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PARQUE NACIONAL PREDELTA



Categoría:  UICN II (parque nacional)

Domicilio: Tres de Febrero 394, Diamante, provincia de Entre Ríos.

Página Web:

Correo electrónico: predelta@apn.gob.ar

Código postal:   (3105)

Prefijo telefónico:

Teléfono: 0343-4983535

Acceso y horarios: acceso libre y gratuito.


Información básica.

Objetivo: preserva una muestra representativa de islas y arroyos, lagunas y riachos cercanos al río Paraná, que constituyen importantes humedales y bañados.

Ubicación:  el parque está ubicado a 6 kilómetros al sur de la ciudad de Diamante, en la provincia de Entre Ríos. La zona es el comienzo del delta de Paraná. La localidad de Diamante está comunicada con la ciudad de Paraná, ubicada a 44 kilómetros-por la ruta provincial 11. Desde

Coordenadas: 32°09’ S 60°38’ O

Mapa satelital:

https://earth.google.com/web/search/Parque+Nacional+predelta/@-32.1216029,-60.6340393,12.17430441a,878.38728954d,35y,0h,45t,0r/data=CoQBGloSVAolMHg5NWI1ZDI1OTQzOGQ5YjdiOjB4NTlhMTExYmYyYTc4MDQ0YxmkTAvkA9AwCF68CQzKFFOwCoZUGFycXVlIE5hY2lvbmFsIHByZS1kZWx0YRgCIAEiJgokCU-PAi7o2j_AEW_0nMl83j_AGag3RNdvIE3AIXYI4HSiIk3AKAI

Accesos:  desde la ciudad entrerriana de Diamante, por camino vecinal de 6 kilómetros hasta el paraje La Jaula, punto de entrada al parque (4,5 kilómetros) y La Azotea, que se encuentran en las proximidades del parque. Diamante está a 440 kilómetros de Buenos Aires.

Transportes alternativos: 

Recomendaciones para leer antes de viajar:

  • Registrarse en la Intendencia del parque al ingresar al mismo.
  • El visitante debe obtener un permiso de ingreso y además, se ofrece información para recorrerlo.
  • La época de lluvias es de marzo a junio.
  • Es imprescindible llevar repelente de insectos, anteojos de sol, sombrero, zapatos de trekking o botas de lluvia de caña alta, ropa cómoda pero adecuada a la estación, los inviernos son muy fríos y los veranos muy calurosos-con máximas extremas  
  • Está terminantemente prohibido hacer fuego en el parque
  • Los despedicios que se produzcan durante la permanencia del o los visitantes  en el predio deben ser retirados por los mismos fuera del parque.
  • Internarse en el bosque fuera de las sendas marcadas no es recomendable.
  • Se sugiere llevar celulares y cámaras cargados para evitar la pérdidas de imágenes irrecuperables, así como binoculares.
  • La temporada más propicia para visitar el parque es en otoño y primavera,  con tiempo agradable durante el día y noches frescas.

Sitios para visitar y actividades:

  • Paraje La Jaula (camping agreste, luz, baños, mesadas, fogones y proveeduría) senderos pedestres, salida de las excursiones en lancha. El paraje es una combinación de ambientes acuáticos (lagunas, arroyos, bañados) junto con los de barrancas, representan un elemento de gran belleza en sí mismo, le confieren un atractivo escénico muy particular al parque nacional. Las actividades recreativas se concentran en esta zona, ya que al estar delimitado por cursos fluviales se ven limitados los problemas de circulación interna que impiden la libre movilidad de los visitantes dentro del resto del área protegida. Éste es el único punto por el que puede ingresarse por tierra, por un camino vecinal. En ella están representados los ambientes característicos del resto del parque nacional. Las principales actividades que desarrolla el visitante son: recorridas por senderos, acampe, observación de avifauna. También puede observarse las islas que componen el parque nacional; el Ceibo, las Mangas, del Barro. Debido a las características del parque, principalmente formado por islas, la mayoría de las actividades deben realizarse en embarcaciones adecuadas. Sin embargo, la Administración de Parques Nacionales creó en el Paraje
  • Paraje Las Mangas (desembarcadero, sendero pedestre, mirador)
  • Paraje La Azotea,vista panorámica del parque.
  • Entre Diamante y Paraná, sobre la ruta provincial 11, se suceden las pintorescas aldeas de los alemanes del Volga (Valle María, San Francisco, Spatzenkutter, Salto y Brasilera).
  •  Al sur espera Victoria, la ciudad ‘de las rejas’, con su abadía benedictina, sus estancias turísticas y sus excursiones náuticas.

Alojamiento: en Diamante hay hoteles, hosterías, hospedajes, bungalows, restaurantes, casas de comida, supermercados y estaciones de servicio.

Intendencia y guardaparques: Tres de Febrero 394, Diamante, provincia de Entre Ríos.

Altitud: 10 msnm

Clima: templado húmedo. Las temperaturas medias van desde los 23°C en verano (con máximas superiores a los 40°C) y los 13°C en invierno (con eventuales heladas). Hay entre 800 y 1020 mm anuales de precipitación, concentrados entre enero y mayo. Los vientos del sudeste generan aumentos del nivel de las aguas de río y arroyos.

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: los cursos de agua navegables, son los siguientes: arroyo La Azotea, riacho Vapor Viejo (en donde se hundió un barco británico), y arroyo Las Mangas -desde su nacimiento hasta el Puesto Operativo Las Mangas-, Saca Calzones y La Azotea y por supuesto, el gran protagonista, el río Paraná..

Superficie: superficie 2458 ha 62 a 74 ca hectáreas (sin incluir el Campo Nacional Coronel Sarmiento de 146 ha 29 a 31 ca)

Marco geológico: la región mesopotámica está comprendida dentro de la gran cuenca del Rio de la Plata, una de las más grandes del mundo, supera los 3 millones de km2 y se extiende por varios países (Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay). Esta cuenca a su vez, abarca las cuencas de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay.El Paraná se formó hace aproximadamente 3 o 4 millones de años (en el Plioceno), debido a los levantamientos tectónicos de la Serra do Mar y de la Cordillera de los Andes, que aislaron a las regiones tropicales y generaron un gran colector de aguas con dirección norte-sur.

Es probable que al principio el Alto Paraná drenara hacia el Norte, pero justamente el levantamiento del escudo hizo invertir el sentido y lo desconectó de su salida original. Esto llevó a la región a convertirse en una cuenca intracratónica, con la formación de una amplia cuenca llamada Chaco-Paranense, que fue luego rellanada con sedimentos de origen continental y marino. Durante el Cuaternario, debido a las glaciaciones, el Paraná y el Uruguay conformaban un gran delta, donde hoy está el Rio de la Plata, lo que explica la escasa profundidad a pesar de su enorme ancho y la morfología del fondo con canales e islas sumergidas. En los periodos interglaciarios el nivel del océano aumentaba e ingresaba por las bocas del Rio de la Plata. En el Terciario este ingreso marino llegó hasta Corrientes, pero en las posteriores ingresiones fue mucho menor.En la actualidad, desde el sur de Santa Fe se desarrolla el extenso delta que termina en el Rio de la Plata y que avanza casi un metro por año por la acumulación de sedimentos.

Bioma: Delta e islas del Río Paraná.

Flora: en los límites del parque nacional la selva ribereña se manifiesta exuberante en la barranca natural de la zona llamada La Azotea. El sector de islas tiene bosques de ceibos y curupíes y bosques de timbó blanco. En las lagunas en zonas centrales deprimidas de las islas, los irupés de enormes hojas flotantes destacan entre la vegetación circundante. En los sitios altos, se manifiestan los bosques ribereños de sauces criollos, timbós, alisos de río y ceibos (Erythrina crista-galli) y en las zonas de transición bosques de espinillo, pajonales y varillares de duraznillo. Las partes bajas están cubiertas de densos pajonales con paja de techar y paja boba, existiendo algunos espejos de agua.

