MÁS SOBRE EL PARQUE NACIONAL BARITÚ
A finales del año 2000, los gobiernos de Jujuy y Salta, en cooperación con la Administración de Parques Nacionales, el Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires, y las Universidades de Jujuy y Salta y en conjunto con las Organizaciones no Gubernamentales, fundación Yaguareté, Greenpeace y Fundación Pro-yungas fueron dando forma al diseño e implementación de la Reserva de Biosfera que fue incorporada a la Red Mundial de Reservas de la Biosfera en el marco del programa "El Hombre y la Biosfera" de la Unesco. Las Yungas jujeña y salteña , en el noroeste de Argentina, tienen una superficie total de 1.600.000 has. De ese total, el 45% (700.000 has) son bosques, el 32% ( 500.000 has) son pastizales y el 11% (170.000 has) son áreas protegidas y apenas un 0,13% (2.000 has) son tierras agrícolas. A su vez, el 16% del total (254.000 has) están bajo el cuidado de comunidades indígenas y el resto son propiedades privadas y fiscales. En el 11% de tierras protegidas se diseñaron dos parques nacionales: el PN Baritú y el PN Calilegua, dos parques provinciales: el PP Laguna Pintascayo, el PP Potrero de Yala y la Reserva Nacional El Nogalar
El Parque Nacional Baritú fue creado mediante
Ley Nacional Nº 20.656 en el año 1974. El 27 de abril de 2019, el parque cumplió
45 años. Ubicado en el noroeste de la provincia de Salta, protege 72.439
hectáreas y es un valioso enclave para la conservación de una de las
ecorregiones de mayor diversidad de la Argentina: la selva de montaña o yungas.
Paradójicamente, el aislamiento del parque, las dificultades para su acceso,
las escasas vías de tránsito y la ausencia de grandes explotaciones
productivas, permite que sus ambientes naturales permanezcan casi intactos,
proveyendo de hábitat a numerosas especies de alto valor de conservación. La
enorme biodiversidad es sumamente atractiva para estudiosos, biólogos,
científicos, fotógrafos, amantes de la naturaleza y turistas en general que
quedan impactados por la belleza de la zona y que gracias a esta experiencia, pueden imaginar cómo era el ambiente de las yungas, hace cientos de años.
Los Toldos, es un gran valle de altura
que contiene al parque nacional Baritú. Se encuentra rodeado por cordones
montañosos de mas de 2.000 metros de altura como el Cerro de las Pavas y el
Cerro Negro. Pasan por el numeroso ríos como el Lipeo al norte, y los ríos
Porongal y Pescado que desaguan en el río Bermejo. El nombre de Los Toldos
tiene dos posibles orígenes, uno de ellos es por poseer un cielo generalmente
cubierto de nubes, al estar éstas encajonadas por el cordón oeste de montañas.
El otro origen posible es la presencia en el pasado, de tolderías indígenas.
Los Toldos se halla en el norte extremo de Salta, en el borde oeste de las
selvas de las Yungas, donde los bosques empiezan a aparecer dejando atrás a los
pastizales puneños de pronto surge este pueblo de 2200 habitantes, que está a
1600 msnm, dentro del perímetro de la reserva de biosfera de las Yungas. El 28
de junio en honor al Patrono de la localidad, San Pedro, se realiza en Los Toldos
un festival de folklore.
La experiencia de conocer el parque no es
fácil de transitar. Es la única selva tropical de nuestro país, por encima del
trópico de Capricornio, pero una vez más debemos repetir que su acceso es
difícil y , según comentarios de viajeros, conocer el lugar implica gozar de
buen estado físico, llegar en vehículo propio y aún en la estación seca (de
mayo a noviembre) es recomendable contratar un baqueano. Más fácil de acceder y
recorrer para aquellos que no estén preparados, es la Reserva Natural de
Nogalar, creada en 2006), del mismo bioma que el Parque Nacional Baritú y
de paisaje espectacular.
