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PARQUE NACIONAL CHACO



Categoría: área protegida de complejidad III

Dirección: Capitán Solari (3515) Chaco-Argentina:  Intendencia

Web : http://www.parquesnacionales.gob.ar

Correo electrónico: chaco@apn.gob.ar, informes@apn.gob.ar

Código postal:   3515

Prefijo telefónico: (03725)

Teléfono: 03725 499161 y  54 37 25 496166 y 54 37 25 496161

Horarios e Ingreso: el parque permanece abierto al público todo el año y es de ingreso gratuito. En otoño-invierno el horario de ingreso es de 08 a 19 horas. En primavera-verano el horario de ingreso es de 07 a 20 horas.


INFORMACIÓN BÁSICA

Objetivo: es un área natural protegida ubicada en la provincia del Chaco en Argentina. Su objetivo es la conservación del entorno de la zona oriental del Chaco, caracterizada por sus lagunas, extensas sabanas y vegetación selvática alternadas con palmares (palmeras Caranday) y bañados y ambientes que se desarrollan en torno al curso del río Negro, en el chaco húmedo. El parque permite apreciar  quebrachales naturales con ejemplares de gran tamaño, escasos sobrevivientes de una época lejana donde abundaban.

Ubicación: desde Resistencia, por ruta nacional 16 hacia el oeste (65 km) y ruta provincial 9 hacia el norte (40 km) hasta la localidad de Capitan Solari, donde funciona la sede administrativa del parque, desde allí un camino vecinal de 5 km llega al área protegida.

Mapa satelital:

https://www.google.com.ar/maps/place/Parque+nacional+Chaco/@-26.7932203,-59.6205813,17z/data=!3m1!4b1!4m5!3m4!1s0x94441a9a67a7b333:0xfba015785bc86d23!8m2!3d-26.7932203!4d-59.6183926

Coordenadas: 26º 40’S 59º 48’O.

Accesos: está situado a 130 km al noroeste de Resistencia, capital de la provincia, a la cual se puede arribar vía aérea o con varias líneas de micros de larga distancia . Desde Resistencia, se parte por la Ruta Nacional Nº 16 hasta el empalme con la Ruta Provincial Nº 9. En este punto se desvía hacia el norte para continuar unos 28 km hasta Colonia Elisa. Después de 15 km más de camino consolidado, se llega a Capitán Solari,  ubicado a 6 km de distancia del Parque. Éste se halla entre los departamentos Sargento Cabral y Presidencia de la Plaza, y representa una verdadera isla natural en medio del avance urbano.

Transportes alternativos: esta última localidad cuenta con servicios de ómnibus diarios.  La capital chaqueña recibe ómnibus de todo el país y países limítrofes, además de vuelos diarios desde Buenos Aires y varias frecuencias semanales desde Córdoba. A partir de Resistencia, es posible alcanzar el área protegida en automoviles de alquiler, remises o vehículos de una agencia de turismo, o abordar alguno de los cuatro ómnibus que vinculan diariamente la Terminal de Resistencia con Capitán Solari.

Recomendaciones para leer antes de viajar:

  • se recomienda visitar el área protegida de marzo a noviembre.
  • regístrese a Ud. y los miembros de su familia en el Centro de Visitantes al llegar.  Ante cualquier duda, consulte al personal.
  • respete la cartelería y las indicaciones de los guardaparques. No se aparte de los senderos.
  • por favor, no persiga ni moleste a los animales, ni dañe las plantas.
  • antes de visitar el área, recuerde consultar el estado de los senderos y el ingreso.
  • lleve agua para consumo, así como provisiones. No deje desperdicios en el parque, retírelos al salir de él.
  • es importante no olvidar el repelente para insectos y el protector solar (sombrero o gorra, ropa de mangas largas y pantalones largos para evitar picaduras, anteojos y calzado de trekking).
  • deje su mascota en casa. Está prohibido el ingreso y permanencia de animales domésticos
  • circule con los vehículos a baja velocidad.
  • se sugiere llevar GPS o brújula y cámara de video, fotos o celular con carga completa para no lamentar la pérdida de inolvidable imágenes.
  • sólo transite por los senderos habilitados con calzado adecuado.
  • en el parque se puede acampar, hay sanitarios y duchas con agua caliente, mesas, piletas de lavado, iluminación nocturna, fogones  donde se provee la leña, luz eléctrica y agua potable. Los comentarios en general de los visitantes son muy positivos.
  • recuerde regresar con sus residuos. No los abandone en el parque.
  • respete a los otros visitantes, ya que muchos de ellos vienen en busca de la tranquilidad que brinda el contacto con la naturaleza
  • existe un sendero de interpretación que puede ser recorrido en vehículo, con dos tramos para recorrer a pie.
  • uno de estos tramos conduce a las lagunas Carpincho y Yacaré para hacer avistaje de aves, y en el otro sendero se pueden apreciar los árboles nativos. Sendero a las lagunas Carpincho y Yacaré: por tres km de selva ribereña que bordea el río Negro, se encuentran  los miradores de estas lagunas, ideales para la observación de aves.
  • Sendero de Flora: en un tramo de 1,5 km, comenzando muy cerca del área de acampe, se encuentra toda la riqueza arbórea nativa, pudiéndose observar en todo su recorrido diferentes especies vegetales que caracterizan estos ambientes, desde pequeños líquenes, helechos y hongos hasta los dominadores del monte como lo son el urunday, lapacho rosado, quebracho colorado, guayacán, entre otros. Así mismo prestando atención y disfrutando de la maravilla podemos encontrar algunos animales silvestres como pecarí, zorros, mulitas, monos y una gran cantidad de avifauna que caracterizan estos ambientes.
  • Laguna Panza de Cabra: con precaución, se llega hasta esta laguna por un camino interno del Parque, con 12 km de tupidos montes chaqueños,  quebrachales que en otros tiempos también poblaban la provincia. A orillas de la laguna Panza de Cabra hay un área de picnic diurno, con mesas, bancos y parrillas.
Otros senderos posibles se pueden consultar en el Centro de Visitantes en el Área Operativa:
  • Sendero Peatonal del Río Negro
  • Mirador del Palmar
  • Sendero del Abuelo
  • Sendero vehicular del quebrachal y mirador del Bañado Palma Sola

Alojamiento: 

  • En la Localidad de Capitán Solari, fuera del Parque, existen hospedajes, comedores, lugares donde comprar provisiones y un cajero automático.
  • Las Localidades de Colonia Elisa y Colonias Unidas, también fuera del Parque, ofrecen alojamiento, comedores y proveedurías varias.
  • En el parque se puede acampar. En los acampes hay sanitarios y duchas con agua caliente, mesas, piletas de lavado, iluminación nocturna, fogones  donde se provee la leña, luz eléctrica y agua potable y de allí puede partirse a cualquiera de los senderos de interpretación. Alrededor del Centro de Visitantes es área Wifi. La senda principal puede recorrerse en auto a velocidad mínima. Esta senda permite acceder a dos circuitos peatonales.