Fauna: principalmente formada por mamíferos, reptiles  acuáticos y aves. En la selva ribereña viven hermosas aves como el cardenal, el pecho colorado, el capuchino pecho blanco, las palomas, picazuros, espineros rojizos, celestinos, boyeritos, brasitas de fuego y fruteros imperiales los cuales conforman un elenco notable. Otras aves como la martineta, el pato criollo o real, el chajá, la garcita azulada y la garza blanca, el macá, el águila pescadora,el aguilucho langostero, el gavilán mixto, entre muchas otras. En las zonas de aguas abiertas el martín pescador grande sobrevuela en busca de posibles presas, generalmente acompañado de cigüeñas, gallaretas y los caraus. Entre los mamíferos se pueden encontrar gatos monteses, coipos, guazunchos, cuises, carpinchos, comadrejas coloradas, nutrias, zorrinos y el aguará guazú. Bajo las aguas, cardúmenes de sábalos, dorados, patíes, armados, mandubíes, surubíes y mojarras se dan cita constante, así como la peligrosa palometa.  El parque ampara especies amenazadas  como el lobito de río, la chanchita , y una población relictual de lagarto overo que se pensó extinguido, culebras acuáticas, tortugas de laguna y yacarés ñato u overo.

Paleontología: en el arroyo Las Conchas, al norte del parque Pre-Delta, se encontraron dientes de megalodón (un antepasado del tiburón) pez  que se estima medía 17 metros de longitud, que vivió hace 2.000.000 de años cuando esta zona era mar. La ciudad de Paraná fue edificada sobre un gran depósito de fósiles, recordemos que la formación del Paraná pertenece al período Mioceno más cercano, hasta ese momento, la zona formaba parte del mar paranaense. Con parte del material de la capa geológica que corresponde a ese momento, se levantaron las primeras edificaciones en la ciudad de Paraná. Grandes cantidades  de bivalvos y conchas marinas fueron extraídos de canteras, se molieron y con ese material nacarino pulverizado, mezclado con cemento, se pavimentaron calles y rutas entrerrianas. Todo ese material malacológico que forma parte de la infraestructura de la capital entrerriana, corresponde a los tiempos en que la ingresión oceánica culminaba en rompientes sobre amplias playas marinas de la actual provincia de Entre Ríos.

Restos culturales: en el PreDelta (límite entre el Paraná medio y el Paraná inferior) se han establecido ocupaciones sucesivas de culturas de varias orígenes desde el 2000 años AP, según se ha concluido por el hallazgo de la cerámica que produjeron. Estos asentamientos de agricultores paleoamazónicos (arawac y guaraníes) entre los más tardíos, estaban organizados en cacicazgos regionales. Para el siglo XVI y XVII, los chaná-timbú (timbú,chaná, mbeguá, caracaraes, corondás,colastinés, quiloazas y otros grupos) habitaban el área, y había gran conexión entre ellos a pesar de pertenecer a grupos etnolingüisticos distintos. Estos pueblos de cultura mixta, eran cazadores, pescadores, recolectores y horticultores del maíz, el zapallo y el poroto.  Su estrategia de supervivencia en zonas anegadizas, era la construcción de cerritos, es decir montículos de tierra donde se desarrollaban su vida doméstica e incluso se llevaban a cabo los rituales inhumatorios. A estos cerritos, frecuentemente rodeados de agua, los consolidaban con fangos seleccionados, materiales orgánicos, restos de tiestos cerámicos, y otros materiales gruesos para que perdurara su estructura a través del tiempo. De hecho, aún hoy los puestos  siguen utilizando estos cerritos prehispánicos para ocupar estos ambientes anegadizos. La excavación arqueológica de algunos cerritos han hallado herramientas óseas, líticas y de astas, fogones de alimentos, basureros con restos de animales consumidos, cerámica decorada y cuentas malacológicas, entre las que se han conservado.

Numerosas amenazas hacen peligrar la integridad de las áreas de reserva. Los parques nacionales, en este caso humedales, que deberían contar con un alto nivel de protección, estuvieron (y muchas veces están)  expuestos a incendios forestales, a la erosión del suelo, al uso inapropiado de agroquímicos, a la tala indiscriminada, a los caza furtiva, al monocultivo (particularmente de soja), a los agroquímicos, a los endicamientos y terraplenes construídos por el hombre para contener o redirigir el agua  y al pastoreo y pisoteo del ganado intruso o propio de los pobladores del área reservada.

Creación: la provincia de Entre Ríos, en el 1ño 1987 y a raíz de acuerdos previos al respecto, por Decreto  242/87 promulgado por Ordenanza 14/87, dona al Estado Nacional una fracción de campo anegadizo, a orillas del río Paraná en la zona de Diamante, para la creación de un futuro parque nacional. En el mismo año, la Municipalidad de Diamante y la Administración de Parques Nacionales firman un acuerdo de colaboración recíproca a fin de determinar las condiciones a las que se ajustaría la creación proyectada. Desde ese entonces se gestionaron distintas gestiones técnico institucionales entre las autoridades provinciales y nacionales. Finalmente, el  12 de diciembre de 1991, el Congreso Nacional sanciona la creación del Parque Nacional Pre-Delta mediante la ley 24063/91. El nombre proviene de los criterios de los especialistas que llamaron Pre-Delta al tramo inicial del delta superior.

Administración: por resolución n.º 126/2011 de la Administración de Parques Nacionales de fecha 19 de mayo de 2011 se dispuso que Pre-Delta encuadrara para los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III, por lo cual el parque nacional tiene a su frente un intendente designado, del que dependen 4 departamentos (Administración; Obras y Mantenimiento; Guardaparques Nacionales; Conservación y Uso Público) y la División Despacho y Mesa de Entradas, Salidas, y Notificaciones.  La intendencia tiene su sede en la ciudad de Diamante y administra a la vez el parque nacional Islas de Santa Fe.

PARQUE NACIONAL ESTEROS DEL IBERÁ


Categoría: 
UICN II (Parque Nacional)

Dirección: Belgrano s/n entre Sarmiento y Mitre (3485) San Miguel, Corrientes 

Web:

Correo electrónico: ibera@apn.gob.ar

CP:  3485

Prefijo telefónico:  03773

Teléfono: 011-39853800 Interno 75001

Ingreso y horarios:  la entrada al Parque Nacional Iberá es gratuita. Los horarios de verano van de 8.00  a  19.00 horas, y de 9.00 a 18.00 horas en invierno.

INFORMACIÓN BÁSICA

Objeto: el parque nacional Iberá protege uno de los humedales más importantes a escala mundial, formando un gran corredor ecoturístico de gran riqueza acuífera, que conecta el parque nacional El Impenetrable (Chaco), la reserva natural Bañado de la Estrella (Formosa) y el parque nacional Iguazú (Misiones) y recuperando la biodiversidad diezmada durante décadas.

Ubicación: los Esteros del Iberá son un extenso humedal que abarca entre 15.000 y 25.000 km² en la provincia de Corrientes, en el nordeste de Argentina, ubicado a 850km de Buenos Aires, y a 120 km de la ciudad de Mercedes en Corrientes. 

Mapa:  https://www.google.com.ar/maps/search/parque+nacional+Ibera/@-28.2605446,-58.6217723,8z/data=!3m1!4b1

Coordenadas:‎ 28°36′00″S 57°49′01″O

Accesos: lo ideal es llegar con un auto propio, preferentemente todo terreno o vehículos altos. Se sugiere buscar información previamente sobre el estado de los caminos que pueden verse afectado por lluvias.  Los que viajen en vehículo deben cargar combustible en Mercedes, la opción más cercana a la reserva. En el camino no hay señal de celular pero si tiene algún inconveniente hay tránsito de vehículos dispuestos a dar una mano si es necesario. El tramo desde Mercedes a Pellegrini es de ripio transitable, pero debe hacerlo despacio a no más de 60km/h.

