollas.

ETAPA DE USO DE LOS RECURSOS Y DESMANTELAMIENTO DE LA BIOTA DEL CHACO.

Se reemplazaron los herbívoros nativos por ungulados domésticos y el pastizal por el arbustal. Se consolidan los corrales, las aguadas y las jaurías adiestradas en cosecha de distintas presas (perro leonero, quirquinchero-tatucero, iguanero, chanchero). La respuesta ecosistémica son los pastizales sobrepastoreados,  la invasión de leñosas oportunistas, la desaparición local del ñandú, del guanaco y de los cérvidos y ante la caza de sus predadores naturales (grandes carniceros) aumento explosivo de la población del conejo y la vizcacha.

Del 100% de los quebrachales de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, sólo queda el 20% de árboles en pie. A mediados del siglo XIX,  los pobladores de la época conocían el bosque nativo y supieron cuidarlo y aprovechar sus recursos sin alterar el equilibrio natural. Por entonces, los quebrachales ocupaban cerca de diez millones de hectáreas, el 83,5% de las tierras santiagueñas. Poco antes de la llegada del ferrocarril y luego, entre 1900 y 1966, se calcula que fueron transportados 170.000.000 toneladas de madera de quebracho colorado, que rindieron, entre otros usos, 64.500.000 postes para estancias pampeanas.  La depredación erosionó el suelo,  tornó más seco el clima y más árida la tierra. El enorme valor del parque nacional Copo es que conserva la flora y fauna (biota) original del ecosistema, es decir que preserva especies que en las demás áreas de la región chaqueña están extinguidas.

UNA HISTORIA DE DEGRADACIÓN AMBIENTAL.

La extracción forestal y la ganadería vacuna y caprina practicadas en el Chaco Semiárido tuvieron y tienen un gran impacto en la estructura del paisaje. El sobrepastoreo en los parches de pastizales naturales ya descriptos alteró la relación entre las especies leñosas y las herbáceas, en detrimento de estas últimas. Las leñosas entonces avanzan sobre los pastizales hasta convertirlos en arbustales si no hay remoción o fuego. Ésto ha llevadoal ganado a pastorear dentro de los bosques, lo que ha modificado fuertemente también su estructura y composición específica. El estrato herbáceo dentro del bosque ha sido prácticamente eliminado; lo que dio lugar a una invasión de arbustos y árboles bajos que lo vuelven mucho más cerrado y espinoso. El tracto digestivo del ganado, donde germinan las semillas, actúa como dispersante. La baja receptividad de los campos se mantiene en forma similar a la de hace cincuenta años atrás, lo que sugiere que la presión de pastoreo alcanzó un equilibrio con el bajísimo potencial forrajero.

La explotación forestal se practicó históricamente como una extracción minera, por excelencia una industria extractivista y no como el aprovechamiento sustentable de un recurso renovable. Por consiguiente, las especies más buscadas vieran diezmadas sus poblaciones y  llegaron  al límite de la extinción comercial, que difiere de la extinción biológica porque en ella la especie está presente, pero no en volúmenes comercializables.

La explotación forestal y la ganadería, hicieron estragos con el quebracho colorado santiagueño. La expansión del ferrocarril y la extracción de quebracho para la obtención de postes de madera imputrescible para alambrado, requería de esta especie por la dureza de su madera, por lo que  fue una de las primeras especies en ser explotadas comercialmente, al punto de que en vastas extensiones perdió su carácter dominante en el bosque. Para estos usos, se seleccionaban los ejemplares adultos más sanos. Además, la regeneración de la especie se vio impedida por la ganadería, que elige sus renovales por sobre otras especies leñosas. Esta actividad de ramoneo, ha resultado fatal para muchas especies,  de las cuales sus brotes tiernos son arrancados o deformados y el mantillo de hojarasca que naturalmente actúa favoreciendo su germinación es eliminado.