Guardaparques: Intendente Sergio Valdecantos y guardaparque Leonardo Juber

Altitud: 68 msnm.

Clima: el clima es subtropical húmedo, con estación seca. Entre noviembre y marzo, llueven de 900 a 1.400 mm anuales. La temperatura media anual es de 22° C . En verano con máximas superiores a los 40°C en verano y, en invierno, mínimas bajo cero.

Bioma: ecorregión del Chaco húmedo, con ambientes de montes, sabana con palma blanca, esteros y lagunas.

Ríos y cursos de agua que lo atraviesan: el río Negro atraviesa el sector este del parque. El parque comprende las lagunas  Panza de Cabra, Yacaré y Carpincho.

Superficie: 14.981 hectáreas

Marco geológico: durante el período Mioceno del Cuaternario, gran parte de la Argentina estuvo cubierta por el mar Entrerriense o Paranaense., descrito por D'Orbigny en 1842. Este extenso mar, que abarcaba el sur de Brasil, Bolivia, Paraguay y la llanura Chaco-pampeana en Argentina,  comenzó a formarse hace 15 millones de años por el levantamiento andino que ocasionó el hundimiento de la llanura Chaco-pampeana, permitiendo la ingresión de las aguas del océano Atlántico al continente. Hacia 706 millones de años al presente, los movimientos de elevación de las sierras pampeanas levantaron los terrenos inundados expulsando las aguas del mar hacia el océano.  En el presente, la llanura Chaco-pampeana, geomorfológicamente, es un bloque hundido, rellenado con sedimentos de los ríos Pilcomayo, Bermejo y Juramento. Es el diseño de un paisaje con albardones y amplias depresiones ínterfluviales. Dominan los procesos fluviomorfológicos. La disolución de evaporitas (sulfatos y carbonatos)y la deposición de sedimentos, modelan las depresiones, mientras que la dinámica de meandros en llanuras muy planas y la fragmentación de albardones interconecta cauces antes autónomos en un proceso de transfluencias que modifica total o parcialmente la cobertura vegetal preexistente en unidades de paisaje que dejan de recibir aportes fluviales normales o la inversa.

Flora: bosques de quebracho colorado y quebracho blanco, árboles que fueron puestos en peligro de extinción durante el siglo XX, por la tala y explotación y que en el área conforman un paisaje emblemático. También se preservan lapachos, guayabís, el algarrobo, el espina corona (con púas en sus troncos), chaguares o caraguataes, guayacanes (de corteza colorida), lapachos rosados, lapachos amarillo y  epífitas.  Al centro, este y sur del área, se extiende el conocido por los lugareños como 'monte fuerte', con predominio del quebracho colorado chaqueños en quebrachales, es decir comunidades casi puras. Hacia el noroeste, el quebracho colorado chaqueño (con hojas simples) se alterna con el quebracho colorado santiagueño (con hojas compuestas). Hacia el oeste, hay anegamientos parciales en estación de lluvias, donde proliferan entre sabanas de pastizales naturales,  las palmeras caranday de palma blanca. En el estrato inferior, el suelo se cubre de caraguatales o chaguares y bromeliáceas de flores coloridas. Las espinas en este estrato, lo hacen casi inaccesible. En las riberas del río Negro, hacia en noreste, la vegetación se hace más densa para transformarse en una compacta selva en galería, con árboles de 15 metros de altura. Las copiosas lluvias del área forman lagunas y cañadas temporales, que con las sequías desaparecen.

Fauna: uno de los grandes mamíferos extinguidos en el área es el yaguareté, que desapareció por la persecución y total exterminio que sufrió. El mono aullador o carayá que figura en el emblema del parque, se hace oír desde el interior del monte por sus fuerte gritos. Este primate y y el loro hablador son especies en peligro que viven dentro del área. También tapires o antas, el aguará popé, osos hormigueros, pecaríes de collar, el pecarí labiado, corzuelas pardas,  tamaduás,  el carpincho o capibara, hurones mayores,  el lobito de río, guazunchos, y entre los felinos, el puma, el gato moro y el gato montés. En los bañados hay reptiles como el yacaré, tortugas acuáticas, cocoés, ranas trepadoras, curiyús y más de 300 especies de aves entre otros, ñandúes, chuñas, el carpintero blanco, la pollona negra, el gallito de agua, urracas paraguayas y moradas, el ipacaá,  el carpintero lomo blanco con toques rojos en la cabeza y copete, atajacaminos, lechuzas, urutaú , el aguilucho colorado, el aguilucho pampa, el caracolero  y garzas como el hocó colorado, el chajá, y los biguaes.

Paleontología: D'Orbigny en 1842 describe la existencia del mar Entrerriense o Paranaense formado en el Mioceno del Cuaternario, en la zona de la llanura Chaco-pampeana. Este  extenso mar cálido, de agua someras en gran parte de su amplitud, que abarcaba el sur de Brasil, Bolivia, Paraguay y la llanura Chaco-pampeana argentina,   explica la existencia de enorme cantidad de especies malacológicas como moluscos, enormes ostras, caracoles y conchas de bivalvos que aún hoy pueden encontrarse en abundancia en el litoral. El mar Paranaense, ingresión del océano Atlántico en el continente, llegaba hasta el río Uruguay hacia el este y hacia el oeste, hasta las sierras pampeanas y contenía una riquísima fauna de peces óseos, enormes tiburones y rayas, cetáceos , focas y vacas marinas, entre multitud de otras especies, que han dejado sus restos fósiles en lo que era su lecho. El mar se retiró hacia el océano al levantarse las sierras pampeanas hacia 706 millones de años al presente. Muy posteriormente, luego de los períodos marcados por los cambios climáticos producidos por las glaciaciones, el clima se tornó húmedo con abundancia de lluvias, para cambiar a clima seco desde el 1000 AP hasta la actualidad. La heterogeneidad ambiental del Chaco es inmensa y compleja. Las investigaciones paleontológicas en la zona, hasta hace 15 años muy postergados,  se hicieron más densas últimamente, llegándose a identificar 17 taxones de vertebrados de la megafauna, entre ellos, restos fósiles de gliptodontes (grandes mamíferos acorazados), cérvidos, mastodontes (mamíferos proboscídeos) , dasypodidae (armadillos gigantes), megaterios (mamíferos placentarios de gran tamaño similares a los perezosos actuales), catagonus (ungulados similares a los jabalíes actuales), smilodontes (género extinto de félidos dientes de sable), toxodontes (mamíferos herbívoros extintos de gran tamaño, del tamaño del rinoceronte negro actual), morenalafos (ciervo extinto del Pleistoceno) y Equus neogeus ( mamíferos extintos  perisodáctilos del género Equus de la familia equidae, similar a los equinos actuales) entre otros.