Los “portales” o ingresos principales son: 

  • Portal Cambyretá, cercano a la ciudad de Ituzaingó. El camino de ingreso se encuentra sobre la Ruta Nacional N° 12, a 15 kilómetros de Ituzaingó y 8 kilómetros de Villa Olivari. 
  • Portal San Nicolás, desde la ciudad de San Miguel, a 163 kilómetros de Corrientes capital por Ruta Provincial Nº 5 y Ruta Nacional N˚118. 
  • También es posible visitar la reserva desde varios puntos (Galarza, Paraíso, Colonia Carlos Pellegrini, Ituzaingó, Concepción de Yaguareté Corá y San Miguel),  y en ella encontrar todo tipo de paseos. 
  • Portal Laguna Iberá, a 120 kilómetros de Mercedes, se encuentra cercano al pueblo Colonia Carlos Pellegrini sobre Ruta Provincial Nº 40, el cual cuenta con buenos servicios para el turismo cultural. En este portal, además de senderismo, se pueden realizar paseos en lancha y kayak por la laguna Iberá, cabalgatas, travesías en bicicleta y paseos en carro.

Transportes alternativos: también se puede llegar a Ituzaingó o San Miguel en buses que salen desde Posadas, Corrientes (o Resistencia) e incluso Buenos Aires.

Recomendaciones para leer antes de viajar: 

  • para visitar el Parque Nacional Iberá, es preciso comunicarse previamente con las oficinas de Informes Turísticos de San Miguel o Ituzaingó, según  planifique el recorrido desde el Portal San Nicolás o desde el Portal Cambyretá. Se debe tener en cuenta que en el primer caso se recomienda ingresar con vehículos altos, preferentemente 4×4; mientras que en el segundo, puede accederse con vehículos bajos, siempre con extremada precaución. Otro dato importante es que el último tramo no está asfaltado, por eso, si  hubo lluvias no es recomendable ir en un vehículo que no sea 4×4.
  • el estado del camino para llegar requiere mantenimiento, las rutas son fangosas y muchas veces intransitables. Consultar antes el estado de los caminos.
  • Una vez en Ituzaingó o San Miguel, los visitantes deberán contratar excursiones para ingresar al parque.
  • en los portales Cambyretá y San Nicolás hay zonas donde acampar y quinchos con fogones y baños. Desde ambos portales se pueden hacer senderos a pie y otros con vehículos. 
  • se debe contratar las excursiones en lancha(recomendable) y los paseos en Informes, dentro del parque.
  • No hay servicio de proveeduría en los portales o en el parque. 
  • es muy importante, en todos los casos, regreses con tus residuos hasta la localidad más cercana.
  • las pasarelas del parque provincial están muy bien cuidadas y señalizadas.
  • se sugiere llevar un termo con agua helada y provisiones.
  • es imprescindible llevar repelente de insectos, anteojos, sombrero o gorra para el sol y protector solar.
  • es recomendable usar  ropa cómoda y suelta pero de manga larga. Abrigo abundante durante el invierno y trajes de baño para el verano. En estaciones lluviosas son necesarias botas de goma
  • llevar linterna, prismáticos y cámaras de video o fotográficas cargadas.
  • se necesitan un mínimo de dos a tres días para conocer los Esteros.
  • si es alérgico o toma alguna medicación no olvide traerla ya que no hay farmacias en colonia Carlos Pellegrini
  • en colonia Carlos Pellegrini tampoco hay Bancos, Cajeros automáticos o surtidor de combustible.
  • hay varias experiencia posibles en el parque, desde las más pasivas, como avistaje de numerosas y exóticas aves, hasta cabalgatas,o recorridos de los humedales en kayac o en botes, o caminatas.

 Alojamiento:

  • visitantes han sugerido alojarse en el camping, que ofrece todas las prestaciones.
  • Mercedes es la ciudad de los esteros que concentra la mayor plaza hotelera de la zona de Iberá. Colonia Carlos Pelegrini es desde donde parten las excursiones y en sus inmediaciones existen estancias de primer nivel que ofician de alojamiento; una forma novedosa de entrar en contacto directo con esta naturaleza casi virgen.
  • una alternativa es llegar desde el oeste, del lado de la capital correntina y hacer base en el pueblo de Mburucuyá. Desde el norte, la ciudad más cercana a los Esteros es Ituzaingó.
  • pero la mejor opción para los viajeros es alojarse en el pueblo más cercano, Colonia Carlos Pellegrini.

Guardaparques: uno de ellos es Bruno Leiva, uno de los primeros guardaparques del Parque Nacional Iberá que comenzó con su actividad 35 años atrás. Hoy en día se dedica a ser guía turístico.

Altitud: 65 msnm

Clima: ecosistema subtropical sin estación seca y abundantes lluvias. Veranos húmedos y calurosos. Preeminencia de lluvias en otoño y verano.           Temperatura promedio anual 20°C, sin grandes amplitudes térmicas.

Bioma: humedal

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan:  las principales lagunas son la Luna (78km2, Galarza (15 km2),  Iberá (53 km2), Fernández (40 km2), Medina (17 km2), Disparo (18 km2) y Trim(21,4 km2) entre muchas otras, aproximadamente 60 lagunas. Los principales esteros son el Moreno, San Antonio Cué, Carambola y Santa Ana. Las aguas de las lagunas – más profundas que las de un estero- poseen fondos arenosos y habita en ellas una vegetación sumergida sólo visible cuando se producen grandes bajantes. El sistema tiene su drenaje temporario a través del río Miriñay hacia las aguas del Uruguay y del Corrientes,  que en forma permanente drena hacia el Paraná.

Superficie: la superficie total del parque es de 712.800 hectáreas. Esta extensión incluye el parque nacional Iberá, de 159.800 hectáreas de tierras altas de pastizales, bosques de espinal, malezales y pequeñas selvas, y otro provincial del mismo nombre, de 553,000 has de esteros y humedales, constituyendo la mayor reserva de la Argentina, que cuenta con 4.000 especies de flora y fauna, casi el 30 por ciento de las reconocidas en la Argentina.

Marco geológico: la región del Iberá se ubica en la depresión central de La Crespa, flanqueada por terrenos más altos de carácter geológicamente diverso en las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay, que constituye el centro de la provincia de Corrientes. Toma la forma de una ancha llanura, de pendiente apenas superior al 1‰ que permite un lento desagüe en dirección noreste-sudoeste. En forma subterránea, los esteros están ubicados sobre el Acuífero Guaraní que abarca cuatro países, Brasil, Paraguay, Uruguay y  Argentina. Un acuífero no es de agua relíctica, es decir,  agua antigua. Es más bien un flujo subterráneo  de agua dulce alimentado por lluvias, o contactos con cursos de agua. El Acuífero Guaraní es un gigantesco reservorio natural de agua dulce que se extiende por debajo de la superficie, y es reconocido mundialmente como el segundo en importancia, con una superficie de  1.194.000km2.

Flora: la región está constituída por humedales combinados con pastizales, bosques de espinal, malezales y pequeñas selvas. Estos humedales son un depósito de agua estancada, con una profundidad que no supera los tres metros y se encuentran cubiertos por plantas acuáticas que filtran sus aguas, a su vez, son la reserva ecológica más diversa de la región. Los conjuntos de plantas flotantes forman los embalsados,  en los cuales se deposita tierra y semillas llevadas por el viento. La densidad de su base es suficiente para que sobre ellos crezcan árboles y arbustos de tierra firme tan importantes como el ceibo, el laurel de río y el curupí entre otros). Hacia el sur la vegetación se transforma en pastizales y sabanas, apareciendo densas arboledas de algarrobo, ñandubay  y espinillo .

La exuberante flora local incluye numerosas especies acuáticas como el camalote, que dan lugar al fenómeno de los embalsados, auténticas islas flotantes que complican la geografía de las lagunas. Aquí el camalote   en flor, es el género más extendido y conforma generalmente la base de los embalsados, junto con la amapola de agua , el irupé, una bellísima planta acuática endémica de la zona; la achira amarilla; las lentejas de agua; los repollitos; los lirios  y los  helechos de agua. La ortiga acuática ; el junco y las achiras o pehuajos junto con los abundantes juncales  de más de 90 cm de alto, son la flora que acompaña la rica diversidad vegetal de los esteros.

