HISTORIA DEL PARQUE NACIONAL COPO
En la zona se han encontrado restos culturales de sitios arqueológicos entre los ríos Dulce y Salado. Uno de ellos es Las Mercedes que data del 200 al 750 DC, sitios donde no se han encontrado construcciones pero sí cerámica con decoración geométrica incisa. Con el nombre genérico de guaycurúes se conoce a este conjunto de pueblos que habitaban las inmensidades del Chaco. El colectivo estaba formado por varias etnias, como los abipones, mocovíes, tobas, mbayaes, payaguaes, y pilagaes o pilagás. Eran pueblos recolectores de frutos, como el chañar, el mistol, el algarrobo, los higos de tuna, la tusca y ananás silvestres. La denominación de matacos -que en quechua significa "animal de poca monta, sin importancia"- fue utilizada también por los españoles para designar a los aborígenes del Chaco. Una denominación más digna utilizada desde el 1990, es wichis, que significa en su propia lengua, "gente". De tipo racial patagónido con influencia andina y brasílida, habitaban chozas de forma cupular hemisférica, hechas de ramas y paja, que medían 3 metros de diámetro por otros 3 de alto, sin puertas. Para almacenar sus cosechas, construían graneros sobre pilotes. El gran consumo de estas tribus fue el tabaco: secaban las hojas al fuego y luego, desmenuzándolas entre las palmas de las manos, las fumaban en pipas de madera o barro cocido. Los chamanes también utilizaban con fines curativo, el cebil, "árbol de la ciencia del bien y del mal", cuyo efecto psicoactivo producía alucinaciones, trances y estupores. Los chiriguanos en tanto, entraron al Chaco salteño con el conquistador portugués Alejo García, a mediados del 1500, mezclándose con los pueblos de origen andino que ya ocupaban el territorio y aculturándose con su cultura, más sofisticada. Su organización económica se basó principalmente en la agricultura, cultivando maíz, poroto, calabaza, mandioca dulce, sorgo, melones y algunas frutas.
Cada tanto cuando sufrían hambre, los indígenas en malón cruzaban el río Salado y depredaban las localidades ribereñas, robando bienes, cosechas y animales. Conocían el terreno y se desplazaban con gran velocidad . El indígena era hábil cazador de avestruces con un solo tiro de boleadoras, al que previamente se acercaba muy lentamente arrastrándose entre los pastizales, costumbre de épocas tempranas cuando los pueblos originarios no conocían el caballo, introducido por los españoles, y cazaban a pie. A las aves arborícolas, las cazaba con flechas, al puma lo enfrentaba con su lanza y el cuchillo. La pesca la efectuaban a flechazos o lanzasos. En los bañados, se escondía entre camalotes para cazar a los patos apresando sus patas. Las mujeres trenzaban redes de pesca, hamacas y bolsas para llevar a los recién nacidos, lavaban ropas y transportaban los toldos, función esencial en las sociedades nómadas. Su religión era dualista, creían que existía un espíritu bueno y otro malo. Normalmente eran monógamos, pero cuando mujeres blancas raptadas en los malones ingresaban a la toldería, los hombres engendraban hijos con ellas, que crecían sin distingos de su origen en igualdad con los otros niños. De los grupos originales,actualmente sobreviven los mocovíes, tobas y pilagás en Chaco y Formosa.
Luego de la conquista, los indígenas adoptaron las herramientas de cosecha del hombre blanco, como el machete y el hacha. El blanco incorporó también el fuego y la quema controlada por manchones, con el objeto de cultivar para el consumo de ejércitos expedicionarios, misioneros, aborígenes, colonos y comerciantes que siguieron haciendo un mayor consumo de miel, de cera, tejidos de fibras como el chaguar, pieles, cueros o plumas. Se incorporaron además la cabra, la oveja, el cerdo doméstico, el perro y el caballo. Más tarde, se desarrolló la ganadería en pastizales, la producción de pieles y cueros de la biota nativa; la cosecha de algarrobo, se inicia la defaunación local en los pastizales y aparecen los puestos ganaderos de propietarios que controlaron las tierras públicas e introdujeron rodeos mixtos.