Restos culturales: es una de las regiones argentinas menos estudiadas desde lo antropológico, no se dispone de datos fidedignos sobre los procesos de ocupación del territorio. Los primeros pobladores se asentaron en el Chaco en el IV milenio a. C.  Estos aborígenes se asentaban en las áreas ribereñas en busca de su sustento: tapires, monos, vizcachas, armadillos y carpinchos, así como peces, moluscos y recolección de frutos. A partir de los registros etnohistóricos se sabe que existieron dos grandes familias lingüísticas: la guaycurú  y la mataco-mataguayo, a menudo unificadas en la mataco guaicurú. Los guaycurúes, vinculados a los pueblos pámpidos, estaban conformados por varias etnias: mocovíes, qom, pilagáes y abipones. Los wichís o matacos, por su parte, presentan influjos amazónidos y ándidos. Los restos culturales de estas culturas, se caracteriza por una arqueología del paisaje, en la cual los túmulos hechos por los individuos de estas culturas, son elevaciones monticulares y otras obras para la protección de desbordes como para almacenar y cosechar agua. Estos túmulos brindan información de sociedades con distintas estrategias de desarrollo: las sociedades de pescadores con movilidad reducida y redes de interacción. Otras con énfasis en la caza y la pesca y recolección con alta movilidad residencial y sociedades agropastoriles con marcado grado de sedentarismo que incluyeron el cultivo, en mayor o menor escala. Todas ellas compartiendo el medioambiente y estrategias de intercambio.  Grupos de tobas y mocovíes, vecinos del parque nacional, son descendientes de aquellas comunidades.

Creación: creado el 22 de octubre de 1954 a través de la Ley Nacional Número 14.366 . El parque nacional tiene un Plan de Gestión aprobado en 201

Administración:por Resolución 126/2011 de la APN de 19 de mayo de 2011, se dispuso que el parque nacional encuadrara para los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III, por lo cual tienen a su frente un intendente designado, del que dependen 4 departamentos (Administración, Obras y Mantenimiento, Guardaparques Nacionales, Conservación y Uso Público) y la división de Despacho y Mesa de Entradas, Salidas y Notificaciones. 


LAS PROSOPIS  (ALGARROBO, VINAL,  ÑANDUBAY, TACÚ, IBOPÉ, IGOPÉ, ALGARROBO BLANCO, ALGARROBO NEGRO, ALPATACO, ÁRBOL NEGRO, ALGARROBO DULCE, CALDÉN o HUITRÚ).


Algarrobo Foto: EL Comercio Perú


Prosopis es un género de 45 especies de leguminosas en forma de árboles y arbustos espinosos de regiones subtropicales y tropicales de América, África, sudoeste de Asia y climas mediterráneos de Europa. En Sudamérica Se caracterizan por su alta resistencia a las sequías, ya que sus raíces profundas  lo dejan a salvo de ellas. La madera de los prosopis son duras, densas e imputrescibles. El género Prosopis en Argentina cuenta con aproximadamente  40 especies, de las cuales 13 son endémicas. El  nombre algarrobo, fue utilizado por los españoles al comprobar su parecido con el algarrobo europeo (Ceratonia siliqua) que es también una Fabaceae.

La algarroba, frutos o vainas de los algarrobos, distribuidos principalmente en zonas semiáridas del monte y espinal chaqueños, se encuentra entre los alimentos autóctonos más antiguos utilizados en Sudamérica, representando uno de los productos forestales no madereros principales de la Argentina. Su consumo se vincula a costumbres ancestrales, en que las comunidades elaboraban la harina de algarroba con mortero de madera. Los Prosopis crecen en zonas con escasez de agua y alta salinidad, y su presencia beneficia al suelo,  ya que lo desaliniza, detiene la desertificación, controla la erosión y disminuye el escurrimiento, además es un forraje excelente para el ganado, produce tintes, es melífero,  y una fuente de nutrición para los pueblos locales. A pesar de estos beneficios, la deforestación y el cambio de uso del suelo han barrido con un número sustancial de estos árboles, pese a que se ha comprobado que los usos forestales no madereros del algarrobo, superan con mucho el uso de su madera.

La importancia cultural de los Prosopis, se destaca en la algarrobeada, una fiesta de las comunidades de pueblos originarios y criollos, que consiste en cosechar en forma colectiva la algarroba, involucrando a hombres, mujeres y niños.

El fruto de las Prosopis es una legumbre indehiscente, de formas recta, curva o espiralada y su tamaño guarda relación directa con el tamaño de las semillas. Las semillas son ovoides y comprimidas. En la Argentina, los algarrobos fructifican al final de la primavera y durante el verano, dependiendo de la región forestal. En general, los Prosopis producen entre 5 y 50 kg de frutos según los años pero las heladas tardías o las lluvias tempranas afectan a las flores produciéndose pocos frutos.

El procesamiento tradicional de la algarroba consiste en recolectar los frutos del suelo, almacenarlos en una troja (depósito aéreo), secarlos al sol por 2 días y molerlos en un mortero para obtener harina. Actualmente, con el avance del conocimiento en ciencia y tecnología de los alimentos, es posible conservar la algarroba así como la harina, por largos períodos de tiempo, preservando sus propiedades nutricionales y organolépticas, además de obtenerse harinas más homogéneas.

La algarroba de cualquiera de las especies de Prosopis, tiene un alto poder nutricional, ya que contienen proteínas brutas, fibras, minerales ( potasio, fósforo, magnesio, zinc, silicio; alta cantidad de calcio y hierro; bajo contenido de sodio),  Vitaminas: A, B1, B2 y D y ácidos grasos, como el linoleico y el oleico. La harina de vinal  (Prosopis rusciflora) contiene ácidos grasos esenciales, polifenoles y antioxidantes de importancia nutricional.  Los subproductos  como la añapa, la aloja, el patay y la harina tostada, preparaciones tradicionales que practican aún las comunidades de pueblos originarios, tienen alto contenido de hidratos de carbono lo que permite reducir la adición de azúcar refinado que requiere el cacao o la harina de trigo para las preparaciones tradicionales.