Otra especie fuertemente afectada por la explotación fue el algarrobo, utilizado para la fabricación de muebles y muchas otras especies para la producción de carbó, menos selectiva en cuanto al tamaño y la edad de los individuos a extraer, por lo que se eliminaron también individuos jóvenes, lo que comprometió la sustentabilidad del proceso y originó grandes extensiones de variedades leñosas secundarias (arbustales, fachinales) con prácticamente sólo el quebracho blanco en su estrato superior (cuando éste existe) y un estrato inferior muchas veces cerrado y espinoso compuesto por distintas asociaciones de especies favorecidas por la intervención del ganado y/o el hachero como el algarrobo negro (Prosopis nigra), el blanco (P. alba), el itín (P. kuntzei), característico por carecer prácticamente de hojas, el vinal (P. ruscifolia), con espinas de hasta 30 cm, o el chañar (Geoffroea decorticans), de muy singular corteza que se “deshoja” y deja a la vista su tronco verde. También se encuentran en abundancia las acacias como el espinillo (Acacia caven), el garabato (A. praecox), la tusca (A. aroma) y otros pequeños árboles o arbustos del género Capparis. Bajo este proceso de ramoneo, sobrepastoreo, desmonte, caza y pesca, fertilizantes, insecticidas y químicos, exploración  y extracción petrolera, labranza  y mangas de langostas, completado con el fuego, la mudanza y el traslado de los cauces y las inundaciones, es que se rediseñó el paisaje chaqueño. También hay  eventos naturales modeladores de los ecosistemas, como sismos, sequías,  plagas, fenómenos climáticos como ciclones y vendavales, u otros factores que a su vez impactan sobre el bioma del sistema, es decir, la vida vegetal y animal que se da bajo ciertas condiciones y que, alteradas éstas, originan extinción de especies, cambios adaptativos de otras o migraciones masivas en busca de nuevos habitat, entre otros factores. A pesar de éstos, es la presión del hombre la más destructiva.

La presencia de indígenas en el Chaco, no perjudicó el medioambiente, de hecho  hicieron un uso racional del suelo, limitado al propio consumo, como la caza y la pesca, la recolección de frutos, fibras, plumas, cueros, la pesca y la miel, controlando los insectos o haciendo fuego para la supervivencia. La superposición de otros actores en el escenario chaqueño, como el puestero y el arriero,  el ganadero engordador, el jinete corredor, el rematador de hacienda y las redes comerciales que abastecen localmente a estos actores, las empresa extractivas de madera, miel y cera y los hacheros, aserraderos, obrajes, contratistas e incluso las actividades alrededor del petróleo, todas redundan en detrimento del ecosistema chaqueño.  La extracción del tanino del quebracho colorado y del palo santo para uso industrial, por parte de empresas europeas en poder de cientos de miles de hectáreas, fue realizada sin racionalidad alguna. También la producción de rollizo descortezado, la fabricación de muebles, ladrillos y carbón; las herramientas y equipos utilizados, como tractores, motosierras, topadoras, camiones, movimiento de trenes, los caminos terraplenados, agotaron el ecosistema durante décadas.

 A la devastación  del paisaje chaqueño, se sumó la colonia algodonera, que desmontó extensiones de bosques  creando un paisaje abigarrado , al ocupar predios de menos de 50 hectáreas en zonas  de alta fertilidad y buen drenaje. En estas zonas, se explota la casa y la tala, y se desarrolla la  horticultura, la rizicultura y la fruticultura subtropical. De esta forma, se erosionan, se sobreexplota la leña, y se contamina el suelo con agroquímicos. Las cosechas implican miles de braceros alternando distintas zafras, chacareros, aceiteras, hilanderías, ascopiadores y cooperativas.

En los años 70,  la desprotección legal y la falta de controles de las áreas vírgenes, la presencia de contrabandistas, las fuerzas de seguridad, la zafra azucarera con el arreo y conchabo de aborígenes, la caza y el tráfico de animales y aves exóticas, los puesteros y los obrajes, son factores que agravan la situación.  En particular la exploración y explotación petroleras, con sus equipos de topógrafos, científicos, petroleros (topadorista, geólogo-topógrafo, contratistas de perforación, químicos),  funcionaron como una red facilitadora de defaunación, explotación forestal y pastoreo,  aún en los fragmentos que habían conservado alta diversidad biótica. La logística petrolera formó un retículo interconectado donde barrió con la cobertura vegetal en franjas angostas y rectas de decenas de kilómetros, con acceso automotriz, para implantar torres de bombeo, piletas de líquido residuales, equipos de desmonte, explosivos, tanques y ductos . Ésto nuevas vías de acceso a la selva facilitaron el arreo de indígenas, la saca de maderas y el contrabando de animales exóticos y mascotas. Se realizaron estudios hidrológicos y topográficos para venta de tierras públicas  En entornos de campamentos petroleros hubo derrames de petróleo y tramos abandonados de prospección. 