Hermosas bromelias;  el siempreverde higuerón o ibapoy; el timbó u oreja de negro; el lapacho negro; el quebracho blanco;la pitanga; el catiguá;  el urunday ; el alecrín ; el viraró  y el laurel negro. También encontramos el ombú;  el jacarandá o tarco; el  seibo; el sauce,  el curupí o lecherón ; el guayabí o lanza blanca y el churquio espinillo  Todos estos árboles y arbustos conforman los frondosos bosques  hidrófilos. Las palmeras también están presentes con las pindó o ybá pitá, la caranday  y las yatay. En los embalsados, crecen pajonales achiras, yuyales y pequeños árboles de suelos húmedos como los sarandí  blanco;  el laurel y el pehuajó y el tututa. 

Fauna: en cuanto a la vida animal del Iberá, es necesario saber que la presión de la caza y la pesca en los esteros, durante décadas, diezmó  las especies  llegando como se dijo a la completa extinción de varias de ellas. En los años 80, y sobre todo desde el comienzo del siglo XXI, se ha hecho un gran esfuerzo por restablecer la fauna original del humedal. Entre los animales recuperados, contamos el venado de las pampas, el ciervo de los pantanos, ambos perjudicados por la caza furtiva y la deforestación. Idéntica situación vive el oso hormiguero gigante perseguido por su carne y su piel.  También se lleva a cabo la rehabilitación del yaguareté o jaguar o yaguareté; el ocelote, casi extinguido en el área, el gato onza, el tapir, el mayor mamífero terrestre de Sudamérica y el pecarí de collar.  Otros animales protegidos son los capibaras o carpinchos; los monos aulladores o caraya, los primates más grandes de América, y los más australes.  La nutria gigante,  especie de mamífero carnívoro sumamente amistoso y gregario; el lobito de río y el gato montés, así como el aguará guazú, inofensivo para el humano y el ganado, es el mayor de los cánidos de América del Sur. Entre los reptiles restablecidos, contamos al yacaré overo y el yacaré negro, ambos superan los dos metros de longitud en la adultez.  Pariente más pequeño es el lagarto overo que es abundante en el Iberá. 

Entre las aves, el guacamayo rojo,  el muitú o pavón muitú​,  una especie de gallináceo; la chuña de patas rojas; el pirincho; la garza mora o garza cuca, la garza blanca,  el pájaro carpintero y los amenazados, yetapá de collar; el capuchino de collar; el tordo amarillo; el espartillero pampeano; el espartillero enano y el cardenal amarillo , entre más de trescientas especies de  aves, de más de 50 familias. 

Entre las serpientes, están las muy venenosas yarará o víbora de la cruz, la serpiente de cascabel y la serpiente de coral, además de las inofensivas cobra de agua, la falsa yarará  y la constrictora  boa curiyú o anaconda amarilla. La ictiofauna también es muy variada y abundante, el Iberá es habitat de  dorados; armados‎; surubíes; ‎pacúes; mojarras; tarariras  y palometas .  

Paleontología: por fuera del parque, en los departamentos de Bella Vista e Ituzaingó, se han hallado abundantes fósiles, con 40 especies de mega mamíferoso y reptiles de 30.000 a 50.000 años de antiguedad, con preeminencia de formas herbívoras. En la ruta 25, próximo al arroyo Toropí (a 10 km de Bella Vista), se halla el primer yacimiento fosilífero de Corrientes, en Toropí/Yupoí. La entrada no es gratuita, pero su valor es módico.

Restos culturales: la localidad  de colonia Carlos Pellegrini fue hallado un importante yacimiento arqueológico de fragmentos cerámicos y restos humanos. Tomándose como referencia los restos hallados durante la construcción de la Represa de Yacyretá, éstos podrían tener una antigüedad de dos mil años, datación que será precisada mediante el método de Carbono 14 en la Universidad de La Plata donde cuentan con laboratorios especializados.  El arqueólogo en jefe Rodríguez,  destacó el hecho de que el Río Paraná «viene siendo habitado desde hace doce mil años» y las diferentes culturas mayoritariamente guaraníes, con contactos y vinculaciones,  fueron desplazándose a lo largo de sus márgenes.

Creación: los esteros constituían una reserva natural provincial desde el 15 de abril de 1983.  El 5 de diciembre de 2018, el Congreso de la Nación aprobó la creación del Parque Nacional Iberá en la provincia argentina de Corrientes, con una superficie de 159.800 hectáreas. Estas tierras se suman a las 553.000 hectáreas de esteros y humedales del contiguo Parque Provincial Iberá. De esta manera, se conforma un parque natural de 712.800 hectáreas. Las tierras aledañas al parque provincial fueron donadas para este fin por las fundaciones CLT Argentina, fundada por Douglas and Kristine Tompkins y Flora y Fauna Argentina. Dicha donación fue objeto de controversia . Se estima que en 10 años recibirá más de 100.000 visitantes al año a través de los ocho portales de acceso al Parque, que promoverán el desarrollo de las economías locales de la mano de emprendimientos y proyectos vinculados al eco-turismo.

Administración: la Administración Nacional de Parques Nacionales tomó posesión progresiva de los núcleos Cambyretá, en 2016, y San Nicolás, en 2017, mientras que recientemente se inició el proceso de traspaso del portal Laguna Iberá. El área protegida continuará con la incorporación de un núcleo operativo más para completar las casi 160 mil hectáreas del Parque Nacional. La ley aprobada contempla también la protección de aproximadamente 23 mil hectáreas más bajo la categoría de Reserva Nacional, alcanzando un área total de 183.500 hectáreas.


 PARQUE NACIONAL ACONQUIJA


Categoría: 
Categoría de conservación Ecorregión
  • II Parque Nacional Altos Andes ( 11394has)
  • Yungas ( 38404has)
  • VI Reserva Nacional Altos Andes ( 1764has)
  • Yungas ( 22438has)
  • Laguna del Tesoro

Dirección: Raúl Alfonsín 1400,  Concepción, Tucumán

Web:  http://pncampodelosalisos.blogspot.com                                    

Correo electrónico: acastosa@apn.gob.ar.

Código postal: 4146

Prefijo telefónico: (0385)  

Teléfono: (03865) 15520123 / 15405985.

Ingreso y horarios:  entrada gratis, abierto 24 horas pero se sugiere visitar el parque de 9.00 a 17.00 horas.

INFORMACIÓN BÁSICA

Objeto: exponente de las ecorregiones de las selvas de las yungas y la zona altoandina. El parque nacional Aconquija conserva las nacientes de los ríos Jaya y las Pavas que, recostados sobre los faldeos del este de las sierra del Aconquija, llevan sus aguas a los valles y campos de cultivo tucumanos

Ubicación: el Parque Nacional Aconquija está ubicado al oeste de la Provincia de Tucumán y del departamento de Yerba Buena. Desde el 31 de mayo de 2019 el ingreso al Parque Nacional Aconquija – Portal Campo de los Alisos se encuentra nuevamente abierto al público general.

Mapa: https://www.google.com.ar/maps/search/parque+nacional+aconquija/@-27.2949036,-65.8655682,16z

Coordenadas:  26°48′14″S 65°20′40″O 26°48′14″S 65°20′40″O.

Accesos: de Tucumán a Concepción por Ruta Nacional 38, aprox. 75 km. de Concepción a Alpachiri por Ruta Nac. 65, aprox 17 km y desde allí por ruta prov. 330 (camino de ripio consolidado 12 km hasta la entrada al Parque y 3 km más para llegar a la zona de uso público en el paraje Santa Rosa.

Transportes alternativos: hay viajes diarios en micro, tren o avión hacia la capital provincial de San Miguel de Tucumán. Desde allí, hay micros a Concepción o a Alpachiri. En estas localidades se puede alquilar un auto o camioneta, tomar un remis o bien, contratar una excursión de una agencia de viajes.

