PARQUE NACIONAL ISLAS DE SANTA FE.
Categoría: UICN II (parque nacional)
Domicilio: Intendencia del Parque Nacional Pre-Delta, 3 de
Febrero 394. Diamante, Entre Ríos. Parque biprovincial, de las provincias Santa
Fé y Entre Ríos.
Página Web:
Correo electrónico: predelta@apn.gob.ar
Código postal: (3100)
Prefijo telefónico: 0343
Teléfono: 0343 498 3535
Acceso
y horarios: el
parque está cerrado al público.
Información básica.
Objetivos: protege un territorio fluvio insular, el cual pertenece en sus sectores emergidos a la ecorregión terrestre delta e islas del Paraná, mientras que sus aguas se incluyen en la ecorregión de agua dulce Paraná inferior. Conserva una importante comunidad de leñosas del monte blanco, en un conjunto de tres islas del Delta superior del Río Paraná, 8 islas con un paisaje dominado por lagunas, arroyos y río, si bien las islas deltaicas típicas varías sus formas constantemente, así como sus ambientes, producto principalmente de la fuerza modeladora y la fuerza del gran río Paraná.
Ubicación: parte del
territorio del departamento de San Jerónimo, frente a la localidad de Puerto
Gaboto, provincia de Santa Fé y la sección Islas del departamento de Diamante,
provincia de Entre Ríos. El límite sur
del parque nacional está justo en la desembocadura del río Carcarañá en
el río Coronda, un cauce secundario del río Paraná, y el límite norte está en
la localidad de Barrancas. El parque está ubicado a 50 kilómetros de Rosario. Las islas fluviales son: isla Campo El Rico (la mayor isla), La Gallina, El Conscripto, El Lago, Del Medio o De Lillo, Mabel o Chingolo, El Alisillar y Pajas Blancas.
Mapa satelital:
https://earth.google.com/web/search/Parque+Nacional+Islas+Santa+Fé,+Santa+Fe,+Argentina/@32.20071795,60.67771435,14.08003541a,39342.61747352d,35y,0h,0t,0r/data=CigiJgokCRbv15w0D0DAET4SY6nLD0DAGaCQAEtuUE7AIYj7NNruUE7A
Coordenadas:32°26’S
60°49’O
Accesos: la RN 11 une
las ciudades de Rosario y Santa Fé. Se
baja de ella en el acceso a Maciel, a 3 kilómetros de la ruta y a 7 kilómetros
de Puerto Gaboto. Sólo se puede acceder al parque en lancha desde puerto Gaboto,
trayecto de una hora en lancha al noreste. Sobre la banda opuesta del río
Paraná, convento de San Lorenzo (a 38 kilómetros del Puerto Gaboto, por RP 95 y
RN 11); Rosario (a 65 km, por Au Rosario-Santa Fé), a Santa Fé (a 110 km, por RP
95 y Au Rosario-Santa Fé) y Ruinas de Cayastá (a 192 km por RP 95, Au Rosario-Santa
Fé y RP 1)
Transportes
alternativos: micro hasta puerto Gaboto desde Rosario en un
recorrido de 1 hora aproximadamente. Desde Puerto Gaboto a la entrada del
parque nacional se debe acceder en lancha
en un trayecto de una hora hacia el
noreste.
Recomendaciones para leer antes de viajar:
- En
caso de querer visitar el parque se debe poner en contacto con la
Administración de Parque Nacionales. Teléfono: +54 11 4311-0303.
- Consultar
el estado de los caminos antes de visitar el parque.
- El
Parque Islas de Santa Fe todavía no cuenta aún con la infraestructura para
recibir visitantes, y no posee abastecimiento de provisiones.
- Consultar si hay visitas guiadas.
- Es imprescindible llevar repelente de insectos.
- Llevar mucha agua y provisiones, recuerdo que en el parque no hay
abastecimiento.
- Se debe registrar en la Intendencia en Puerto Gaboto antes de
visitar el parque.
- Ir provisto de brújula o GPS, celular, cámara de fotos o video y
binoculares. Recordar llevarlos cargados para no lamentar el perder imágines
inolvidables.
- Llevar ropa cómoda y zapatos de trekking. Es indispensable un
sombrero o gorra.
- Está prohibido cazar, pescar y recolectar cualquier tipo de
especie animal o vegetal.