 

 ALGARROBO ALPATACO, ALPATACO, ALGARROBA.


Alpataco Foto: Sib Parques Nacionales



Alpataco Foto:Tripadvisor


Alpataco Foto:Herbario Digital-Ladyot-Iadiza-2006



/Prosopis alpataco/   

Especie arbórea leguminosa endémica de Sudamérica, de la familia de las fabáceas, que habita el centro oeste de Argentina, Cuyo, Patagonia, el Gran Chaco y zonas semiáridas del Noroeste Argentino,  entre 500 a 1850 msnm. El nombre alpataco es de origen quechua y significa "algarrobo (taco) de piedra (alpa)"

Es un árbol medio bajo, de no más de 5 m en altura y 6 dm en diámetro, aunque por las talas frecuentes, raramente llega a ese porte. Con  ramas largas con espina axilares, el tronco es corto con una  raíz central que primero crece verticalmente, y luego desarrolla raíces adventicias subterráneas de las que emergen ramas aéreas. Las hojas son caducas,  arqueadas cuando se secan, y las flores amarillas que aparecen en septiembre a octubre, se presentan en racimos densos. El fruto es una legumbre de sabor dulce y agradable, color amarillo pálido y frecuentemente violáceos, con  gran cantidad de pulpa dulce. De madera densa e imprutrescible, se la usa para pisos, cascos de vino y exteriores.

En zonas ventosas como Puerto Madryn y Península Valdés, aparece el algarrobito, que no sobrepasa el 1,5 m de altura, por la persistencia de vientos fuertes. Se lo usa ornamentalmente, en ciudades y como cortavientos. Es muy tolerante a las sequías,  extremadamente eficiente con el consumo de agua, produce la mayoría de los frutos en años de sequía, y ha sido exitosamente introducido en regiones áridas, pero no toleran heladas. Raramente es consumida por el ganado doméstico, por lo que su valor como forrajera es escaso. Posee un sistema radicular muy denso,  por lo que trabajoso cuando quiere  extraérselo para preparar tierras para cultivo.

 

 

ALGARROBO BLANCO,  ALGARROBO ALBA, TACU, IBOPÉ O IGOPÉ.

/Prosopis alba,  Prosopis chilensis/  

Algarrobo blanco Foto: Jorge Llugdar

 

Es un árbol medio, de los especies más altas de las Prosopis Crece entre  9 y 12 metros de altura, y un metro de diámetro, aunque raramente lleguen a lograr su máximo potencial por la excesiva tala. Su tronco corto y la copa es globulosa, de hasta de 10 metros de diámetro. La corteza es grisácea y  de madera veteada. Sus hojas, color verde claro durante su nacimiento en primavera, se opacan y oscurecen en otoño, cuando caen. Las pequeñas flores de color blanco verdoso o amarillentas se reúnen en racimos. El fruto es una vaina o chaucha chata de 20 centímetros de longitud, amarillenta, recta o curvada que encierran las semillas de 7 milímetros de largo. Las semillas contienen una pulpa dulce llamada patay por los criollos que la consumen, que es muy rica en azúcares.

Como todas las prosopis, el algarrobo blanco es tolerante a las sequías y crecen en también suelos arenosos y salitrosos. Produce la mayoría de los frutos en años de sequía, y ha sido introducido en regiones áridas con mucho éxito. No es tolerante a heladas.  En zonas secas se lo encuentra preferentemente a la orilla de cursos o espejos de agua. Habita la ecorregión de Gran Chaco y parte de la Mesopotamia y Salta en la provincia fitogeografica chaqueña y el espinal, también Formosa, San Luis, Córdoba y Santa Fé. Otros nombres comunes vienen del guaraní: ibopé o igopé.

Este árbol es rompevientos, por su fuerte fijación al suelo, pero también es ornamental y se lo utiliza en la  planificación urbana.

Su madera, densa, resistente al agua y dura es excelente para uso exterior. El fruto es consumido directamente para forraje o convertido en harina para consumo humano. Con la pulpa de las semillas se  produce una bebida alcohólica llamada aloja; y destilada produce etanol. La Prosopis alba y otras especies de algarrobo del género Prosopis, como Prosopis nigra (algarrobo negro) son muy confundidas o no correctamente distinguidas en la literatura botánica; en parte debido a la facilidad de la hibridación interespecies.

Algarrobo blanco Foto:Instituto de Botánica Darwinion



ALGARROBO NEGRO, ALGARROBO DULCE, ALGARROBO CHICO, ALGARROBO MORADO, ÁRBOL NEGRO.

/Prosopis nigra/ 

Algarrobo negro Foto: Naturalista-iNaturalist



Árbol leguminoso del Gran Chaco argentino, paraguayo y boliviano, de 5 m de altura, copa globosa, aparasolada y amplia, formada por ramitas abundantes con pocas o ninguna espina. La corteza es pardo oscura, dura y áspera con surcos longitudinales profundos. Flores blanco verdosas y  fruto en forma de una vaina conocida como chaucha, con 10 o 20 semillas y con una pasta dulce adentro, que fructifica de noviembre a marzo. Crece en comunidades junto al árbol vinalillo (Prosopis vinalillo) y de la palmera Copernicia alba. Como todas las Prosopis, tolera climas áridos, pero también puede sobrevivir en terreno inundado por un largo periodo.

La madera es dura, castaña, con nervaduras. Se usa para muebles, para carpintería fina, barriles, y tiene además propiedades tánicas. La vaina presenta una pasta dulce adentro, usada para hacer harina, y una bebida alcohólica (aloja) después de su fermentación.

 

VINAL, VIÑAL O VISNAL.

/Prosopis ruscifolia/

Vinal Foto: oocities.org

Vinal  Foto:Instituto Botánico Darwinion


Importante árbol o arbusto maleza, es una leguminosa con espinas de 10 centímetros de largo, de regiones subtropicales del Gran Chaco en Bolivia, Chaco Boreal paraguayo y centro norte de Argentina, en la eco-región chaco seco(Chaco, Formosa, Corrientes, Salta, Santiago del Estero y Tucumán). Como árbol, puede alcanzar los 16 metros en lugares donde la tala no está omnipresente. Sus flores amarillas maduran de diciembre a enero. Sus fibras producen pigmentos tintóreos, y las semillas tienen gran valor nutritivo, recientemente fue incluído en el Código Alimentario Argentino (C.A.A.). Los niveles de proteínas que contienen alcanzan un 30% del total de peso de las semillas y más de un 60% en fibras, además de altos niveles de calcio, fósforo, hierro y zinc. El parque nacional El Impenetrable debe su nombre a la presencia del vinal, ya que no se lo llama impenetrable por lo tupido del monte sino por la densidad de las enormes espinas del vinal.