Pero tal vez la más nocivas de todas las explotaciones del Chaco seco fue la agriculturización que corresponde al fenómeno global llamado “Revolución Verde” , por el cual los rindes aumentaron debido a una agricultura de crecientes insumos externos, en la que se usaron intensivamente fertilizantes, agrotóxicos como silvicidas y arbusticidas (defoliantes–,entre los que se incluyen el 2-4-5T (herbicida) y los fosforados),  cebos tóxicos para aves, maquinaria y riego, eliminándose los períodos de barbecho o descanso de la tierra entre plantación y plantación. Se optó por el doble cultivo; alternándose el trigo, el algodón y más tarde la soja, sin los períodos de barbecho.  Como consecuencia se fragmentaron los bosques, selvas y se generalizó la conversión de humedales en arrozales; todo lo cual produjo la erosión mantiforme del suelo y el envenenamiento de avifauna acuática, contaminación de aguas y suelos, graves accidentes en el manejo de agroquímicos, aparición de resistencia al 2-4-5T en arbustos, calcinación de suelos en cordones. 

En la región pampeana, producir grano se volvió más rentable que la cría de ganado y éste fue trasladado al Chaco en  el proceso conocido como “ganaderización”. Éste ha sido el período de venta masiva de tierra pública en la región chaqueña, sin normativas de manejo:  quien compraba podía hacer lo que le placiera con la biota, con el agua y con el suelo . 

En este contexto, se definió como Ecosistema fundamental: lo que quedó del campo natural y cualquier tipo de pastizal no anegadizo. La actividad principal fue el  cultivo de textil-oleaginoso y granos en sistema de doble cultivo. Como actividad de apoyo, se desarrolló la ganadería en campo natural y en pasturas implantadas, básicamente “buffel grass” (Pennisetum purpureum), Chloris gayana y Digitaria decumbens.

Hacia fin del siglo XX , se integraron nuevos actores más sensibles al deterioro ambiental pero con un alto perfil productivo como: el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) universidades regionales, ONG rurales, organismos técnicos provinciales y semilleros-criaderos de germoplasma subtropical.

LA PAMPEANIZACIÓN DEL CHACO

Pese a la intervención de las organizaciones conscientes del deterioro ambiental, se siguen combinando prácticas entre una agricultura de altos insumos, excepcionalmente rentable en el corto plazo (soja fundamentalmente) para el mercado externo, con ganadería en pasturas implantadas. Los rindes y los precios permiten costear desmontes masivos, ya que la única tierra con vegetación natural disponible son los arbustales y los bosques. Se caracteriza por la celeridad de la ocupación  de bosques explotados. “Pampeanizar” significa pensar y actuar como si los paquetes tecnológicos y los tipos de uso del suelo fueran intercambiables entre ecosistemas muy distintos, y que todo lo que se hace en la Ecorregión Pampa puede hacerse en el Chaco . Es lógico que aparezcan rápidamente consecuencias ambientales y sociales de este proceso de fuerte incorporación tecnológica y capital. La soja es el cultivo estrella, y tanto en las pampas como en la ecorregión chaqueña la demanda por nuevas tierras parece irrefrenable. El desmonte no sólo afecta la biodiversidad, sino que también genera conflictos sociales no resueltos, como la utilización de glifosfato entre otros. En este marco se modifica sustancialmente el tamaño de la unidad productiva sojera, que aumenta en detrimento de otras producciones , pero subregionalmente el cultivo de algodón no ha perdido aún su vigencia y sigue siendo el organizador agroeconómico. Para el 2006 la soja liderará en superficie sembrada, junto con el algodón y la caña de azúcar . En menor medida, el trigo, el girasol, el citrus, las frutas tropicales y las pasturas perennes; mientras que el poroto  y el garbanzo están en declinación. La respuesta ecosistémica al desmonte “con criterios técnicamente pobres” en una ecorregión donde la deforestación,  es la tarea principal del proceso de conversión.  La fragmentación y la desaparición de parches por conversión afecta fundamentalmente la riqueza biótica y la oferta de servicios y bienes ambientales imperfectamente conocidos. Los nuevos actores son los productores de otras regiones como la pampeana, las grandes empresas integradas verticalmente, los contratistas,el empresario arrendatario, y los pool de siembra o sistemas de promoción de inversiones de corto plazo.  Todos éstos actores  presionan sobre los pequeños y medianos productores, mientras tiende a la desaparición la horticultura y la agricultura de base familiar,