El Gran Chaco incluye desde la riqueza de conocimiento de etnias sobrevivientes hasta la biodiversidad variable espacialmente, a lo largo de dos gradientes: uno de pluviometría decreciente este-oeste y otro de transición termoclimática tropical, subtropical y templada norte-sur. La ecorregión ha sufrido en su desarrollo histórico reemplazos y extinciones locales y regionales de poblaciones, especies, comunidades, ecosistemas, culturas aborígenes y criollas.
ETAPA DE USO DE LOS RECURSOS Y DESMANTELAMIENTO DE LA BIOTA DEL CHACO.
Se reemplazaron los herbívoros nativos por ungulados domésticos y el pastizal por el arbustal. Se consolidan los corrales, las aguadas y las jaurías adiestradas en cosecha de distintas presas (perro leonero, quirquinchero-tatucero, iguanero, chanchero). La respuesta ecosistémica son los pastizales sobrepastoreados, la invasión de leñosas oportunistas, la desaparición local del ñandú, del guanaco y de los cérvidos y ante la caza de sus predadores naturales (grandes carniceros) aumento explosivo de la población del conejo y la vizcacha.
Del 100% de los quebrachales de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, sólo queda el 20% de árboles en pie. A mediados del siglo XIX, los pobladores de la época conocían el bosque nativo y supieron cuidarlo y aprovechar sus recursos sin alterar el equilibrio natural. Por entonces, los quebrachales ocupaban cerca de diez millones de hectáreas, el 83,5% de las tierras santiagueñas. Poco antes de la llegada del ferrocarril y luego, entre 1900 y 1966, se calcula que fueron transportados 170.000.000 toneladas de madera de quebracho colorado, que rindieron, entre otros usos, 64.500.000 postes para estancias pampeanas. La depredación erosionó el suelo, tornó más seco el clima y más árida la tierra. El enorme valor del parque nacional Copo es que conserva la flora y fauna (biota) original del ecosistema, es decir que preserva especies que en las demás áreas de la región chaqueña están extinguidas.
UNA HISTORIA DE DEGRADACIÓN AMBIENTAL.
La extracción forestal y la ganadería vacuna y caprina practicadas en el Chaco Semiárido tuvieron y tienen un gran impacto en la estructura del paisaje. El sobrepastoreo en los parches de pastizales naturales ya descriptos alteró la relación entre las especies leñosas y las herbáceas, en detrimento de estas últimas. Las leñosas entonces avanzan sobre los pastizales hasta convertirlos en arbustales si no hay remoción o fuego. Ésto ha llevadoal ganado a pastorear dentro de los bosques, lo que ha modificado fuertemente también su estructura y composición específica. El estrato herbáceo dentro del bosque ha sido prácticamente eliminado; lo que dio lugar a una invasión de arbustos y árboles bajos que lo vuelven mucho más cerrado y espinoso. El tracto digestivo del ganado, donde germinan las semillas, actúa como dispersante. La baja receptividad de los campos se mantiene en forma similar a la de hace cincuenta años atrás, lo que sugiere que la presión de pastoreo alcanzó un equilibrio con el bajísimo potencial forrajero.
La explotación forestal se practicó históricamente como una extracción minera, por excelencia una industria extractivista y no como el aprovechamiento sustentable de un recurso renovable. Por consiguiente, las especies más buscadas vieran diezmadas sus poblaciones y llegaron al límite de la extinción comercial, que difiere de la extinción biológica porque en ella la especie está presente, pero no en volúmenes comercializables.