Recomendaciones para leer antes de viajar:

  • se recomienda llamar a los teléfonos del Parque para pedir información antes de visitarlo. Las lluvias intensas y frecuentes pueden hacer difíciles de transitar los caminos.
  • se recomienda visitar el parque desde el otoño hasta el comienzos de la primavera.
  • en el pueblo de Alpachiri, a 12 km, se pueden adquirir provisiones.
  • en el caso del portal Campo De Las Azucenas, es importante considerar que la senda cruza varias veces el río por lo que, ante un pronóstico de lluvias, no es recomendable su recorrido.
  • para los visitantes se recomiendan estos circuitos:
  1. La Mesada (recorrida por el bosque montano), La Cascada (la llegada a un impactante mirador) y La Ciudacita (ruinas arqueológicas de origen incaico).
  2. Centro Operativo Santa Rosa (910 msnm), a 3 km desde la Portada). Allí podés encontrar sanitarios, centro de informes, área de uso diurno, el camping agreste Santa Rosa y el inicio de senderos.
  3. Sendero El Pozón (910 msnm), 300 metros. ida, dificultad baja). Sendero Interpretativo de la Selva Misteriosa (910 msnm, 800 mts. circuito semicircular, dificultad baja)
  4. Sendero Puesto Los Chorizos (1.120 msnm), 4.5 km desde el Centro Operativo Santa Rosa -ida-, dificultad baja)
  5. Sendero Puesto La Mesada (1.680 msnm), 12 km. desde el Centro Operativo Santa Rosa -ida-, dificultad media.
  6. Puesto La Mesada (1.680 msnm; camping agreste y cocina comunitaria)
  7. Sendero La Ciudacita (4.400 msnm; sitio arqueológico). Se inicia el recorrido cruzando el Paso del Inca o el Paso La Apacheta a 4.800 m.s.n.m. hasta llegar al Sitio Arqueológico “La Ciudacita”. El tramo de la senda que une “La Ciudacita de Arriba” con “La Ciudacita de Abajo” forma parte del Qhapaq Ñam, camino vial andino, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La expedición para llegar al final del recorrido lleva de 5 a 7 días caminando.
  8. En el Portal Cochuna, 16 kilómetros al oeste de Alpachiri, comienza el sendero que conduce a la cautivante Laguna del Tesoro (1.750 msnm); 6 hs de marcha, sólo con guía habilitado).

  9. En la Sección Piedra Labrada, a 17 kilómetros al oeste de Monteros, comienza el sendero Campo de Las Azucenas (1.437 msnm), 6 kilómetros desde su inicio -ida- o aproximadamente 2 horas de marcha, dificultad media, se cruzan ríos y arroyos en varias oportunidades). 

Alojamiento: 

La ciudad de Concepción, a 30 km, ofrece hoteles, hospedajes, restaurantes, supermercados y estaciones de servicio.

Dentro del parque nacional Aconquija:  Centro Operativo Santa Rosa (910 msnm), a 3 km desde la Portada). Allí podés encontrar sanitarios, centro de informes, área de uso diurno, el camping agreste Santa Rosa y el inicio de senderos.

También dentro del parque nacional Aconquija: Puesto La Mesada (1.680 msnm); camping agreste y cocina comunitaria)

En el parque nacional campo de los Alisos, vecino al parque nacional Aconquija, hay áreas de acampe a distintas alturas, con fogones y mesas, senderos autoguiados, oficina de informes y grupo sanitario.

Guardaparques: Intendencia en la ciudad de Concepción.

 Altitud: desde 900 msnm a 4500 msnm

Clima: subtropical serrano, con notables variaciones debido a la altura. En verano, la media es de 28°C en zonas bajas y 0°C en La Ciudacita, a 4.200 msnm y en invierno desciende a 16° C en el pedemonte y a -10 ° C cerca de las cumbres. En época estival se registran hasta

2.500 mm anuales de lluvia en los faldeos inferiores, concentrados en la época estival, y copiosas nevadas en las alturas.

Bioma: ecorregiones de las Yungas y de los Altos Andes, destacando importantes ambientes de transición (ecotonos).

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: el área protegida conserva las nacientes de los ríos Jaya y las Pavas que, recostados sobre los faldeos del este de las sierra del Aconquija, llevan sus aguas a los valles y campos de cultivo tucumanos.

Superficie:  77.000 hectáreas

Marco geológico: las sierras Subandinas son un sistema montañoso de cordones serranos paralelos entre sí,  que corren en sentido noreste - suroeste, entre la Cordillera Oriental y la llanura Chaqueña, a lo largo de las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán, desde Bolivia  hasta el valle del río Salí en Tucumán.  Formadas durante la orogenia terciaria, presentan una pendiente occidental abrupta y una pendiente oriental más suave, producto de los movimientos tectónicos que empujaron desde el oeste durante la formación de la Cordillera de los Andes. Los distintos cordones de 1500 a 2000 msnm, se disponen paralelos entre sí y están interrumpidos por una serie de valles denominados puertas. En la parte central del sistema se presentan alturas mayores.  Sin embargo, la altura de los cordones es suficiente para frenar el avance del aire húmedo procedente del este, provocando excesivas lluvias orográficas. Este factor junto con el clima tropical de la zona provocan una abundante vegetación selvático en las faldas orientales, denominada Selva Tucumana -  jujeña o Yungas. De norte a sur, los distintos cordones que componen el sistema en la provincia de Tucumán, son: De Medina, Del Nogalito, De las Botijas, Del Campo o Burruyacúes, De la Ramada.

Flora: si bien la flora selvática es pródiga en especies arbóreas, merece destacarse la presencia del aliso del cerro (Alnus acuminata), que justamente le da nombre al portal Campo de los Alisos. Si bien también crece en la selva, esta especie es característica del Bosque Montano entre los 1.500 y 2.000 metros sobre el nivel del mar, donde forma asociaciones casi puras. Se la considera una especie muy útil para fijar y proteger suelos degradados, debido a su rápido crecimiento y capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico. Alberga más de 2.000 especies de plantas, y una gran variedad de vegetación como bosques pedemontanos, pastizales altoandinos, selvas húmedas subtropicales y estepas de la Prepuna.

Fauna: la fauna no se queda atrás en cuanto a diversidad. Hasta el momento se han registrado más de 400 especies de vertebrados, entre los que se señalan guanacos, el oso lavador, el osos melero, el zorro colorado, el zorro gris,  lobitos de río, el gato andino, el puma, el yaguarundí, el ocelote, el gato onza, el gato montés, la ranita montana, la taruca y el pecarí labiado. El loro alisero (Amazona tucumana), es una especie endémica de la Yunga del noroeste argentino y sur de Bolivia, nidifica sólo en el Bosque Montano, entre Noviembre y Marzo. Durante el invierno forma bandadas que se dirigen a las zonas más bajas para alimentarse con los frutos del horco cebil y otras plantas del pedemonte. La monterita canela o monterita serrana (Compsospiza baeri), cuyo estado de conservación se encuentra amenazado,  es el pequeño pájaro gris con frente y babero color coral, que se alimenta de semillas en el bosque serrano, quebradas húmedas y pastizales de altura. 

Paleontología: Tucumán es una zona rica en restos fósiles hallados y con una gran potencialidad en cuanto a hallazgos futuros. La datación de los restos corresponde al Pleistoceno temprano y hasta el límite Pleistoceno-Holoceno. A lo largo de los cordones montañosos en muchas localidades de las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero se han hallado fósiles correspondientes a vertebrados (mamíferos y pocos géneros de reptiles) e invertebrados (gasterópodos y bivalvos). En sitios como Burruyacú,  Ticucho, Tafí Viejo, Yerba Buena, San Miguel de Tucumán, Valle del Tafí, La Angostura y Leales se han encontrado restos de gliptodontes (Glyptodon reticulatus y Glyptodon clavipes); milodontes (Paraglossotherium elmollarum); el Perezoso scelidodon; megaterios (Megatherium americanum); mastodontes (Cuvieronius hyodon); hippidiones, camélidos (Vicugna vicugna) y Panthera Onca, además de un registro amplio de fósiles de 300 pequeños mamíferos.