La “pampeanización”, es decir, la imposición del modelo industrial agrícola pampeano en la ecorregión, es el último proceso y, quizás, uno de los más intensivos en cuanto a transformaciones del paisaje rural. Esta última etapa del Chaco convierte ecosistemas cuyos servicios ambientales y riqueza de bienes potenciales se conocen precariamente, inaugura interacciones entre el parche cultivado y la matriz de bosques que se ignoran y exacerba conflictos sociales de desarrollo difícilmente predecibles, pero transgresivos a lo rural, lo periurbano, lo urbano y lo metropolitano.

Creación y legislación

Por decreto serie B n.º 1101/1968 de 16 de septiembre de 1968 el Gobierno de la provincia de Santiago del Estero creó la reserva natural integral Copo en un terreno fiscal con una superficie aproximada de 114 250 hectáreas. El 30 de junio de 1993 fue sancionada la ley n.º 5972 que convirtió la reserva natural integral en el parque provincial

Situado en el extremo noroeste de la provincia de Santiago del Estero, en el departamento homónimo, corazón del Chaco argentino, esta reserva natural protege 114.250 hectáreas. Reconocida por el gobierno de Santiago del Estero en 1968, se constituyó primero en Reserva y recién hacia el año 1993, en Parque Provincial.

Pero por su importante valor ambiental, en 1998 pasó a la esfera nacional que, con el objetivo de ampliar la zona de protección, contempla la formación de un núcleo de conservación más un área adicional de 55.000 hectáreas de reserva provincial.

Así, el Parque resguarda un importante sector del bosque primario de quebrachos, la especie arbórea que hiciera famosa a la región chaqueña por su riqueza forestal. Fama que, lejos de contribuir a su correcto aprovechamiento, terminó por destruir más del 80% de la zona cubierta de montes y bosques chaqueños

ARTICULO 1.- Conviértese en PARQUE PROVINCIAL COPO, la Reserva Natural Integral Copo, creada mediante Decreto del Poder Ejecutivo Serie B Nº 1.101 del 16 de septiembre de 1.968 de una superficie de 114/250 hectáreas, ubicada en el extremo NE del Departamento Copo, Provincia de Santiago del Estero.

El 10 de febrero de 1998 fue firmado un convenio entre la provincia de Santiago del Estero y la Administración de Parques Nacionales con el objetivo de establecer un acuerdo general de cooperación mutua y crear el parque nacional Copo y la reserva provincial Copo. El convenio fue ratificado el 31 de marzo de 1998 mediante ley provincial n.º 6405:

ART. 1° - Apruébase el Convenio suscripto entre el Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero, representado por el Gobernador de la Provincia y la Administración de Parques Nacionales representada por el Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia del Directorio, con el objeto de crear el Parque Nacional Copo y la Reserva Provincial Copo, según proyecto del Banco Mundial, identificado como: AR-GE 39787.

La ley provincial n.º 6450 sancionada el del 9 de diciembre de 1998 autorizó al Poder Ejecutivo provincial a ceder a favor del Gobierno Nacional el dominio y jurisdicción sobre el territorio del parque provincial Copo.