La explotación forestal y la ganadería, hicieron estragos con el quebracho colorado santiagueño. La expansión del ferrocarril y la extracción de quebracho para la obtención de postes de madera imputrescible para alambrado, requería de esta especie por la dureza de su madera, por lo que fue una de las primeras especies en ser explotadas comercialmente, al punto de que en vastas extensiones perdió su carácter dominante en el bosque. Para estos usos, se seleccionaban los ejemplares adultos más sanos. Además, la regeneración de la especie se vio impedida por la ganadería, que elige sus renovales por sobre otras especies leñosas. Esta actividad de ramoneo, ha resultado fatal para muchas especies, de las cuales sus brotes tiernos son arrancados o deformados y el mantillo de hojarasca que naturalmente actúa favoreciendo su germinación es eliminado.
Otra especie fuertemente afectada por la explotación fue el algarrobo, utilizado para la fabricación de muebles y muchas otras especies para la producción de carbó, menos selectiva en cuanto al tamaño y la edad de los individuos a extraer, por lo que se eliminaron también individuos jóvenes, lo que comprometió la sustentabilidad del proceso y originó grandes extensiones de variedades leñosas secundarias (arbustales, fachinales) con prácticamente sólo el quebracho blanco en su estrato superior (cuando éste existe) y un estrato inferior muchas veces cerrado y espinoso compuesto por distintas asociaciones de especies favorecidas por la intervención del ganado y/o el hachero como el algarrobo negro (Prosopis nigra), el blanco (P. alba), el itín (P. kuntzei), característico por carecer prácticamente de hojas, el vinal (P. ruscifolia), con espinas de hasta 30 cm, o el chañar (Geoffroea decorticans), de muy singular corteza que se “deshoja” y deja a la vista su tronco verde. También se encuentran en abundancia las acacias como el espinillo (Acacia caven), el garabato (A. praecox), la tusca (A. aroma) y otros pequeños árboles o arbustos del género Capparis. Bajo este proceso de ramoneo, sobrepastoreo, desmonte, caza y pesca, fertilizantes, insecticidas y químicos, exploración y extracción petrolera, labranza y mangas de langostas, completado con el fuego, la mudanza y el traslado de los cauces y las inundaciones, es que se rediseñó el paisaje chaqueño. También hay eventos naturales modeladores de los ecosistemas, como sismos, sequías, plagas, fenómenos climáticos como ciclones y vendavales, u otros factores que a su vez impactan sobre el bioma del sistema, es decir, la vida vegetal y animal que se da bajo ciertas condiciones y que, alteradas éstas, originan extinción de especies, cambios adaptativos de otras o migraciones masivas en busca de nuevos habitat, entre otros factores. A pesar de éstos, es la presión del hombre la más destructiva.
La presencia de indígenas en el Chaco, no perjudicó el medioambiente, de hecho hicieron un uso racional del suelo, limitado al propio consumo, como la caza y la pesca, la recolección de frutos, fibras, plumas, cueros, la pesca y la miel, controlando los insectos o haciendo fuego para la supervivencia. La superposición de otros actores en el escenario chaqueño, como el puestero y el arriero, el ganadero engordador, el jinete corredor, el rematador de hacienda y las redes comerciales que abastecen localmente a estos actores, las empresa extractivas de madera, miel y cera y los hacheros, aserraderos, obrajes, contratistas e incluso las actividades alrededor del petróleo, todas redundan en detrimento del ecosistema chaqueño. La extracción del tanino del quebracho colorado y del palo santo para uso industrial, por parte de empresas europeas en poder de cientos de miles de hectáreas, fue realizada sin racionalidad alguna. También la producción de rollizo descortezado, la fabricación de muebles, ladrillos y carbón; las herramientas y equipos utilizados, como tractores, motosierras, topadoras, camiones, movimiento de trenes, los caminos terraplenados, agotaron el ecosistema durante décadas.
A la devastación del paisaje chaqueño, se sumó la colonia algodonera, que desmontó extensiones de bosques creando un paisaje abigarrado , al ocupar predios de menos de 50 hectáreas en zonas de alta fertilidad y buen drenaje. En estas zonas, se explota la casa y la tala, y se desarrolla la horticultura, la rizicultura y la fruticultura subtropical. De esta forma, se erosionan, se sobreexplota la leña, y se contamina el suelo con agroquímicos. Las cosechas implican miles de braceros alternando distintas zafras, chacareros, aceiteras, hilanderías, ascopiadores y cooperativas.