Sugerimos tambien el paseo por el pueblo de
Baritú , donde hay hospedajes, uno de los primeros, las cabañas Hostería
Los Toldos del Baritú.(+54 9 3878) 51-9113 de Nora Leaño y Arturo Franco
-médico de familia y bióloga del hospital del pueblo-. Aquí se puede realizar
un descanso previo a pasar dos puentes colgantes y caminar 3,2 kilómetros para
visitar las termas naturales del Cayotal, cuyo precio de entrada contribuye a
mejorar los senderos. Siguiendo la vera del río Lipeo, que puede estar muy
crecido, se llega a la pequeña comunidad de once familias llamada Lipeo, donde
hay un puesto de guardaparque. Los lugareños de toda la zona son cordiales y
solidarios, los guardaparques con sus vehículos, son los encargados de llevar
mensajes, noticias y pedidos de un lugar a otro.
Desde allí se puede ingresar al parque en vehículo
apropiado, caminando o a caballo. La reacción del viajero será impactante, y
sentirá que valió la pena todas las dificultades pues estará en un mundo
diferente, con imponentes árboles como el lapacho rosado o
tabebuia(Handroanthus chryanthus), el lapacho amarillo (Handroanthus
chrysotrichus), palmeras, robles (Quercus robur) de más de 40 metros de
altura, palos trébol o robles del país(Amburana cearensis), tipas blancas o
palo rosa (Tipuana tipu), inmensos cedros (cedrus) cinco veces centenarios, el
guayacán, huayacán, guayaco, palo de las Indias o palo santo (Porlieria chilensis), el yuchán o palo borracho (ceiba chodatti), el tarco, palisandro,
gualanday o jacarandá (Jacaranda mimosifolia), nogales criollos de nueces comestibles(Juglans australis), junto con otras especies
menos abundantes como el tabaquillo (Croton piluliferum),
el pacay (Inga semialata) y el dominguillo (Trichilia claussenii). A los 900
msnm, los predominantes laureles de la falda (Cinnamomun porphyrium)(de troncos de 2,50m de diámetro o
naranjos) de gran altura, más de 30 metros, gracias a la ausencia de talas,
están acompañados por el Horco Molle o palo barroso (Blephalocaryx salicifolius), un árbol de gran
tamaño que tiene más de 20 metros de altura y 50 centímetros de diámetro , el cedro (Cedrela lilloi), el mato (Myrcianthes mato) y Cupania vernalis, característico
de las márgenes de los arroyos. Innumerables lianas y
enredaderas se enlazan a árboles de hojas perennes. En los lugares húmedos
encontramos matos (Myrcianthes mato), horco molles o palo barrosos, arrayán de las islas o anacahuita (Blephalocaryx salicifolius), arrayanes
(Luma apiculata) y guayabos (Psidium guajava). También abundan helechos
arborescentes (Neephelea incana), verdaderos fósiles vivientes y arbustos
de enormes hojas y de más de 5 metros de alto, que en conjunto
recuerdan un paisaje jurásico. Característica del paisaje de las yungas
es la maroma, higuerón o árbol asesino(Ficus maroma) , epífita sumamente invasiva
que envuelve los troncos de los árboles y termina por asfixiarlos. En algunas
zonas, la luz solar entra apenas por resquicios entre las copas arbóreas. En
este sitio es imposible andar sin guía y los pocos caminos que se hallan,
es necesario transitarlos en vehículos 4x4, y mejor aún, a caballo. A mayor altura crece el bosque montañoso formado
por el cedro salteño (Cedrela balansae), que aquí alcanza tamaños imponentes; y los árboles que se
desarrollan a mucha altura, como el pino del cerro (Podocarpus
parlatorei), el queñoa o keñua(Polylepis
tarapacana) y el aliso del cerro o alno (Alnus
glutinosa). Baritú protege un importante sector de la
imponente selva de Yungas, y es el refugio donde se la puede admirar en su
estado más prístino, ya que por su ubicación, de difícil acceso, ha permanecido
en el pasado (y permanece hoy, por ser un área protegida), casi completamente a
salvo de las actividades humanas. La diversidad y la complejidad
de la flora aumentan hacia el este, acompañando el incremento de la temperatura
y de la humedad, mientras que adquiere diferentes
características según el nivel altitudinal en el que se encuentre. Ejemplares propios de este ambiente son las hermosas Heliconia subulata, muchas veces utilizadas como plantas
ornamentales.