Restos culturales: el área contiene  el tercer sitio arqueológico más importante de Sudamérica, que son las ruinas de Ciudacita,  parte del Camino del Inca o Qhapaq Ñan,  declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Creación:  en el año 1994, por propuesta de la Fundación Campos de los Alisos, el Gobierno de la provincia de Tucumán sancionó la Ley 6.603/94 por la cual cedía al Estado Nacional la jurisdicción de 18.000 hectáreas. Así, el 9 de agosto de 1995 se creó el Parque Nacional Campo de los Alisos, según los términos de la Ley Nacional Nº 24.526. Desde 2018, Campo de los Alisos es el portal principal del Parque Nacional Aconquija creado el 22 de agosto de 2018 por Ley Nº 27.451. Esta ley establece tres nuevas áreas núcleo nacionales en el faldeo del Aconquija: dos ampliando significativamente hacia el sur Campo de los Alisos asegurando así la conservación de importantes cuencas hídricas de la provincia, y un área núcleo en el norte, representada por la Quebrada del Pueblo Diaguita.

HISTORIA DEL PARQUE NACIONAL COPO

  En la zona se han encontrado restos culturales de sitios arqueológicos entre los ríos Dulce y Salado. Uno de ellos es Las Mercedes que data del 200 al 750 DC, sitios donde no se han encontrado construcciones pero sí cerámica con decoración geométrica incisa. Con el nombre genérico de guaycurúes se conoce a este conjunto de pueblos que habitaban las inmensidades del Chaco. El colectivo estaba formado por varias etnias, como los abipones,  mocovíes, tobas, mbayaes, payaguaes, y pilagaes o pilagás. Eran pueblos recolectores de frutos, como el chañar, el mistol, el algarrobo, los higos de tuna, la tusca y ananás silvestres. La denominación de matacos -que en quechua significa "animal de poca monta, sin importancia"- fue utilizada también por los españoles para designar a los aborígenes del Chaco. Una denominación más digna utilizada desde el 1990,  es wichis, que significa en su propia lengua, "gente". De tipo racial patagónido con influencia andina y brasílida, habitaban chozas de forma cupular hemisférica, hechas de ramas y paja, que medían 3 metros de diámetro por otros 3 de alto, sin puertas. Para almacenar sus cosechas, construían graneros sobre pilotes. El gran consumo de estas tribus fue el tabaco: secaban las hojas al fuego y luego, desmenuzándolas entre las palmas de las manos, las fumaban en pipas de madera o barro cocido. Los chamanes también utilizaban con fines curativo, el cebil, "árbol de la ciencia del bien y del mal", cuyo efecto psicoactivo producía alucinaciones, trances y estupores. Los chiriguanos en tanto, entraron al Chaco salteño con el conquistador portugués Alejo García, a mediados del 1500, mezclándose con los pueblos de origen andino que ya ocupaban el territorio y aculturándose con su cultura, más sofisticada. Su organización económica se basó principalmente en la agricultura, cultivando maíz, poroto, calabaza, mandioca dulce, sorgo, melones y algunas frutas. 

Cada tanto cuando sufrían hambre, los indígenas en malón cruzaban el río Salado y depredaban las localidades ribereñas, robando bienes, cosechas y animales. Conocían el terreno y se desplazaban con gran  velocidad .   El indígena era hábil cazador de avestruces con un solo tiro de boleadoras, al que previamente se acercaba muy lentamente arrastrándose entre los pastizales, costumbre de épocas tempranas cuando los pueblos originarios no conocían el caballo, introducido por los españoles, y cazaban a pie. A las aves arborícolas, las cazaba con flechas, al puma lo enfrentaba con su lanza y el cuchillo. La pesca la efectuaban a flechazos o lanzasos. En los bañados, se escondía entre camalotes para cazar a los patos apresando sus patas. Las mujeres trenzaban redes de pesca, hamacas y bolsas para llevar a los recién nacidos, lavaban ropas y transportaban los toldos, función esencial en las sociedades nómadas. Su religión era dualista, creían que existía un espíritu bueno y otro malo. Normalmente eran monógamos, pero cuando mujeres blancas raptadas en los malones ingresaban a la toldería, los hombres engendraban  hijos con ellas, que crecían sin distingos de su origen en igualdad con los otros niños. De los grupos originales,actualmente sobreviven los mocovíes, tobas y pilagás en Chaco y Formosa.

Luego de la conquista, los indígenas adoptaron las herramientas de cosecha del hombre blanco, como el machete y el hacha.  El blanco incorporó también el fuego y la quema controlada por manchones, con el objeto de cultivar para el consumo de ejércitos expedicionarios, misioneros, aborígenes, colonos y comerciantes que siguieron haciendo un mayor consumo de miel, de cera,  tejidos de fibras como el chaguar, pieles, cueros o  plumas. Se incorporaron además la cabra, la oveja, el cerdo doméstico, el perro y el caballo. Más tarde, se desarrolló la ganadería en pastizales, la producción de pieles y cueros de la biota nativa; la cosecha de algarrobo, se inicia la defaunación local en los pastizales y aparecen los puestos ganaderos de propietarios que controlaron las tierras públicas e introdujeron rodeos mixtos. 

El Gran Chaco incluye desde la riqueza de conocimiento de etnias sobrevivientes hasta la biodiversidad variable espacialmente, a lo largo de dos gradientes: uno de pluviometría decreciente este-oeste y otro de transición termoclimática tropical, subtropical y templada norte-sur.  La ecorregión ha sufrido en su desarrollo histórico reemplazos y extinciones locales y regionales de poblaciones, especies, comunidades, ecosistemas, culturas aborígenes y criollas.

ETAPA DE USO DE LOS RECURSOS Y DESMANTELAMIENTO DE LA BIOTA DEL CHACO.

Se reemplazaron los herbívoros nativos por ungulados domésticos y el pastizal por el arbustal. Se consolidan los corrales, las aguadas y las jaurías adiestradas en cosecha de distintas presas (perro leonero, quirquinchero-tatucero, iguanero, chanchero). La respuesta ecosistémica son los pastizales sobrepastoreados,  la invasión de leñosas oportunistas, la desaparición local del ñandú, del guanaco y de los cérvidos y ante la caza de sus predadores naturales (grandes carniceros) aumento explosivo de la población del conejo y la vizcacha.

Del 100% de los quebrachales de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, sólo queda el 20% de árboles en pie. A mediados del siglo XIX,  los pobladores de la época conocían el bosque nativo y supieron cuidarlo y aprovechar sus recursos sin alterar el equilibrio natural. Por entonces, los quebrachales ocupaban cerca de diez millones de hectáreas, el 83,5% de las tierras santiagueñas. Poco antes de la llegada del ferrocarril y luego, entre 1900 y 1966, se calcula que fueron transportados 170.000.000 toneladas de madera de quebracho colorado, que rindieron, entre otros usos, 64.500.000 postes para estancias pampeanas.  La depredación erosionó el suelo,  tornó más seco el clima y más árida la tierra. El enorme valor del parque nacional Copo es que conserva la flora y fauna (biota) original del ecosistema, es decir que preserva especies que en las demás áreas de la región chaqueña están extinguidas.

UNA HISTORIA DE DEGRADACIÓN AMBIENTAL.

La extracción forestal y la ganadería vacuna y caprina practicadas en el Chaco Semiárido tuvieron y tienen un gran impacto en la estructura del paisaje. El sobrepastoreo en los parches de pastizales naturales ya descriptos alteró la relación entre las especies leñosas y las herbáceas, en detrimento de estas últimas. Las leñosas entonces avanzan sobre los pastizales hasta convertirlos en arbustales si no hay remoción o fuego. Ésto ha llevadoal ganado a pastorear dentro de los bosques, lo que ha modificado fuertemente también su estructura y composición específica. El estrato herbáceo dentro del bosque ha sido prácticamente eliminado; lo que dio lugar a una invasión de arbustos y árboles bajos que lo vuelven mucho más cerrado y espinoso. El tracto digestivo del ganado, donde germinan las semillas, actúa como dispersante. La baja receptividad de los campos se mantiene en forma similar a la de hace cincuenta años atrás, lo que sugiere que la presión de pastoreo alcanzó un equilibrio con el bajísimo potencial forrajero.