En los años 70, la desprotección legal y la falta de controles de las áreas vírgenes, la presencia de contrabandistas, las fuerzas de seguridad, la zafra azucarera con el arreo y conchabo de aborígenes, la caza y el tráfico de animales y aves exóticas, los puesteros y los obrajes, son factores que agravan la situación. En particular la exploración y explotación petroleras, con sus equipos de topógrafos, científicos, petroleros (topadorista, geólogo-topógrafo, contratistas de perforación, químicos), funcionaron como una red facilitadora de defaunación, explotación forestal y pastoreo, aún en los fragmentos que habían conservado alta diversidad biótica. La logística petrolera formó un retículo interconectado donde barrió con la cobertura vegetal en franjas angostas y rectas de decenas de kilómetros, con acceso automotriz, para implantar torres de bombeo, piletas de líquido residuales, equipos de desmonte, explosivos, tanques y ductos . Ésto nuevas vías de acceso a la selva facilitaron el arreo de indígenas, la saca de maderas y el contrabando de animales exóticos y mascotas. Se realizaron estudios hidrológicos y topográficos para venta de tierras públicas En entornos de campamentos petroleros hubo derrames de petróleo y tramos abandonados de prospección.
Pero tal vez la más nocivas de todas las explotaciones del Chaco seco fue la agriculturización que corresponde al fenómeno global llamado “Revolución Verde” , por el cual los rindes aumentaron debido a una agricultura de crecientes insumos externos, en la que se usaron intensivamente fertilizantes, agrotóxicos como silvicidas y arbusticidas (defoliantes–,entre los que se incluyen el 2-4-5T (herbicida) y los fosforados), cebos tóxicos para aves, maquinaria y riego, eliminándose los períodos de barbecho o descanso de la tierra entre plantación y plantación. Se optó por el doble cultivo; alternándose el trigo, el algodón y más tarde la soja, sin los períodos de barbecho. Como consecuencia se fragmentaron los bosques, selvas y se generalizó la conversión de humedales en arrozales; todo lo cual produjo la erosión mantiforme del suelo y el envenenamiento de avifauna acuática, contaminación de aguas y suelos, graves accidentes en el manejo de agroquímicos, aparición de resistencia al 2-4-5T en arbustos, calcinación de suelos en cordones.
En la región pampeana, producir grano se volvió más rentable que la cría de ganado y éste fue trasladado al Chaco en el proceso conocido como “ganaderización”. Éste ha sido el período de venta masiva de tierra pública en la región chaqueña, sin normativas de manejo: quien compraba podía hacer lo que le placiera con la biota, con el agua y con el suelo .
En este contexto, se definió como Ecosistema fundamental: lo que quedó del campo natural y cualquier tipo de pastizal no anegadizo. La actividad principal fue el cultivo de textil-oleaginoso y granos en sistema de doble cultivo. Como actividad de apoyo, se desarrolló la ganadería en campo natural y en pasturas implantadas, básicamente “buffel grass” (Pennisetum purpureum), Chloris gayana y Digitaria decumbens.
Hacia fin del siglo XX , se integraron nuevos actores más sensibles al deterioro ambiental pero con un alto perfil productivo como: el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) universidades regionales, ONG rurales, organismos técnicos provinciales y semilleros-criaderos de germoplasma subtropical.