En la región norte del Parque, al oeste del arroyo
Santelmito, a 1050 metros snm, la selva montana se expresa con un predominio de
mirtáceas y ejemplares aislados de cedro. En el sotobosque se observan especies
tales como Piper tucumanum, matico (Piper hieronymi) y chal-chal (Allophylus
edulis), entre otras.
A más de 1200 metros, predomina el San
Antonio (Myrsine coriacea), la mora (Rubus imperialis) y la caña brava
(Chusquea lorentziana). Cabe mencionar la presencia de payo (Tillandsia
australis), tanto terrestre como epífito.
En determinados lugares húmedos, y generalmente por
sobre los 800 metros, se desarrollan bosquecitos de mirtáceas con palo barroso (Blepharocalyx
salifolins), mato (Eugenia pungens) y güili (Pseudocaryophyllus güili), entre otras especies.
La selva de transición también está representada en
el Parque, aunque marginalmente, por bosques de tipa (Tipuana tipu),
pacará (Enterolobium contortisiliuum) y cebil colorado, vilca, huilco, kurupa'y, curupáy, wilco, cebil,
angico (Anadenanthera
colubrina o macrocarpa) , acompañados de tarcos (Jacaranda
mimosifolia) y cochuchos (Fagara coco).
En el ecotono (zona de transición) entre la selva
montana y la selva pedemontana predominan especies como la tipa (Tipuana tipu),
el lapacho rosado (Tabebuia sp.) y Casearia sylvestris. Sobre las márgenes de
los ríos aparecen chilcas (Baccharis sp.) y sauces (Salix humboldtiana).
En las regiones de transición entre la selva
montana y el bosque montano, a 1500 msnm, encontramos bosques de mirtáceas con
sotobosque de caña brava (Chusquea lorentziana) y ejemplares aislados de aliso
(Alnus acuminata) y pino del cerro (Podocarpus parlatorei).
En las riberas de ríos y arroyos encontramos pequeños arbolitos como la tusca (Acacia aroma) y el pájaro bobo (Tessaria integrifolia), acompañados por arbustos como la trementina.
La fauna de Baritú también es rica y diversa. En los trayectos, es posible encontrar la ardilla roja o nuecera(Sciurus ignitus) , escurridiza y pequeña, y por lo tanto difícil de capturar con la vista, que es el emblema del Parque Nacional. También la pava de monte alisera (Penelope dabbenei), el agutí rojizo o acuti (Dasyprocta punctata), el cuis serrano (Cavia tschudi), hurón mayor (Eira barbara) que habita entre los 650 y 950 metros de altura y el hurón menor (Galictis cuja) tiene un rango de acción más amplio , el pecarí labiado o majano (Tayassu pecari), En las márgenes de los arroyos, encuentra refugio y alimento el roedor más grande de América del Sur, el carpincho (Hydrochaeris hydrochaeris), que posee una curiosa adaptación al medio acuático: sus orejas, ojos y narinas están alineados, lo cual le permite nadar sin contener la respiración y mantener alerta sus sentidos tanto como lo desee, antes de zambullirse, compartiendo el habitat con el lobito de río (Lontra longicaudis). En los ríos, proliferan el coendú de espinas blancas (Coendou prehensilis) y el de espinas negras (Coendou bicolor), el sábalo (Prochilodus lineatus), la boga de río (Megaleporinus obtusidens), el dorado, damita o pirayú (Salminus brasiliensis) , el bagre o pez gato (Siluriformes), las viejas de río, vieja del agua, corroncho o cuchas (loricáridos) y mojarras de diversos géneros. Entre las múltiples especies de aves, habitan el parque el fíofío oscuro(Elaenia obscura), la remolinera andina (Cinclodes albiventris), el espinero serrano (Phacellodomus maculipectos), la ratona ceja blanca (Troglodytes solstitialis), el zorzal chiguanco (Turbus chiguanco), el mirlo de agua (Cinclus schulsi), el cachilo ceja amarilla (Amnodramus humeralis), el cesquero cabeza castaña (Atlapetes fulviceps), el guacamayo verde (Ara militaris) con protección especial en el parque y el guacamayo multicolor (Ara auricollis). Otras especies en la misma condición que el guacamayo verde son el colibrí mediano (Colibri serrirostris), el espartillero serrano (Asthemes sclateri), el titirí goteado (Margarornis squamiger), la mosqueta rabadilla ocrácea (Phyllomias uropygialis), el