ART. 1°- Autorízase al Poder Ejecutivo a disponer la cesión a favor del Gobierno Nacional, del dominio y jurisdicción provincial del inmueble que compone el actual Parque Provincial Copo, de acuerdo a lo establecido en la Ley Provincial N° 5972/93, que tiene como antecedente el Decreto Serie "B" N° 1101/68 y que se integra de una superficie total de ciento catorce mil doscientas cincuenta hectáreas (114.250 Ha.), para la creación del Parque Nacional Copo.

El territorio fue traspasado mediante el decreto serie A n.º 1008/1999 del Poder Ejecutivo provincial en 1999.

ARTICULO 3° - Los límites del inmueble cuya cesión de jurisdicción y dominio se acepta son los siguientes: Este: Picada del límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco con orientación N-S, desde el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, hasta el esquinero NO del Parque donde se localiza la Pirámide El Triunfo, con coordenadas 25° 39’ 28" de latitud Sur y 61° 42’ 44" de longitud Oeste. Norte: Picada de Olmos (Paralelo de San Miguel), límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco, con orientación E-O, a partir de la Pirámide El Triunfo hasta la intersección con la picada Balcanera, vértice NO del Parque, con coordenadas 25° 39’ 28.8" de latitud Sur y 61° 59’ 46" de longitud Oeste. Oeste: Huella de la picada Balcanera (que une la picada de Olmos con la localidad de Los Pirpintos), partiendo del esquinero NO del Parque desde la intersección con la picada Olmos, se orienta con azimut de 197° 40’ hacia el Sudoeste, hasta el vértice "A" (intermedio), con coordenadas 25° 53’ 26.4" de latitud Sur y 62° 04’ 33.5" de longitud Oeste. A partir del vértice "A" continúa con rumbo N-S, hasta el vértice SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste. Sur: Línea con orientación E-O que une el esquinero SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste hasta el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, los cuales tienen su antecedente en los límites establecidos mediante la ley provincial N° 5972/93, de creación del Parque Provincial Copo, y el decreto serie "B" N° 1101/68 del Poder Ejecutivo provincial de creación de la Reserva Natural Integral Copo. Dichos límites podrán ser objeto de modificaciones como consecuencia de las operaciones técnicas de deslinde y mensura a efectuarse sobre el terreno.

ARTICULO 5° - Habiéndose cumplido los extremos exigidos por los artículos 1°, 3° y concordantes de la Ley 22.351, créase el Parque Nacional "Copo", el cual, a partir de la promulgación de la presente, quedará sometido al régimen legal de los Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales.

La ley provincial n.º 6601 de 18 de diciembre de 2002 creó la reserva forestal Copo, que por ley n.º 6843 sancionada el 6 de marzo de 2007 fue dividida en el parque provincial Copo de 67 675 ha y la reserva provincial Copo de 23 592 ha.



COPO Parque Nacional y Reserva Natural 


Categoría:
Parque Nacional  UICN II y Reserva Provincial UICN VI .

Dirección del parque: por Ruta Nacional 16, Francisco Solano 20, Pampa de los Guanacos, Santiago del Estero

Página Web: www.

Correo electrónico: copo@apn.gov.ar

Código postal: (3712)

Prefijo telefónico: (0384)

Teléfono: (0385) 421-3253 y (0384)1669206

Ingreso y Horario: 


INFORMACIÓN BÁSICA

Ubicación: extremo noreste de la provincia de Santiago del Estero, en el Departamento Copo, en el centro del chaco argentino. El parque nacional está ubicado en Pampa de los Guanacos, en la ecorregión Chaco seco, localidad Los Pirpintos. 

Mapa: https://www.google.com.ar/maps/search/parque+copo/@-26.1053195,-62.0356241,38944m/data=!3m2!1e3!4b1?hl=es

Coordenadas: 25°49'S  61°55'O

Accesos: desde Santiago del Estero, por ruta nacional 34 hasta Taboada, ruta nacional 89 hasta Quimilí y ruta provincial hasta Pampa de los Guanacos, sede de las oficinas del parque (398 km). Al este y el oeste de esta localidad, sobre la ruta nacional 16, se abren los principales accesos. También por ruta nacional 16, tomando un camino de tierra en buen estado a la altura de la escuela Islas Malvinas, se accede al sector sur del parque..  Tomando el camino de tierra que bordea el límite con la provincia de Chaco, se accede al sector oriental de Copo (a los 28 kilómetros de recorrido se ubica la casa del guardaparques). Es frecuente el tránsito de camiones cargados, mayormente con troncos, que circulan en las rutas de tierra de doble mano y que en épocas secas levantan una importante polvareda que tarda en disiparse. Es conveniente esperar al costado de la ruta hasta que se asiente el polvo y la visibilidad aclare.