 

ALGARROBILLO, ÑANDUBAY, IBOPÉ MOROTÍ.

/Prosopis affinis/

Ñandubay Foto: cerrito.gob.ar



Ñandubay Foto: Wikipedia


Leguminosa de 3 a 13 metros de altura, fuste corto, copa achatada e irregular. Ramitas zigzagueadas con espinas cónicas cortas de 2 centímetros de largo. La corteza es pardo grisácea y rugosa con fisuras longitudinales y transversales con placas irregulares. Las hojas son caducas, y el árbol florece de septiembre a noviembre. Las semillas en vaina o chauchas, son muy nutritivas para los humanos y para el ganado, porque constituyen una valiosa forrajera. Crece en llanuras elevadas, tolera sequías y también inundaciones prolongadas. El algarrobillo está amenazado por la pérdida de su hábitat, sin embargo es un colonizador agresivo, lo que ha permitido su supervivencia. Su madera noble, color castaño rosado, es útil para postes y muebles rústicos.

 

CALDÉN O HUITRU

/Prosopis caldenia/

Caldén Foto: Wikipedia


Árbol y arbusto endémico de Argentina de regiones secas templadas. Es una leguminosa con espinas que resiste sequías con sistema radicular muy profundo. Brinda madera dura, densa y con gran resistencia al agua y a la pudrición. El fruto es una legumbre comestible con concentración de azúcar. Se usa también como forrajera y como combustible en el invierno.

Los bosques de caldenes, forman caldenales importantes en el extremo sudeste de San Luis; en sudoeste de Córdoba y extremo sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Pero es en La Pampa donde hay mayor presencia de caldenes, de hecho, en parque Luro, se encuentra la mayor reserva natural de caldenes del mundo, en medio de médanos, lagunas y flora y fauna del monte pampeano. a 35 kilómetros de la capital de Santa Rosa. También en el sudoeste de La Pampa, dentro del parque nacional Lihué Calel, encontramos un monte de caldenes.

HISTORIA DEL PARQUE NACIONAL COPO

  En la zona se han encontrado restos culturales de sitios arqueológicos entre los ríos Dulce y Salado. Uno de ellos es Las Mercedes que data del 200 al 750 DC, sitios donde no se han encontrado construcciones pero sí cerámica con decoración geométrica incisa. Con el nombre genérico de guaycurúes se conoce a este conjunto de pueblos que habitaban las inmensidades del Chaco. El colectivo estaba formado por varias etnias, como los abipones,  mocovíes, tobas, mbayaes, payaguaes, y pilagaes o pilagás. Eran pueblos recolectores de frutos, como el chañar, el mistol, el algarrobo, los higos de tuna, la tusca y ananás silvestres. La denominación de matacos -que en quechua significa "animal de poca monta, sin importancia"- fue utilizada también por los españoles para designar a los aborígenes del Chaco. Una denominación más digna utilizada desde el 1990,  es wichis, que significa en su propia lengua, "gente". De tipo racial patagónido con influencia andina y brasílida, habitaban chozas de forma cupular hemisférica, hechas de ramas y paja, que medían 3 metros de diámetro por otros 3 de alto, sin puertas. Para almacenar sus cosechas, construían graneros sobre pilotes. El gran consumo de estas tribus fue el tabaco: secaban las hojas al fuego y luego, desmenuzándolas entre las palmas de las manos, las fumaban en pipas de madera o barro cocido. Los chamanes también utilizaban con fines curativo, el cebil, "árbol de la ciencia del bien y del mal", cuyo efecto psicoactivo producía alucinaciones, trances y estupores. Los chiriguanos en tanto, entraron al Chaco salteño con el conquistador portugués Alejo García, a mediados del 1500, mezclándose con los pueblos de origen andino que ya ocupaban el territorio y aculturándose con su cultura, más sofisticada. Su organización económica se basó principalmente en la agricultura, cultivando maíz, poroto, calabaza, mandioca dulce, sorgo, melones y algunas frutas. 

Cada tanto cuando sufrían hambre, los indígenas en malón cruzaban el río Salado y depredaban las localidades ribereñas, robando bienes, cosechas y animales. Conocían el terreno y se desplazaban con gran  velocidad .   El indígena era hábil cazador de avestruces con un solo tiro de boleadoras, al que previamente se acercaba muy lentamente arrastrándose entre los pastizales, costumbre de épocas tempranas cuando los pueblos originarios no conocían el caballo, introducido por los españoles, y cazaban a pie. A las aves arborícolas, las cazaba con flechas, al puma lo enfrentaba con su lanza y el cuchillo. La pesca la efectuaban a flechazos o lanzasos. En los bañados, se escondía entre camalotes para cazar a los patos apresando sus patas. Las mujeres trenzaban redes de pesca, hamacas y bolsas para llevar a los recién nacidos, lavaban ropas y transportaban los toldos, función esencial en las sociedades nómadas. Su religión era dualista, creían que existía un espíritu bueno y otro malo. Normalmente eran monógamos, pero cuando mujeres blancas raptadas en los malones ingresaban a la toldería, los hombres engendraban  hijos con ellas, que crecían sin distingos de su origen en igualdad con los otros niños. De los grupos originales,actualmente sobreviven los mocovíes, tobas y pilagás en Chaco y Formosa.

Luego de la conquista, los indígenas adoptaron las herramientas de cosecha del hombre blanco, como el machete y el hacha.  El blanco incorporó también el fuego y la quema controlada por manchones, con el objeto de cultivar para el consumo de ejércitos expedicionarios, misioneros, aborígenes, colonos y comerciantes que siguieron haciendo un mayor consumo de miel, de cera,  tejidos de fibras como el chaguar, pieles, cueros o  plumas. Se incorporaron además la cabra, la oveja, el cerdo doméstico, el perro y el caballo. Más tarde, se desarrolló la ganadería en pastizales, la producción de pieles y cueros de la biota nativa; la cosecha de algarrobo, se inicia la defaunación local en los pastizales y aparecen los puestos ganaderos de propietarios que controlaron las tierras públicas e introdujeron rodeos mixtos. 