LA PAMPEANIZACIÓN DEL CHACO
Pese a la intervención de las organizaciones conscientes del deterioro ambiental, se siguen combinando prácticas entre una agricultura de altos insumos, excepcionalmente rentable en el corto plazo (soja fundamentalmente) para el mercado externo, con ganadería en pasturas implantadas. Los rindes y los precios permiten costear desmontes masivos, ya que la única tierra con vegetación natural disponible son los arbustales y los bosques. Se caracteriza por la celeridad de la ocupación de bosques explotados. “Pampeanizar” significa pensar y actuar como si los paquetes tecnológicos y los tipos de uso del suelo fueran intercambiables entre ecosistemas muy distintos, y que todo lo que se hace en la Ecorregión Pampa puede hacerse en el Chaco . Es lógico que aparezcan rápidamente consecuencias ambientales y sociales de este proceso de fuerte incorporación tecnológica y capital. La soja es el cultivo estrella, y tanto en las pampas como en la ecorregión chaqueña la demanda por nuevas tierras parece irrefrenable. El desmonte no sólo afecta la biodiversidad, sino que también genera conflictos sociales no resueltos, como la utilización de glifosfato entre otros. En este marco se modifica sustancialmente el tamaño de la unidad productiva sojera, que aumenta en detrimento de otras producciones , pero subregionalmente el cultivo de algodón no ha perdido aún su vigencia y sigue siendo el organizador agroeconómico. Para el 2006 la soja liderará en superficie sembrada, junto con el algodón y la caña de azúcar . En menor medida, el trigo, el girasol, el citrus, las frutas tropicales y las pasturas perennes; mientras que el poroto y el garbanzo están en declinación. La respuesta ecosistémica al desmonte “con criterios técnicamente pobres” en una ecorregión donde la deforestación, es la tarea principal del proceso de conversión. La fragmentación y la desaparición de parches por conversión afecta fundamentalmente la riqueza biótica y la oferta de servicios y bienes ambientales imperfectamente conocidos. Los nuevos actores son los productores de otras regiones como la pampeana, las grandes empresas integradas verticalmente, los contratistas,el empresario arrendatario, y los pool de siembra o sistemas de promoción de inversiones de corto plazo. Todos éstos actores presionan sobre los pequeños y medianos productores, mientras tiende a la desaparición la horticultura y la agricultura de base familiar,
La “pampeanización”, es decir, la imposición del modelo industrial agrícola pampeano en la ecorregión, es el último proceso y, quizás, uno de los más intensivos en cuanto a transformaciones del paisaje rural. Esta última etapa del Chaco convierte ecosistemas cuyos servicios ambientales y riqueza de bienes potenciales se conocen precariamente, inaugura interacciones entre el parche cultivado y la matriz de bosques que se ignoran y exacerba conflictos sociales de desarrollo difícilmente predecibles, pero transgresivos a lo rural, lo periurbano, lo urbano y lo metropolitano.
Creación y legislación
Por decreto serie B n.º 1101/1968 de 16 de septiembre de 1968 el Gobierno de la provincia de Santiago del Estero creó la reserva natural integral Copo en un terreno fiscal con una superficie aproximada de 114 250 hectáreas. El 30 de junio de 1993 fue sancionada la ley n.º 5972 que convirtió la reserva natural integral en el parque provincial
Situado en el extremo noroeste de la provincia de Santiago del Estero, en el departamento homónimo, corazón del Chaco argentino, esta reserva natural protege 114.250 hectáreas. Reconocida por el gobierno de Santiago del Estero en 1968, se constituyó primero en Reserva y recién hacia el año 1993, en Parque Provincial.
Pero por su importante valor ambiental, en 1998 pasó a la esfera nacional que, con el objetivo de ampliar la zona de protección, contempla la formación de un núcleo de conservación más un área adicional de 55.000 hectáreas de reserva provincial.
Así, el Parque resguarda un importante sector del bosque primario de quebrachos, la especie arbórea que hiciera famosa a la región chaqueña por su riqueza forestal. Fama que, lejos de contribuir a su correcto aprovechamiento, terminó por destruir más del 80% de la zona cubierta de montes y bosques chaqueños
ARTICULO 1.- Conviértese en PARQUE PROVINCIAL COPO, la Reserva Natural Integral Copo, creada mediante Decreto del Poder Ejecutivo Serie B Nº 1.101 del 16 de septiembre de 1.968 de una superficie de 114/250 hectáreas, ubicada en el extremo NE del Departamento Copo, Provincia de Santiago del Estero.