Transportes alternativos:  ésta es una de las áreas protegidas más aisladas del país. En transporte público  se debe viajar en  micro hasta Pampa de los Guanacos en Santiago del Estero y una vez allí, contratar taxi o remis, para hacer aproximadamente 30 kilómetros por ruta de tierra.

 Recomendaciones para leer antes de viajar:

·         

  • Consultar el estado de los caminos previo a visitar el parque
  • Recordar que en el parque no hay sendas vehiculares, sólo es posible recorrer sendas  peatonales, muy angostos y de difícil tránsito.
  • Preventivamente, es recomendable la aplicación de la vacuna contra el Dengue.
  • El clima es tropical con elevadas temperaturas diurnas casi todo el año (en verano, especialmente durante los meses de diciembre y enero, las temperaturas absolutas pueden alcanzar 46 ºC, sin embargo esporádicamente, en las noches invernales –julio y junio– las temperaturas bajan de los 10 °C). Se sugiere visitar el parque en invierno (de mayo a noviembre), por las altas temperaturas y las lluvias copiosas del verano.
  • La registración para ingresar al parque es obligatoria y se realiza en la entrada del parque o en la Oficina de Intendencia. Consultar allí por safaris fotográficos, caminatas y visitas guiadas.
  • En el parque hay sanitarios recientemente inaugurados.
  • Hay un sendero vehicular de tierra de 175 kilómetros que rodea al parque. No conviene transitarlo en vehículos de baja potencia y altura al piso. En épocas estivales, es preferente transitar con vehículos doble tracción, a causa del camino lodoso. La estación seca es de mayo a noviembre, es decir, invierno y principios de primavera, pues las lluvia de verano son muy intensas. A los costados de este camino hay lugares para detenerse y organizar un picnic. Es frecuente el tránsito de camiones cargados, mayormente con troncos, que circulan en las rutas de tierra de doble mano y que en épocas secas levantan una importante polvareda que tarda en disiparse. Es conveniente esperar al costado de la ruta hasta que se asiente el polvo y la visibilidad aclare.
  • Este parque no está preparado para el turismo masivo, ya que no tienen instalaciones. Se recomienda su recorrido a estudiosos e investigadores, ya que presenta flora y fauna extinguida hace años en otros lugares del área del chaco seco.
  • Sólo es posible acampar con permiso y por ende, conocimiento de los guardaparques en lugares agrestes.  En el parque se permite el acampe libre, pero no hay infraestructura para el alojamiento de los visitantes (consultar con el guardaparques).
  • Se prohibe hacer fuego en el parque. Recuerde que los incendios forestales son frecuentes por el tipo de monte seco y añoso que caracteriza el ecosistema chaco semiárido. Respete el entorno del lugar de acampe.
  • Se debe llevar mucha agua  y alimentos porque no hay abastecimientos.
  • Se recomienda ir con ropa cómoda y liviana y con pantalones largos, remera con manga larga, calzado de trekking, sombrero y anteojos de sol para protección de los ojos frente a los arbustos espinosos.
  • En caso de desorientarse y a falta de brújula o GPS, recordar que al occidente de los troncos de los árboles, crecen musgos y líquenes, mientras que en el lado del sol naciente, no se presentan estas formas de vida vegetal.
  • No debe olvidar llevar repelente de insectos y protector solar.
  • Recordar que la vegetación es xerófila. Las espinas pueden causar profundas heridas.
  • Se sugiere llevar celular - aunque en la gran mayoría del parque no exista señal - hay carteles indicativos dónde puede llamar por cualquier emergencia. De cualquier modo, es conveniente llevar carga completa de celulares o cámaras, para no perder imágenes inolvidables. Para aprovechar más la visita se pueden llevar binoculares y/o guías de aves.
  • Contrate siempre guías locales. Es importante evitar moverse en forma individual y recuerde que un guía acompañante es sumamente conveniente por razones de seguridad personal. Recuerde que las yungas son áreas selváticas donde es necesario evitar correr riesgos.
  • Transitar sólo por los senderos habilitados.
  • Considerar    a otros visitantes, la mayoría buscan la tranquilidad que brinda el contacto con este ámbito silvestre.
  • arrojar los residuos en los sitios establecidos según  su clasificación.
  • está prohibido cazar, pescar y recolectar cualquier tipo de especie vegetal.
  • respetar las indicaciones de los guardaparques y de la cartelería en general
  • hacer llegar sus inquietudes o sugerencias a los guardaparques.