benteveo de barbijo (Myiodynastes chrysocephalus), la calandria castaña (Mimus dorsalis) y el arañero garganta gris (Myioborus minitaus). El picaflor zafiro (Thalurania furcata), que sólo encuentra amparo en tres parques del país (Baritú, Calilegua e Iguazú), y el colibrí grande (Colibri coruscans), que habita sólo en dos parques yungueños (Baritú y Calilegua), están presentes entre las especies de aves. También cabe mencionar a los jotes de cabeza negra (Coragyps atratus) y de cabeza colorada (Cathartes aura), el atajacaminos, chotacabras lira, dormilón lira o guardacaminos lira (Uropsalis lyra), yapúes(Psarocolius decumanus), pájaro de la familia de la urraca, con cola amarilla, de gran tamaño, que forma nidos colgantes; el águila solitaria (Harpyhaliaetus solitarius), el águila viuda (Spizastur melanoleucus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el murciélago hocicudo (Anoura caudifer), el águila común(Spizaetus ornatus), el burgo Momotus momota y el boyero Psarocolius decumanus. Entre los animales en peligro de extinción encontramos el perezoso bayo (Bradypus variegatus) casi extinto en Argentina, y las siguientes especies: el águila harpía (Harpia harpyja), el cóndor (Vultur gryphus),ave carroñera que nidifica en alturas superiores a los 2000 msnm, la taruca o venado (Hippocamelus antisensis), el ocelote (Leopardus pardalis), el zorro andino (Lycalopex culpaeus andinus) , el mono caí o tití (Cebus apella), el tatú carreta ( Priodontes maximus), el oso de anteojos o ucuman (Tremarctos ornatus), el oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), el tapir o anta (Tapirus terrestris),el jaguarundí, yaguarundí, gato moro, jaju, gato onza, leoncillo o león breñero (Herpailurus yagouaroundi), el gato tigre, maracayá o margay (Leopardus wiedii), el yaguareté (Panthera onca) y el puma (Puma concolor) cuyas huellas pueden apreciarse en las aguadas de los ríos, entre muchos otros animales. Muchas veces se ven bandadas de loros como el maitaca (Pionus maximiliani) y el alisero (Amazona tucumana), como así también otras aves de colorido plumaje como el tucán grande (Ramphastos toco), la urraca común (Cyanocorax chrysops), o el halcón tijereta (Elanoides forficatus). En Baritú habitaba una especie que ya se ha extinguido, el ganso de monte (Neochen jubata). Las mencionadas son sólo algunos ejemplares de las que habitan el parque en el que hay más de 255 especies de aves, aunque sólo nidifiquen en el parque 21 de ellas, y 90 especies de mamíferos. Cuatro de la totalidad de especies que habitan el parque, sólo encuentran refugio en él: el murciélago escarchado (Lasiurus cinereus), el moloso coludo chico (Nyctinomops macrotis), el colilargo yungueño grande (Oryzomys legatus) y el coendú espinas blancas (Coendú prehensilis). Algunas de las especies que encontramos exclusivamente en estos parques son la comadrejita yungueña (Thylamys venustus), el falso vampiro oscuro (Sturnina erythromos) y algunos roedores, como el ratón variado serrano (Akodon simulator), el ratón plomizo (Akodon spegazzini) y el colilargo yungueño chico (Oligoryzomys sp.). La variedad de reptiles también es rica, considerando las víboras, culebras, iguanas y lagartijas que recorren los ambientes más húmedos del Parque. Entre los anfibios podemos mencionar a las ranas marsupiales, y entre ellas a las de pintas doradas, que habitan en las sierras. Son del género Gastrotheca chrysosticta y tienen ese curioso nombre por presentar en su dorso un pliegue que recuerda al marsupio, donde llevan sus huevos hasta que éstos maduran.
Geológicamente, el parque Baritu está inscripto en una zona de amplia diversidad de formaciones y relieves. El relieve de Salta y Jujuy es el resultado de la interacción de factores de origen geológico, tectónico, estructural y consecuentemente climático, que dieron origen a las unidades morfoestructurales que le integran: Puna, Cordillera Oriental, Sierras Subandinas y Llanura Chaqueña, cada una con características propias y muy diferenciadas.