El Gran Chaco incluye desde la riqueza de conocimiento de etnias sobrevivientes hasta la biodiversidad variable espacialmente, a lo largo de dos gradientes: uno de pluviometría decreciente este-oeste y otro de transición termoclimática tropical, subtropical y templada norte-sur.  La ecorregión ha sufrido en su desarrollo histórico reemplazos y extinciones locales y regionales de poblaciones, especies, comunidades, ecosistemas, culturas aborígenes y criollas.

ETAPA DE USO DE LOS RECURSOS Y DESMANTELAMIENTO DE LA BIOTA DEL CHACO.

Se reemplazaron los herbívoros nativos por ungulados domésticos y el pastizal por el arbustal. Se consolidan los corrales, las aguadas y las jaurías adiestradas en cosecha de distintas presas (perro leonero, quirquinchero-tatucero, iguanero, chanchero). La respuesta ecosistémica son los pastizales sobrepastoreados,  la invasión de leñosas oportunistas, la desaparición local del ñandú, del guanaco y de los cérvidos y ante la caza de sus predadores naturales (grandes carniceros) aumento explosivo de la población del conejo y la vizcacha.

Del 100% de los quebrachales de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, sólo queda el 20% de árboles en pie. A mediados del siglo XIX,  los pobladores de la época conocían el bosque nativo y supieron cuidarlo y aprovechar sus recursos sin alterar el equilibrio natural. Por entonces, los quebrachales ocupaban cerca de diez millones de hectáreas, el 83,5% de las tierras santiagueñas. Poco antes de la llegada del ferrocarril y luego, entre 1900 y 1966, se calcula que fueron transportados 170.000.000 toneladas de madera de quebracho colorado, que rindieron, entre otros usos, 64.500.000 postes para estancias pampeanas.  La depredación erosionó el suelo,  tornó más seco el clima y más árida la tierra. El enorme valor del parque nacional Copo es que conserva la flora y fauna (biota) original del ecosistema, es decir que preserva especies que en las demás áreas de la región chaqueña están extinguidas.

UNA HISTORIA DE DEGRADACIÓN AMBIENTAL.

La extracción forestal y la ganadería vacuna y caprina practicadas en el Chaco Semiárido tuvieron y tienen un gran impacto en la estructura del paisaje. El sobrepastoreo en los parches de pastizales naturales ya descriptos alteró la relación entre las especies leñosas y las herbáceas, en detrimento de estas últimas. Las leñosas entonces avanzan sobre los pastizales hasta convertirlos en arbustales si no hay remoción o fuego. Ésto ha llevadoal ganado a pastorear dentro de los bosques, lo que ha modificado fuertemente también su estructura y composición específica. El estrato herbáceo dentro del bosque ha sido prácticamente eliminado; lo que dio lugar a una invasión de arbustos y árboles bajos que lo vuelven mucho más cerrado y espinoso. El tracto digestivo del ganado, donde germinan las semillas, actúa como dispersante. La baja receptividad de los campos se mantiene en forma similar a la de hace cincuenta años atrás, lo que sugiere que la presión de pastoreo alcanzó un equilibrio con el bajísimo potencial forrajero.

La explotación forestal se practicó históricamente como una extracción minera, por excelencia una industria extractivista y no como el aprovechamiento sustentable de un recurso renovable. Por consiguiente, las especies más buscadas vieran diezmadas sus poblaciones y  llegaron  al límite de la extinción comercial, que difiere de la extinción biológica porque en ella la especie está presente, pero no en volúmenes comercializables.

La explotación forestal y la ganadería, hicieron estragos con el quebracho colorado santiagueño. La expansión del ferrocarril y la extracción de quebracho para la obtención de postes de madera imputrescible para alambrado, requería de esta especie por la dureza de su madera, por lo que  fue una de las primeras especies en ser explotadas comercialmente, al punto de que en vastas extensiones perdió su carácter dominante en el bosque. Para estos usos, se seleccionaban los ejemplares adultos más sanos. Además, la regeneración de la especie se vio impedida por la ganadería, que elige sus renovales por sobre otras especies leñosas. Esta actividad de ramoneo, ha resultado fatal para muchas especies,  de las cuales sus brotes tiernos son arrancados o deformados y el mantillo de hojarasca que naturalmente actúa favoreciendo su germinación es eliminado.

Otra especie fuertemente afectada por la explotación fue el algarrobo, utilizado para la fabricación de muebles y muchas otras especies para la producción de carbó, menos selectiva en cuanto al tamaño y la edad de los individuos a extraer, por lo que se eliminaron también individuos jóvenes, lo que comprometió la sustentabilidad del proceso y originó grandes extensiones de variedades leñosas secundarias (arbustales, fachinales) con prácticamente sólo el quebracho blanco en su estrato superior (cuando éste existe) y un estrato inferior muchas veces cerrado y espinoso compuesto por distintas asociaciones de especies favorecidas por la intervención del ganado y/o el hachero como el algarrobo negro (Prosopis nigra), el blanco (P. alba), el itín (P. kuntzei), característico por carecer prácticamente de hojas, el vinal (P. ruscifolia), con espinas de hasta 30 cm, o el chañar (Geoffroea decorticans), de muy singular corteza que se “deshoja” y deja a la vista su tronco verde. También se encuentran en abundancia las acacias como el espinillo (Acacia caven), el garabato (A. praecox), la tusca (A. aroma) y otros pequeños árboles o arbustos del género Capparis. Bajo este proceso de ramoneo, sobrepastoreo, desmonte, caza y pesca, fertilizantes, insecticidas y químicos, exploración  y extracción petrolera, labranza  y mangas de langostas, completado con el fuego, la mudanza y el traslado de los cauces y las inundaciones, es que se rediseñó el paisaje chaqueño. También hay  eventos naturales modeladores de los ecosistemas, como sismos, sequías,  plagas, fenómenos climáticos como ciclones y vendavales, u otros factores que a su vez impactan sobre el bioma del sistema, es decir, la vida vegetal y animal que se da bajo ciertas condiciones y que, alteradas éstas, originan extinción de especies, cambios adaptativos de otras o migraciones masivas en busca de nuevos habitat, entre otros factores. A pesar de éstos, es la presión del hombre la más destructiva.