La explotación forestal se practicó históricamente como una extracción minera, por excelencia una industria extractivista y no como el aprovechamiento sustentable de un recurso renovable. Por consiguiente, las especies más buscadas vieran diezmadas sus poblaciones y  llegaron  al límite de la extinción comercial, que difiere de la extinción biológica porque en ella la especie está presente, pero no en volúmenes comercializables.

La explotación forestal y la ganadería, hicieron estragos con el quebracho colorado santiagueño. La expansión del ferrocarril y la extracción de quebracho para la obtención de postes de madera imputrescible para alambrado, requería de esta especie por la dureza de su madera, por lo que  fue una de las primeras especies en ser explotadas comercialmente, al punto de que en vastas extensiones perdió su carácter dominante en el bosque. Para estos usos, se seleccionaban los ejemplares adultos más sanos. Además, la regeneración de la especie se vio impedida por la ganadería, que elige sus renovales por sobre otras especies leñosas. Esta actividad de ramoneo, ha resultado fatal para muchas especies,  de las cuales sus brotes tiernos son arrancados o deformados y el mantillo de hojarasca que naturalmente actúa favoreciendo su germinación es eliminado.

Otra especie fuertemente afectada por la explotación fue el algarrobo, utilizado para la fabricación de muebles y muchas otras especies para la producción de carbó, menos selectiva en cuanto al tamaño y la edad de los individuos a extraer, por lo que se eliminaron también individuos jóvenes, lo que comprometió la sustentabilidad del proceso y originó grandes extensiones de variedades leñosas secundarias (arbustales, fachinales) con prácticamente sólo el quebracho blanco en su estrato superior (cuando éste existe) y un estrato inferior muchas veces cerrado y espinoso compuesto por distintas asociaciones de especies favorecidas por la intervención del ganado y/o el hachero como el algarrobo negro (Prosopis nigra), el blanco (P. alba), el itín (P. kuntzei), característico por carecer prácticamente de hojas, el vinal (P. ruscifolia), con espinas de hasta 30 cm, o el chañar (Geoffroea decorticans), de muy singular corteza que se “deshoja” y deja a la vista su tronco verde. También se encuentran en abundancia las acacias como el espinillo (Acacia caven), el garabato (A. praecox), la tusca (A. aroma) y otros pequeños árboles o arbustos del género Capparis. Bajo este proceso de ramoneo, sobrepastoreo, desmonte, caza y pesca, fertilizantes, insecticidas y químicos, exploración  y extracción petrolera, labranza  y mangas de langostas, completado con el fuego, la mudanza y el traslado de los cauces y las inundaciones, es que se rediseñó el paisaje chaqueño. También hay  eventos naturales modeladores de los ecosistemas, como sismos, sequías,  plagas, fenómenos climáticos como ciclones y vendavales, u otros factores que a su vez impactan sobre el bioma del sistema, es decir, la vida vegetal y animal que se da bajo ciertas condiciones y que, alteradas éstas, originan extinción de especies, cambios adaptativos de otras o migraciones masivas en busca de nuevos habitat, entre otros factores. A pesar de éstos, es la presión del hombre la más destructiva.

La presencia de indígenas en el Chaco, no perjudicó el medioambiente, de hecho  hicieron un uso racional del suelo, limitado al propio consumo, como la caza y la pesca, la recolección de frutos, fibras, plumas, cueros, la pesca y la miel, controlando los insectos o haciendo fuego para la supervivencia. La superposición de otros actores en el escenario chaqueño, como el puestero y el arriero,  el ganadero engordador, el jinete corredor, el rematador de hacienda y las redes comerciales que abastecen localmente a estos actores, las empresa extractivas de madera, miel y cera y los hacheros, aserraderos, obrajes, contratistas e incluso las actividades alrededor del petróleo, todas redundan en detrimento del ecosistema chaqueño.  La extracción del tanino del quebracho colorado y del palo santo para uso industrial, por parte de empresas europeas en poder de cientos de miles de hectáreas, fue realizada sin racionalidad alguna. También la producción de rollizo descortezado, la fabricación de muebles, ladrillos y carbón; las herramientas y equipos utilizados, como tractores, motosierras, topadoras, camiones, movimiento de trenes, los caminos terraplenados, agotaron el ecosistema durante décadas.

 A la devastación  del paisaje chaqueño, se sumó la colonia algodonera, que desmontó extensiones de bosques  creando un paisaje abigarrado , al ocupar predios de menos de 50 hectáreas en zonas  de alta fertilidad y buen drenaje. En estas zonas, se explota la casa y la tala, y se desarrolla la  horticultura, la rizicultura y la fruticultura subtropical. De esta forma, se erosionan, se sobreexplota la leña, y se contamina el suelo con agroquímicos. Las cosechas implican miles de braceros alternando distintas zafras, chacareros, aceiteras, hilanderías, ascopiadores y cooperativas.

En los años 70,  la desprotección legal y la falta de controles de las áreas vírgenes, la presencia de contrabandistas, las fuerzas de seguridad, la zafra azucarera con el arreo y conchabo de aborígenes, la caza y el tráfico de animales y aves exóticas, los puesteros y los obrajes, son factores que agravan la situación.  En particular la exploración y explotación petroleras, con sus equipos de topógrafos, científicos, petroleros (topadorista, geólogo-topógrafo, contratistas de perforación, químicos),  funcionaron como una red facilitadora de defaunación, explotación forestal y pastoreo,  aún en los fragmentos que habían conservado alta diversidad biótica. La logística petrolera formó un retículo interconectado donde barrió con la cobertura vegetal en franjas angostas y rectas de decenas de kilómetros, con acceso automotriz, para implantar torres de bombeo, piletas de líquido residuales, equipos de desmonte, explosivos, tanques y ductos . Ésto nuevas vías de acceso a la selva facilitaron el arreo de indígenas, la saca de maderas y el contrabando de animales exóticos y mascotas. Se realizaron estudios hidrológicos y topográficos para venta de tierras públicas  En entornos de campamentos petroleros hubo derrames de petróleo y tramos abandonados de prospección. 

Pero tal vez la más nocivas de todas las explotaciones del Chaco seco fue la agriculturización que corresponde al fenómeno global llamado “Revolución Verde” , por el cual los rindes aumentaron debido a una agricultura de crecientes insumos externos, en la que se usaron intensivamente fertilizantes, agrotóxicos como silvicidas y arbusticidas (defoliantes–,entre los que se incluyen el 2-4-5T (herbicida) y los fosforados),  cebos tóxicos para aves, maquinaria y riego, eliminándose los períodos de barbecho o descanso de la tierra entre plantación y plantación. Se optó por el doble cultivo; alternándose el trigo, el algodón y más tarde la soja, sin los períodos de barbecho.  Como consecuencia se fragmentaron los bosques, selvas y se generalizó la conversión de humedales en arrozales; todo lo cual produjo la erosión mantiforme del suelo y el envenenamiento de avifauna acuática, contaminación de aguas y suelos, graves accidentes en el manejo de agroquímicos, aparición de resistencia al 2-4-5T en arbustos, calcinación de suelos en cordones. 

En la región pampeana, producir grano se volvió más rentable que la cría de ganado y éste fue trasladado al Chaco en  el proceso conocido como “ganaderización”. Éste ha sido el período de venta masiva de tierra pública en la región chaqueña, sin normativas de manejo:  quien compraba podía hacer lo que le placiera con la biota, con el agua y con el suelo . 

En este contexto, se definió como Ecosistema fundamental: lo que quedó del campo natural y cualquier tipo de pastizal no anegadizo. La actividad principal fue el  cultivo de textil-oleaginoso y granos en sistema de doble cultivo. Como actividad de apoyo, se desarrolló la ganadería en campo natural y en pasturas implantadas, básicamente “buffel grass” (Pennisetum purpureum), Chloris gayana y Digitaria decumbens.

Hacia fin del siglo XX , se integraron nuevos actores más sensibles al deterioro ambiental pero con un alto perfil productivo como: el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) universidades regionales, ONG rurales, organismos técnicos provinciales y semilleros-criaderos de germoplasma subtropical.