- Respetar
la cartelería y las indicaciones de los guardaparques.
Alojamiento: hay camping
en el parque nacional, si bien no tiene desarrollado una infraestructura
receptiva para el turista. En la ciudad de Puerto Gaboto hay alojamientos
Intendencia y
guardaparques: la Intendencia tiene su sede en la ciudad de Puerto
Gaboto.
Ecorregión: ecorregión
terrestre delta e islas del río Paraná y ecorregión de agua dulce Paraná
inferior.
Bioma: selva
paranaense
Altitud: escasa
altitud de 70 metros
Clima: el clima en la zona es pampeano subtropical templado húmedo,
con temperaturas medias de 23 °C desde
octubre a abril (con máximas superiores a los 40°C) y 13°C de junio a agosto y
mínimas de 5°C (con eventuales heladas). Las precipitaciones se registran entre
los 800 y los 1020 mm anuales,
concentrados entre enero y mayo. Los vientos del sudeste generan aumentos en el
nivel de ríos y arroyos. La temporada más propicia para visitar el parque es
otoño y primavera, con días de agradable temperatura y noches frescas. La nieve
es un fenómeno excepcional. Un riesgo factible son los tornados y tormentas
severas, con un pico de frecuencia entre octubre y marzo; estos fenómenos se
generan por los encuentros de un masa húmeda y cálida del norte del país y una
fría y seca del sector sur argentino.
Ríos y cursos
de agua que lo atraviesan: son muchos los ríos, riachos, canales, arroyos,
lagunas y esteros en el parque nacional.
Destacan el río Paraná, el río Coronda y el riacho El Ternero. Pero recordemos
que toda el área protegida es un gran
humedal.
Superficie: 4096
hectáreas
Marco geológico: geológicamente, los rellenos modernos en el delta son
exclusivamente capas de la «formación Samborombón», de origen holocénico.
El suelo del monte blanco se clasifica entre los suelos de
llanura baja, y de ellos, es el definido prácticamente por las capas de
aluviones superpuestas integrado por lo general con una mezcla de limo
arcilloso (pardo, muy fino) y arena muy fina. Son fértiles, pero también
compactados, pobres en calcio y mal aireados. En pocos lugares es francamente
arenoso. Obviamente, están totalmente ausentes cualquier tipo de piedra, roca o
canto rodado.
El del medioalbardón o medialoma adquiere caracteres de gley
húmico. Ya fuera del área cubierta con monte blanco, en la depresión central
insular, la acumulación de gran cantidad de restos vegetales en descomposición
anaeróbica genera suelos semipantanosos, negros y anegados con hasta un metro
de espesor de materia orgánica parcialmente descompuesta, recostada sobre un
horizonte mineral gris azulado del grey. Los materiales litológicos que dieron
origen a estos suelos, son limos fluviales y fluviolacustres de color pardo.
Los sedimentos acarreados por el agua, determinan la
formación de elementos tales como bancos e islas. Cada año son transportados
hasta el Río de la Plata unos 160 millones de toneladas de sedimentos. Esta
carga está compuesta por:
- limo —el 56
%— (90 millones ton/año),
- arcilla —el
28 %— (45 millones ton/año),
- y arena —el
16 %— (25 millones ton/año).
De toda la carga, el 90 % viaja en suspensión (145 millones
ton/año). El material suspendido está integrado por la totalidad de las
arcillas y limos que llegan al Plata, más 10 millones ton/año de la arena más
fina. Mediante carga de fondo también son transportados 15 millones ton/año de
arena más gruesa. En el sector del Río de la Plata que enfrenta al delta
inferior se deposita toda la arena transportada (los 25 millones ton/año) y una
porción de los limos. La mitad de los sedimentos que componen el suelo del
delta inferior proviene de las montañas del noroeste argentino y sur de
Bolivia, los que son transportados por el río Bermejo; un 25 % restante se
origina en Bolivia y llega por el río Pilcomayo; finalmente, el remanente se
reparte entre el resto de los afluentes del Paraná. El río Uruguay no trae
carga sedimentaria relevante.
Estas son las bases de los suelos de los albardones, a las
que se agrega la tierra orgánica producida por la acumulación de detritus,
hojas y ramas de la vegetación acuática, de la terrestre transportada por las
aguas, y la que va generando el mismo monte blanco. Este perfil de mayor
riqueza es el que se encuentra en los primeros centímetros desde la superficie.