El relieve y el paisaje, están condicionados
fuertemente por la evolución geológica del área. Esta es una cuenca muy
antigua, que comenzó a desarrollarse en el Paleozoico con plegamientos del
Cratón Brasilero, continuó con una intensa erosión en el Mesozoico, que
generaron peneplanicies en el sector occidental y hundimiento de bloques en el
oriental, conformando cuencas de relleno sedimentario. En el Terciario la
orogenia andina dio lugar a la Cordillera de los Andes, y la formación de la Puna,
la Cordillera Oriental y las Sierras Subandinas en el oeste, mientras que en el
este en un macizo Brasilero fracturado y hundido diferencialmente, se originó
la Llanura Chaqueña. En el Cuaternario se elevaron las unidades plegadas del
Terciario, lo que combinado con el clima, modelaron piedemontes, rampas, conos
de deyección, etc., según la fase fuera árida o húmeda. Este levantamiento dio
lugar a cambios del perfil de equilibrio de los ríos y de las pendientes, lo
que condiciona el drenaje fluvial existente, que pasa de cursos de alta a
mediana energía, con un transporte granulométrico variado a cursos de baja
energía, que llevan principalmente arcillas. Las Sierras Subandinas son una
barrera para los vientos del este y generan la denominada franja selvática o
Yunga
Se observa litología cambiante, con
formaciones del Precámbrico/Paleozoico inferior desde San Pedro hacia el sur y
Paleozoico superior, Cretácico, Terciario, Cuaternario hacia el norte. Las
primeras están conformadas por filitas, pizarras, ortocuarcitas (precámbricas y
cámbricas), areniscas y pelitas (ordovícicas). Las segundas son principalmente
calizas, margas, conglomerados poco cementados, arcilitas, fangolitas y
lutitas. Las intensas lluvias que caen sobre los sedimentos de áreas elevadas,
producen derrumbes, deslizamientos de laderas, conos fluviales, y otros
fenómenos.
Desde el punto de vista conservacionista,
esta valiosísima región tiene suma importancia por su alto valor en
biodiversidad y en endemismos. El bioma es el más biodiverso del país, luego de
la selva misionera, albergando cerca del 50 % de las especies del territorio
argentino. En las yungas hay 3.000 especies de plantas vasculares, de las
cuales unas 230 son especies arbóreas. Muchas de estas especies son endémicas
de las Yungas, lo que implica un alto grado de autonomía de las regiones
vecinas. Sin embargo, también hay especies en peligro en las Yungas.
A la altura de la selva pedemontana, los cedros (Cedrela spp.), el roble (Amburana cearensis), el palo blanco (Phyllostylon
rhamnoides) o las queñoas (Polylepis australis), están amenazados. En serio
peligro están el yaguareté, el gato tigre, el ocelote, el
tatú carreta, el águila harpía, el cóndor, con el agravante que en el caso del
yaguareté por ejemplo, los hábitats protegidos son
insuficientes para mantener poblaciones viables, o el del cóndor, ave
carroñera, que está siendo exterminada en varias partes de su habitat
cordillerano, por creer equivocadamente que ataca animales vivos de rebaño.
En el municipio de Los Toldos hay cuatro
comunidades identificadas como pertenecientes al pueblo kolla, con sus nombres
propios y número de registro jurídico, son las siguientes: Comunidad Aborigen
de El Lipeo y Baritú , la Comunidad Originaria del Arazay, la Comunidad
de El Condado y La Misión y el Centro Comunitario de Los Toldos. En la
actualidad solo dos de estos colectivos originarios, permanecen organizados y
en reivindicación de su identidad y cultura Kolla y de los territorios de
ocupación ancestral, estos son: las comunidades de El Lipeo – Baritú y de El
Arazay. Ambas comunidades son actores importantes en la vida cotidiana del
Valle de Los Toldos y a sus vez juntas constituyen la organización denominada,
Comunidad Indígena de la Alta Cuenca del Río Lipeo.Estas dos comunidades
mantienen fluida relación con la Administración del Parque Nacional Baritú,
debido a su ubicación geográfica y al desarrollo de actividades y proyectos
conjuntos, que se incrementaron en los últimos años. Comunidad Aborigen del El
Lipeo y Baritú (CAELB): está conformada por 46 familias que habitan los
poblados de El Lipeo (19 flias) y Baritú (27 flias), estos se sitúan adentro y
contiguo al PN Baritú, respectivamente. Se encuentran a 26 y a 44 Km al sur del
pueblo de Los Toldos, con condiciones de dificultosa accesibilidad a través de
la Ruta Provincial 19. Los habitantes de Lipeo se encuentran reconocidos por
APN como “pobladores” mediante la Resolución PD Nº 98/9223 . Ambos parajes
cuentan con Escuela primaria y puesto sanitario. En Lipeo se ubica el único
Centro Operativo del Parque Nacional Baritú. En su momento inicial cuando aún
era un proyecto, la comunidad autorizó la iniciativa y apoyó la construcción.