El 10 de febrero de 1998 fue firmado un convenio entre la provincia de Santiago del Estero y la Administración de Parques Nacionales con el objetivo de establecer un acuerdo general de cooperación mutua y crear el parque nacional Copo y la reserva provincial Copo. El convenio fue ratificado el 31 de marzo de 1998 mediante ley provincial n.º 6405:
ART. 1° - Apruébase el Convenio suscripto entre el Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero, representado por el Gobernador de la Provincia y la Administración de Parques Nacionales representada por el Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia del Directorio, con el objeto de crear el Parque Nacional Copo y la Reserva Provincial Copo, según proyecto del Banco Mundial, identificado como: AR-GE 39787.
La ley provincial n.º 6450 sancionada el del 9 de diciembre de 1998 autorizó al Poder Ejecutivo provincial a ceder a favor del Gobierno Nacional el dominio y jurisdicción sobre el territorio del parque provincial Copo.
ART. 1°- Autorízase al Poder Ejecutivo a disponer la cesión a favor del Gobierno Nacional, del dominio y jurisdicción provincial del inmueble que compone el actual Parque Provincial Copo, de acuerdo a lo establecido en la Ley Provincial N° 5972/93, que tiene como antecedente el Decreto Serie "B" N° 1101/68 y que se integra de una superficie total de ciento catorce mil doscientas cincuenta hectáreas (114.250 Ha.), para la creación del Parque Nacional Copo.
El territorio fue traspasado mediante el decreto serie A n.º 1008/1999 del Poder Ejecutivo provincial en 1999.
ARTICULO 3° - Los límites del inmueble cuya cesión de jurisdicción y dominio se acepta son los siguientes: Este: Picada del límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco con orientación N-S, desde el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, hasta el esquinero NO del Parque donde se localiza la Pirámide El Triunfo, con coordenadas 25° 39’ 28" de latitud Sur y 61° 42’ 44" de longitud Oeste. Norte: Picada de Olmos (Paralelo de San Miguel), límite interprovincial entre las provincias de Santiago del Estero y Chaco, con orientación E-O, a partir de la Pirámide El Triunfo hasta la intersección con la picada Balcanera, vértice NO del Parque, con coordenadas 25° 39’ 28.8" de latitud Sur y 61° 59’ 46" de longitud Oeste. Oeste: Huella de la picada Balcanera (que une la picada de Olmos con la localidad de Los Pirpintos), partiendo del esquinero NO del Parque desde la intersección con la picada Olmos, se orienta con azimut de 197° 40’ hacia el Sudoeste, hasta el vértice "A" (intermedio), con coordenadas 25° 53’ 26.4" de latitud Sur y 62° 04’ 33.5" de longitud Oeste. A partir del vértice "A" continúa con rumbo N-S, hasta el vértice SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste. Sur: Línea con orientación E-O que une el esquinero SO del Parque, con coordenadas 25° 58’ 33.5" de latitud Sur y 62° 04’ 31" de longitud Oeste hasta el vértice SE del Parque, con coordenadas 25° 58’ 41" de latitud Sur y 61° 42’ 42" de longitud Oeste, los cuales tienen su antecedente en los límites establecidos mediante la ley provincial N° 5972/93, de creación del Parque Provincial Copo, y el decreto serie "B" N° 1101/68 del Poder Ejecutivo provincial de creación de la Reserva Natural Integral Copo. Dichos límites podrán ser objeto de modificaciones como consecuencia de las operaciones técnicas de deslinde y mensura a efectuarse sobre el terreno.
ARTICULO 5° - Habiéndose cumplido los extremos exigidos por los artículos 1°, 3° y concordantes de la Ley 22.351, créase el Parque Nacional "Copo", el cual, a partir de la promulgación de la presente, quedará sometido al régimen legal de los Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales.
La ley provincial n.º 6601 de 18 de diciembre de 2002 creó la reserva forestal Copo, que por ley n.º 6843 sancionada el 6 de marzo de 2007 fue dividida en el parque provincial Copo de 67 675 ha y la reserva provincial Copo de 23 592 ha.
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