LA PAMPEANIZACIÓN DEL CHACO

Pese a la intervención de las organizaciones conscientes del deterioro ambiental, se siguen combinando prácticas entre una agricultura de altos insumos, excepcionalmente rentable en el corto plazo (soja fundamentalmente) para el mercado externo, con ganadería en pasturas implantadas. Los rindes y los precios permiten costear desmontes masivos, ya que la única tierra con vegetación natural disponible son los arbustales y los bosques. Se caracteriza por la celeridad de la ocupación  de bosques explotados. “Pampeanizar” significa pensar y actuar como si los paquetes tecnológicos y los tipos de uso del suelo fueran intercambiables entre ecosistemas muy distintos, y que todo lo que se hace en la Ecorregión Pampa puede hacerse en el Chaco . Es lógico que aparezcan rápidamente consecuencias ambientales y sociales de este proceso de fuerte incorporación tecnológica y capital. La soja es el cultivo estrella, y tanto en las pampas como en la ecorregión chaqueña la demanda por nuevas tierras parece irrefrenable. El desmonte no sólo afecta la biodiversidad, sino que también genera conflictos sociales no resueltos, como la utilización de glifosfato entre otros. En este marco se modifica sustancialmente el tamaño de la unidad productiva sojera, que aumenta en detrimento de otras producciones , pero subregionalmente el cultivo de algodón no ha perdido aún su vigencia y sigue siendo el organizador agroeconómico. Para el 2006 la soja liderará en superficie sembrada, junto con el algodón y la caña de azúcar . En menor medida, el trigo, el girasol, el citrus, las frutas tropicales y las pasturas perennes; mientras que el poroto  y el garbanzo están en declinación. La respuesta ecosistémica al desmonte “con criterios técnicamente pobres” en una ecorregión donde la deforestación,  es la tarea principal del proceso de conversión.  La fragmentación y la desaparición de parches por conversión afecta fundamentalmente la riqueza biótica y la oferta de servicios y bienes ambientales imperfectamente conocidos. Los nuevos actores son los productores de otras regiones como la pampeana, las grandes empresas integradas verticalmente, los contratistas,el empresario arrendatario, y los pool de siembra o sistemas de promoción de inversiones de corto plazo.  Todos éstos actores  presionan sobre los pequeños y medianos productores, mientras tiende a la desaparición la horticultura y la agricultura de base familiar,

La “pampeanización”, es decir, la imposición del modelo industrial agrícola pampeano en la ecorregión, es el último proceso y, quizás, uno de los más intensivos en cuanto a transformaciones del paisaje rural. Esta última etapa del Chaco convierte ecosistemas cuyos servicios ambientales y riqueza de bienes potenciales se conocen precariamente, inaugura interacciones entre el parche cultivado y la matriz de bosques que se ignoran y exacerba conflictos sociales de desarrollo difícilmente predecibles, pero transgresivos a lo rural, lo periurbano, lo urbano y lo metropolitano.

Creación y legislación

Por decreto serie B n.º 1101/1968 de 16 de septiembre de 1968 el Gobierno de la provincia de Santiago del Estero creó la reserva natural integral Copo en un terreno fiscal con una superficie aproximada de 114 250 hectáreas. El 30 de junio de 1993 fue sancionada la ley n.º 5972 que convirtió la reserva natural integral en el parque provincial

Situado en el extremo noroeste de la provincia de Santiago del Estero, en el departamento homónimo, corazón del Chaco argentino, esta reserva natural protege 114.250 hectáreas. Reconocida por el gobierno de Santiago del Estero en 1968, se constituyó primero en Reserva y recién hacia el año 1993, en Parque Provincial.

Pero por su importante valor ambiental, en 1998 pasó a la esfera nacional que, con el objetivo de ampliar la zona de protección, contempla la formación de un núcleo de conservación más un área adicional de 55.000 hectáreas de reserva provincial.

Así, el Parque resguarda un importante sector del bosque primario de quebrachos, la especie arbórea que hiciera famosa a la región chaqueña por su riqueza forestal. Fama que, lejos de contribuir a su correcto aprovechamiento, terminó por destruir más del 80% de la zona cubierta de montes y bosques chaqueños

ARTICULO 1.- Conviértese en PARQUE PROVINCIAL COPO, la Reserva Natural Integral Copo, creada mediante Decreto del Poder Ejecutivo Serie B Nº 1.101 del 16 de septiembre de 1.968 de una superficie de 114/250 hectáreas, ubicada en el extremo NE del Departamento Copo, Provincia de Santiago del Estero.

El 10 de febrero de 1998 fue firmado un convenio entre la provincia de Santiago del Estero y la Administración de Parques Nacionales con el objetivo de establecer un acuerdo general de cooperación mutua y crear el parque nacional Copo y la reserva provincial Copo. El convenio fue ratificado el 31 de marzo de 1998 mediante ley provincial n.º 6405:

ART. 1° - Apruébase el Convenio suscripto entre el Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero, representado por el Gobernador de la Provincia y la Administración de Parques Nacionales representada por el Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia del Directorio, con el objeto de crear el Parque Nacional Copo y la Reserva Provincial Copo, según proyecto del Banco Mundial, identificado como: AR-GE 39787.

La ley provincial n.º 6450 sancionada el del 9 de diciembre de 1998 autorizó al Poder Ejecutivo provincial a ceder a favor del Gobierno Nacional el dominio y jurisdicción sobre el territorio del parque provincial Copo.

ART. 1°- Autorízase al Poder Ejecutivo a disponer la cesión a favor del Gobierno Nacional, del dominio y jurisdicción provincial del inmueble que compone el actual Parque Provincial Copo, de acuerdo a lo establecido en la Ley Provincial N° 5972/93, que tiene como antecedente el Decreto Serie "B" N° 1101/68 y que se integra de una superficie total de ciento catorce mil doscientas cincuenta hectáreas (114.250 Ha.), para la creación del Parque Nacional Copo.

El territorio fue traspasado mediante el decreto serie A n.º 1008/1999 del Poder Ejecutivo provincial en 1999.

ARTICULO 3° - Los límites del inmueble cuya cesión de jurisdicción y dominio se acepta son los siguientes: Este: Picada del límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco con orientación N-S, desde el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, hasta el esquinero NO del Parque donde se localiza la Pirámide El Triunfo, con coordenadas 25° 39’ 28" de latitud Sur y 61° 42’ 44" de longitud Oeste. Norte: Picada de Olmos (Paralelo de San Miguel), límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco, con orientación E-O, a partir de la Pirámide El Triunfo hasta la intersección con la picada Balcanera, vértice NO del Parque, con coordenadas 25° 39’ 28.8" de latitud Sur y 61° 59’ 46" de longitud Oeste. Oeste: Huella de la picada Balcanera (que une la picada de Olmos con la localidad de Los Pirpintos), partiendo del esquinero NO del Parque desde la intersección con la picada Olmos, se orienta con azimut de 197° 40’ hacia el Sudoeste, hasta el vértice "A" (intermedio), con coordenadas 25° 53’ 26.4" de latitud Sur y 62° 04’ 33.5" de longitud Oeste. A partir del vértice "A" continúa con rumbo N-S, hasta el vértice SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste. Sur: Línea con orientación E-O que une el esquinero SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste hasta el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, los cuales tienen su antecedente en los límites establecidos mediante la ley provincial N° 5972/93, de creación del Parque Provincial Copo, y el decreto serie "B" N° 1101/68 del Poder Ejecutivo provincial de creación de la Reserva Natural Integral Copo. Dichos límites podrán ser objeto de modificaciones como consecuencia de las operaciones técnicas de deslinde y mensura a efectuarse sobre el terreno.

ARTICULO 5° - Habiéndose cumplido los extremos exigidos por los artículos 1°, 3° y concordantes de la Ley 22.351, créase el Parque Nacional "Copo", el cual, a partir de la promulgación de la presente, quedará sometido al régimen legal de los Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales.

La ley provincial n.º 6601 de 18 de diciembre de 2002 creó la reserva forestal Copo, que por ley n.º 6843 sancionada el 6 de marzo de 2007 fue dividida en el parque provincial Copo de 67 675 ha y la reserva provincial Copo de 23 592 ha.



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