 

Alojamiento: en Pampa de los Guanacos por la llamada Picada Interproviincial, hay estación de servicio, teléfono público, sala de primeros auxilios, hosterías, casas de comidas y proveedurías.  En Los Pirpintos, a 27 kilómetros del parque, hay estación de serviciosala de primeros auxilios, teléfonos público, almacenes y lugares para dormir.

Guardaparques: la Intendencia del parque está en Pampa de los Guanacos. Por la ruta nacional 16 a la altura de la Escuela Islas Malvinas, en Santiago del Estero, se deben recorrer 15 kilómetros hasta la entrada por camino de tierra en buen estado o 35 kilómetros, hasta la casa del guardaparque.Y al sector oriental, por los 28 kilómetros del camino de tierra que bordea el límite con la provincia de Chaco, hasta la casa del otro guardaparque.

Altitud: altitud media de 170 msnm

Clima: subtropical cálido, con temperaturas máximas absolutas para el continente. Las precipitaciones son estivales y varían entre 500 y 700 mm. El clima del parque es tropical cálido, con mayores precipitaciones durante el verano y temperaturas veraniegas superiores a los 43 °C y escasas fuentes de agua.

Bioma: Chaco seco austral o semiárido (mitad oeste de Formosa y Chaco, este de Salta, norte de Santa Fé, sectores de Catamarca y La Rioja y casi todo Santiago del Estero)

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: es el único parque nacional del país donde no hay ríos ni espejos de agua.

Superficie:  118.119 hectáreas. El parque nacional Copo se ubica en el extremo noreste de la provincia de Santiago del Estero en Argentina. Abarca una superficie de 114 250 hectáreas (118 118 según el sitio de la Administración de Parques Nacionales) en el departamento Copo pertenecientes a la ecorregión Chaco Seco. El parque nacional Copo con la reserva provincial lindante de 85.000 hectáreas  suman 199.000 hectáreas  protegidas.

Marco geológico: la zona del Copo es resultado del relleno sedimentario de la gran fosa tectónica chaco-pampeana con loess proveniente de grandes procesos aluvionales y fluviales. Técnicamente, el área donde se sitúa el parque se conoce como Paleoderrames de los Ríos Salado-Juramento (FAO-PNUMA,1985), que es una amplia planicie formada por antiguos desplazamientos laterales de los mencionados ríos, lo cual generó dos tipos de unidades paisajísticas. En primer lugar las “Llanuras de Interfluvio”, es decir, porciones de terreno situadas entre dos corrientes de agua, antiguas en este caso, que presentan pocas variables topográficas y se caracterizan por estar cubiertas de vegetación boscosa. En el lugar, las especies dominantes de estos bosques son los quebrachos colorado (Schinopsis lorentzii) y blanco (Aspidosperma quebracho-blanco). La segunda unidad de paisaje se conoce como “Vías de Desagües Fósiles”. Son las depresiones de los antiguos cauces rellenadas con material arenoso casi hasta llegar a la cota de la llanura que las circunda. Estos “caños” -nombre que se les da en el lugar a estos cauces- están cubiertos de vegetación herbácea. La segunda unidad de paisaje se conoce como “Vías de Desagües Fósiles”. Son las depresiones de los antiguos cauces rellenadas con material arenoso casi hasta llegar a la cota de la llanura que las circunda. Estos “caños” -nombre que se les da en el lugar a estos cauces- están cubiertos de vegetación herbácea.