La presencia de indígenas en el Chaco, no perjudicó el medioambiente, de hecho  hicieron un uso racional del suelo, limitado al propio consumo, como la caza y la pesca, la recolección de frutos, fibras, plumas, cueros, la pesca y la miel, controlando los insectos o haciendo fuego para la supervivencia. La superposición de otros actores en el escenario chaqueño, como el puestero y el arriero,  el ganadero engordador, el jinete corredor, el rematador de hacienda y las redes comerciales que abastecen localmente a estos actores, las empresa extractivas de madera, miel y cera y los hacheros, aserraderos, obrajes, contratistas e incluso las actividades alrededor del petróleo, todas redundan en detrimento del ecosistema chaqueño.  La extracción del tanino del quebracho colorado y del palo santo para uso industrial, por parte de empresas europeas en poder de cientos de miles de hectáreas, fue realizada sin racionalidad alguna. También la producción de rollizo descortezado, la fabricación de muebles, ladrillos y carbón; las herramientas y equipos utilizados, como tractores, motosierras, topadoras, camiones, movimiento de trenes, los caminos terraplenados, agotaron el ecosistema durante décadas.

 A la devastación  del paisaje chaqueño, se sumó la colonia algodonera, que desmontó extensiones de bosques  creando un paisaje abigarrado , al ocupar predios de menos de 50 hectáreas en zonas  de alta fertilidad y buen drenaje. En estas zonas, se explota la casa y la tala, y se desarrolla la  horticultura, la rizicultura y la fruticultura subtropical. De esta forma, se erosionan, se sobreexplota la leña, y se contamina el suelo con agroquímicos. Las cosechas implican miles de braceros alternando distintas zafras, chacareros, aceiteras, hilanderías, ascopiadores y cooperativas.

En los años 70,  la desprotección legal y la falta de controles de las áreas vírgenes, la presencia de contrabandistas, las fuerzas de seguridad, la zafra azucarera con el arreo y conchabo de aborígenes, la caza y el tráfico de animales y aves exóticas, los puesteros y los obrajes, son factores que agravan la situación.  En particular la exploración y explotación petroleras, con sus equipos de topógrafos, científicos, petroleros (topadorista, geólogo-topógrafo, contratistas de perforación, químicos),  funcionaron como una red facilitadora de defaunación, explotación forestal y pastoreo,  aún en los fragmentos que habían conservado alta diversidad biótica. La logística petrolera formó un retículo interconectado donde barrió con la cobertura vegetal en franjas angostas y rectas de decenas de kilómetros, con acceso automotriz, para implantar torres de bombeo, piletas de líquido residuales, equipos de desmonte, explosivos, tanques y ductos . Ésto nuevas vías de acceso a la selva facilitaron el arreo de indígenas, la saca de maderas y el contrabando de animales exóticos y mascotas. Se realizaron estudios hidrológicos y topográficos para venta de tierras públicas  En entornos de campamentos petroleros hubo derrames de petróleo y tramos abandonados de prospección. 

Pero tal vez la más nocivas de todas las explotaciones del Chaco seco fue la agriculturización que corresponde al fenómeno global llamado “Revolución Verde” , por el cual los rindes aumentaron debido a una agricultura de crecientes insumos externos, en la que se usaron intensivamente fertilizantes, agrotóxicos como silvicidas y arbusticidas (defoliantes–,entre los que se incluyen el 2-4-5T (herbicida) y los fosforados),  cebos tóxicos para aves, maquinaria y riego, eliminándose los períodos de barbecho o descanso de la tierra entre plantación y plantación. Se optó por el doble cultivo; alternándose el trigo, el algodón y más tarde la soja, sin los períodos de barbecho.  Como consecuencia se fragmentaron los bosques, selvas y se generalizó la conversión de humedales en arrozales; todo lo cual produjo la erosión mantiforme del suelo y el envenenamiento de avifauna acuática, contaminación de aguas y suelos, graves accidentes en el manejo de agroquímicos, aparición de resistencia al 2-4-5T en arbustos, calcinación de suelos en cordones. 

En la región pampeana, producir grano se volvió más rentable que la cría de ganado y éste fue trasladado al Chaco en  el proceso conocido como “ganaderización”. Éste ha sido el período de venta masiva de tierra pública en la región chaqueña, sin normativas de manejo:  quien compraba podía hacer lo que le placiera con la biota, con el agua y con el suelo . 

En este contexto, se definió como Ecosistema fundamental: lo que quedó del campo natural y cualquier tipo de pastizal no anegadizo. La actividad principal fue el  cultivo de textil-oleaginoso y granos en sistema de doble cultivo. Como actividad de apoyo, se desarrolló la ganadería en campo natural y en pasturas implantadas, básicamente “buffel grass” (Pennisetum purpureum), Chloris gayana y Digitaria decumbens.

Hacia fin del siglo XX , se integraron nuevos actores más sensibles al deterioro ambiental pero con un alto perfil productivo como: el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) universidades regionales, ONG rurales, organismos técnicos provinciales y semilleros-criaderos de germoplasma subtropical.

LA PAMPEANIZACIÓN DEL CHACO

Pese a la intervención de las organizaciones conscientes del deterioro ambiental, se siguen combinando prácticas entre una agricultura de altos insumos, excepcionalmente rentable en el corto plazo (soja fundamentalmente) para el mercado externo, con ganadería en pasturas implantadas. Los rindes y los precios permiten costear desmontes masivos, ya que la única tierra con vegetación natural disponible son los arbustales y los bosques. Se caracteriza por la celeridad de la ocupación  de bosques explotados. “Pampeanizar” significa pensar y actuar como si los paquetes tecnológicos y los tipos de uso del suelo fueran intercambiables entre ecosistemas muy distintos, y que todo lo que se hace en la Ecorregión Pampa puede hacerse en el Chaco . Es lógico que aparezcan rápidamente consecuencias ambientales y sociales de este proceso de fuerte incorporación tecnológica y capital. La soja es el cultivo estrella, y tanto en las pampas como en la ecorregión chaqueña la demanda por nuevas tierras parece irrefrenable. El desmonte no sólo afecta la biodiversidad, sino que también genera conflictos sociales no resueltos, como la utilización de glifosfato entre otros. En este marco se modifica sustancialmente el tamaño de la unidad productiva sojera, que aumenta en detrimento de otras producciones , pero subregionalmente el cultivo de algodón no ha perdido aún su vigencia y sigue siendo el organizador agroeconómico. Para el 2006 la soja liderará en superficie sembrada, junto con el algodón y la caña de azúcar . En menor medida, el trigo, el girasol, el citrus, las frutas tropicales y las pasturas perennes; mientras que el poroto  y el garbanzo están en declinación. La respuesta ecosistémica al desmonte “con criterios técnicamente pobres” en una ecorregión donde la deforestación,  es la tarea principal del proceso de conversión.  La fragmentación y la desaparición de parches por conversión afecta fundamentalmente la riqueza biótica y la oferta de servicios y bienes ambientales imperfectamente conocidos. Los nuevos actores son los productores de otras regiones como la pampeana, las grandes empresas integradas verticalmente, los contratistas,el empresario arrendatario, y los pool de siembra o sistemas de promoción de inversiones de corto plazo.  Todos éstos actores  presionan sobre los pequeños y medianos productores, mientras tiende a la desaparición la horticultura y la agricultura de base familiar,