Hoy en día, este destacamento, además de favorecer la presencia institucional y
atención al visitante, facilita el alojamiento a técnicos que necesitan
trabajar en la zona y brinda servicios a la comunidad, escuela y puesto
sanitario, como por ejemplo: comunicación VHF, conexión a internet mediante
wi-fi, a teléfonos celulareso computadoras, transporte eventual desde Lipeo a
Baritú o desde Lipeo a Los Toldos y asistencia en caso de emergencias. El
territorio utilizado en la actualidad y reconocido por la comunidad como de
pertenencia ancestral, trasciende el área inmediata a las viviendas y abarca
una zona de bosque montano dentro del Parque Nacional Baritú (donde se ubican
las viviendas y lugares de cultivos) y otra más extensa aún, de bosque y de
pastizales de altura fuera de los límites del Área Protegida. Generándosede esta
manera una zona de confluencia, traslape o superposición, en el sector NO del
Parque Nacional, que coincide con el acceso al área (tras pasar el río Lipeo) y
gran parte de la zona de uso público donde se localizan varios senderos y el
camping agreste “El Ukumar”. Sólo existen dos Parques Nacionales en
Argentina que cuentan con un reconocimiento tácito y formal de los pobladores
que habitan en su interior: Parque Nacional Baritú y Parque Nacional
Chaco. Plan de Gestión Parque Nacional Baritú Reserva Nacional el Nogalar de
Los Toldos Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable Administración de
Parques Nacionales 2017 60 confluencia entre ambos, de un lado del río y el
territorio de la Comunidad Originaria del Arazay en la costa opuesta. Comunidad
Originaria del Arazay: constituida por 78 familias, que habitan en un poblado
cercano al pueblo de Los Toldos, ubicadoa ambos lados de la RP 19. La comunidad
se encuentra organizada y tiene autoridades comunitarias electas. El poblado
cuenta con escuela primaria y centro de salud. Recientemente la comunidad
concluyó la construcción de un salón comunitario, con apoyo financierode un
proyecto DAS gestionado por Parques Nacionales24. La construcción del mismo se
inició de manera independiente y luego la comunidad contó con el apoyo de la
Secretaría de Agricultura Familiar, para terminar la obra con el proyecto DAS
mencionado. El territorio comunitario reclamado por esta comunidad, se extiende
hacia el Sur del poblado, hasta el río Lipeo y hacia el NO y Norte colinda con
la Reserva NacionalEl Nogalar y el pueblo de los Toldos, respectivamente. No
todos los habitantes de Arazay pertenecen la comunidad originaria.
En los últimos años familias de Orán y de Toldos,
como así también trabajadores de Parques Nacionales construyeron viviendas en
el poblado. Pero no todos los “vecinos nuevos” habitan de manera permanente.
Actualmente, en el marco de la ejecución de la Ley 26.554, Prórroga de la Ley
26.160 “Declaración de la Emergencia en materia de posesión y propiedad de las
tierras tradicionalmente ocupadas por comunidades indígenas”, ambas comunidades
se encuentran en el proceso de relevamiento técnico-jurídico y catastral del
territorio, ya en sus etapas finales y a la espera del dictamen del INAI, que
formaliza el reconocimiento de la Nación sobre los territorios reclamados,
según la Ley. El paso posterior al reconocimiento estatal, consiste en una
presentación judicial por parte de las comunidades, donde dicho reconocimiento
formal se tornará la herramienta fundamental en un posterior juicio.
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