Fauna: varias especies en distinto grado de peligro de extinción como el yaguareté, el puma, el oso hormiguero, el oso mielero, el tatú carreta, el loro hablador, el tucán, el guacamayo, el aguará guazú, el zorro más grande de Sudamérica, las corzuelas coloradas y pardas, el yaguarundí o gato moro, la lampalagua o boa de las vizcacheras, la lagartija de cola roja, el lagarto trepador, la mulita, el águila coronada. y otros, todos ellos en estado de conservación vulnerable. Además hay zorros de monte, zorros grises,  gatos montés, pumas, ocelotes, zorrinos y hurones. También habita el parque el pichiciego grande, el quirquinchos, el cuis común, la comadreja overa.  Entre los reptiles, la viborita ciega, la iguana colorada de gran tamaño, la coral chaqueña, la falsa coral, la boa arcoiris o enana, la tortuga terrestre y la yarará grande. Entre los anuros, el sapo buey o la ranita coralina.  Entre las numerosas especies de aves, mencionamos el ñandú, el lechuzón negruzco, el inambú montaraz y la charata o pavo del monte. 

Paleontología:  Científicos de la Dirección de Patrimonio Cultural del Gobierno de Santiago del Estero encontraron restos de gliptodonde de gran tamaño. Con este hallazgo, fueron tres los gliptodontes hallados, todos en excelente estado de conservación. Lo que comenzó como una frágil misión, casi una aventura de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia, de investigar  los restos óseos de un ejemplar de gliptodonte hallado por casualidad aunque dañado por una excavación en un establecimiento productivo cercano a Weisburd. Cerca de estos restos habían sido descubriertos los de otros dos ejemplares, enteros, uno más grande y otro más pequeño que el primero. Es la primera vez que se encuentran tantos ejemplares juntos de gliptodontes, pertenecientes a la Megafauna Sudamericana, que se extinguió  a fines del Pleistoceno , hace aproximadamente 10.000 años.  Estos animales, grandes, pesados y lentos medían entre  3 metros y 1,20 metro, y podían pesar entre 1 a 4  toneladas.  Solían morir atrapados en terrenos blandos y pantanosos, al quedar entrampados en ellos.

Restos culturales: en la zona se han encontrado restos culturales de sitios arqueológicos entre los ríos Dulce y Salado. Uno de ellos es Las Mercedes que data del 200 al 750 DC, sitios donde no se han encontrado construcciones pero sí cerámica con decoración geométrica incisa, cuencos y pucos para usos cotidianos, ocarinas y quenas talladas en huesos largos y una cierta especialización regional en grandes urnas funerarias y herramientas líticas. También fabricaban arpones de hueso como punzones y agujas. También se hallaron fragmentos de pipas cerámicas para fumar tabaco y cebil también llamado vilca o curupay (árbol alucinógeno usado por los chamanes matacos). De épocas recientes, se encuentran restos de la misión wichi de Nueva Pompeya, del año 1900, fundada por el padre Bernabé Tamolleo, que decayó por las frecuentes sequías. La zona del chaco seco destaca por la poca información que existe acerca de investigaciones y estudios arqueológicos.

Creación: la ley nacional n.º 25366 sancionada el 22 de noviembre de 2000 y promulgada de hecho el 28 de diciembre de 2000 aprobó el convenio y aceptó la cesión de dominio y jurisdicción creando el parque nacional Copo.

Administración: por resolución n.º 126/2011 de la Administración de Parques Nacionales de 19 de mayo de 2011 se dispuso que parque nacional encuadrara para los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III, por lo cual tiene a su frente un intendente designado, del que dependen 4 departamentos (Administración; Obras y Mantenimiento; Guardaparques Nacionales; Conservación y Uso Público) y la división de Despacho y Mesa de Entradas, Salidas, y Notificaciones.

La sede de la intendencia se encuentra en construcción en la localidad de Pampa de los Guanacos. 

Parque Nacional Los Alerces Emblema del parque nacional Los Alerces, que representa al pudú (Pudu puda)el ciervo más pequeño del mundo, en p...