La “pampeanización”, es decir, la imposición del modelo industrial agrícola pampeano en la ecorregión, es el último proceso y, quizás, uno de los más intensivos en cuanto a transformaciones del paisaje rural. Esta última etapa del Chaco convierte ecosistemas cuyos servicios ambientales y riqueza de bienes potenciales se conocen precariamente, inaugura interacciones entre el parche cultivado y la matriz de bosques que se ignoran y exacerba conflictos sociales de desarrollo difícilmente predecibles, pero transgresivos a lo rural, lo periurbano, lo urbano y lo metropolitano.

Creación y legislación

Por decreto serie B n.º 1101/1968 de 16 de septiembre de 1968 el Gobierno de la provincia de Santiago del Estero creó la reserva natural integral Copo en un terreno fiscal con una superficie aproximada de 114 250 hectáreas. El 30 de junio de 1993 fue sancionada la ley n.º 5972 que convirtió la reserva natural integral en el parque provincial

Situado en el extremo noroeste de la provincia de Santiago del Estero, en el departamento homónimo, corazón del Chaco argentino, esta reserva natural protege 114.250 hectáreas. Reconocida por el gobierno de Santiago del Estero en 1968, se constituyó primero en Reserva y recién hacia el año 1993, en Parque Provincial.

Pero por su importante valor ambiental, en 1998 pasó a la esfera nacional que, con el objetivo de ampliar la zona de protección, contempla la formación de un núcleo de conservación más un área adicional de 55.000 hectáreas de reserva provincial.

Así, el Parque resguarda un importante sector del bosque primario de quebrachos, la especie arbórea que hiciera famosa a la región chaqueña por su riqueza forestal. Fama que, lejos de contribuir a su correcto aprovechamiento, terminó por destruir más del 80% de la zona cubierta de montes y bosques chaqueños

ARTICULO 1.- Conviértese en PARQUE PROVINCIAL COPO, la Reserva Natural Integral Copo, creada mediante Decreto del Poder Ejecutivo Serie B Nº 1.101 del 16 de septiembre de 1.968 de una superficie de 114/250 hectáreas, ubicada en el extremo NE del Departamento Copo, Provincia de Santiago del Estero.

El 10 de febrero de 1998 fue firmado un convenio entre la provincia de Santiago del Estero y la Administración de Parques Nacionales con el objetivo de establecer un acuerdo general de cooperación mutua y crear el parque nacional Copo y la reserva provincial Copo. El convenio fue ratificado el 31 de marzo de 1998 mediante ley provincial n.º 6405:

ART. 1° - Apruébase el Convenio suscripto entre el Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero, representado por el Gobernador de la Provincia y la Administración de Parques Nacionales representada por el Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia del Directorio, con el objeto de crear el Parque Nacional Copo y la Reserva Provincial Copo, según proyecto del Banco Mundial, identificado como: AR-GE 39787.

La ley provincial n.º 6450 sancionada el del 9 de diciembre de 1998 autorizó al Poder Ejecutivo provincial a ceder a favor del Gobierno Nacional el dominio y jurisdicción sobre el territorio del parque provincial Copo.

ART. 1°- Autorízase al Poder Ejecutivo a disponer la cesión a favor del Gobierno Nacional, del dominio y jurisdicción provincial del inmueble que compone el actual Parque Provincial Copo, de acuerdo a lo establecido en la Ley Provincial N° 5972/93, que tiene como antecedente el Decreto Serie "B" N° 1101/68 y que se integra de una superficie total de ciento catorce mil doscientas cincuenta hectáreas (114.250 Ha.), para la creación del Parque Nacional Copo.

El territorio fue traspasado mediante el decreto serie A n.º 1008/1999 del Poder Ejecutivo provincial en 1999.

ARTICULO 3° - Los límites del inmueble cuya cesión de jurisdicción y dominio se acepta son los siguientes: Este: Picada del límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco con orientación N-S, desde el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, hasta el esquinero NO del Parque donde se localiza la Pirámide El Triunfo, con coordenadas 25° 39’ 28" de latitud Sur y 61° 42’ 44" de longitud Oeste. Norte: Picada de Olmos (Paralelo de San Miguel), límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco, con orientación E-O, a partir de la Pirámide El Triunfo hasta la intersección con la picada Balcanera, vértice NO del Parque, con coordenadas 25° 39’ 28.8" de latitud Sur y 61° 59’ 46" de longitud Oeste. Oeste: Huella de la picada Balcanera (que une la picada de Olmos con la localidad de Los Pirpintos), partiendo del esquinero NO del Parque desde la intersección con la picada Olmos, se orienta con azimut de 197° 40’ hacia el Sudoeste, hasta el vértice "A" (intermedio), con coordenadas 25° 53’ 26.4" de latitud Sur y 62° 04’ 33.5" de longitud Oeste. A partir del vértice "A" continúa con rumbo N-S, hasta el vértice SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste. Sur: Línea con orientación E-O que une el esquinero SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste hasta el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, los cuales tienen su antecedente en los límites establecidos mediante la ley provincial N° 5972/93, de creación del Parque Provincial Copo, y el decreto serie "B" N° 1101/68 del Poder Ejecutivo provincial de creación de la Reserva Natural Integral Copo. Dichos límites podrán ser objeto de modificaciones como consecuencia de las operaciones técnicas de deslinde y mensura a efectuarse sobre el terreno.

ARTICULO 5° - Habiéndose cumplido los extremos exigidos por los artículos 1°, 3° y concordantes de la Ley 22.351, créase el Parque Nacional "Copo", el cual, a partir de la promulgación de la presente, quedará sometido al régimen legal de los Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales.

La ley provincial n.º 6601 de 18 de diciembre de 2002 creó la reserva forestal Copo, que por ley n.º 6843 sancionada el 6 de marzo de 2007 fue dividida en el parque provincial Copo de 67 675 ha y la reserva provincial Copo de 23 592 ha.



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