Flora: La mayor parte de la superficie del parque está
ocupada por pajonales y comunidades de plantas acuáticas, con esteros en los
bajos, y bosque higrófilo en los puntos más altos, linderos a los ríos
(albardones) que son bosques degradados
de la selva misionera los cuales se extienden hacia el sur, formando angostas
galerías en los albardones o barrancas de las islas del río Paraná .
La abundancia de riachos, arroyos, esteros y lagunas amparan
gran diversidad de plantas acuáticas. La diversidad de ambientes incluye el
espinal y la vegetación propia del Chaco húmedo. En las orillas de lagunas y bañados, hay comunidades
vegetales de duraznillo blanco; juncales, cataizales ; canutillares ;
pehuajozales ; pirizales ; totorales y espadañales. El gran desarrollo del
junco, que alcanza los dos metros de altura,
al morir, eleva con sus tallos el fondo de muchas lagunas interiores,
avanzando un paso más en la sucesión natural.
En aguas más profundas aparece el camalotal y el curioso
irupé, victoria o yacaré yrupé , una
hermosa planta acuática endémica de las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay
con enormes hojas circulares de gran diámetro que flotan sobre la superficie de
las aguas y que en comunidad, con otras plantas acuáticas conforman los
embalsados, islas flotantes de gran densidad, constituídas por vegetales.
A mediados de primavera, aparece en esas hojas un capullo floral nocturno de
color blanco y de forma elongada con un centenar de pétalos, protegido por un
cáliz de cuatro sépalos de tinte rosáceo que puede alcanzar los 30 cm de
diámetro, con una distintiva fragancia que recuerda a la del ananá. Este
perfume atrae a coleópteros, que quedan
atrapados cuando la flor se cierra cerca del amanecer. Durante esta primera
noche la flor posee sólo el aparato reproductor femenino, listo para recibir el
polen transportado por los insectos polinizadores. Durante el segundo día
desarrolla estambres, que recubren de polen a los insectos atrapados. Liberados
al atardecer de la segunda noche, estos fertilizarán otra flor de este modo.
Esta segunda noche la flor se vuelve perceptiblemente rosada en color. La
autopolinización es posible, aunque más rara. Al amanecer del tercer día, la
flor se cerrará y sumergirá. El fruto madura en inmersión; es una baya globosa,
de color parduzco, cubierta de espinas, que contiene numerosas semillas de
forma oval, negruzcas o verdosas.
En suelos bajos, próximos a
los cursos de agua, se hallan pequeños bosques de espinillo o aromito, que
destacan, a fines del invierno, por la fragancia y el colorido de sus flores.
En los albardones se encuentran los bosques fluviales o
ribereños, que son angostos (varían desde una sola hilera de árboles hasta más
de setenta metros de ancho) y conformados por el sauce criollo; el aliso de
río; el ceibo; el laurel de río; el
timbó blanco o el curupí; acompañados
de arbustales de espinillo; chilcas; rama
negra; sarandíes y pastizales de cortadera; totora espadaña; carrizo; canutillo
y numerosas especies de gramíneas.
Fauna: el elenco
faunístico del parque es diverso y muy rico, a pesar de la extinción del
jaguar, el puma y el aguará guazú. El ciervo de los pantanos, también
extinguido en el parque, será reintroducido. Los amenazados lobitos de río y carpinchos,
encuentran amparo en las islas. Habitan también el parque mamíferos como el
gato montés; el zorro de monte; el hurón menor, la comadreja colorada y la
comadreja overa; la comadrejita; el coipo llamado localmente nutria; el cuis
común; la rata de río; la rata colorada; el murciélago cola de ratón; el
murciélago pardo y el vampiro. Entre los reptiles, el yacaré overo; la tortuga
de agua y la tortuga pintada. Las aves están presentes en abundancia con la pollona
azul, el sirirí colorado y el sirirí
pampa; grandes grupos de cisnes de cuello negro; el gallito de agua o jacana, las
gallinetas; el chajá; la lechuza; el
inambú común; la garcita bueyera y el tero común. La zona es rica también en
vida ictícola con grandes manta rayas de río, sábalos, bogas, bagres, tarariras,
dorados, tarariras, entre muchos otros y entre los crustáceos, el cangrejo rojo.
Paleontología:
en la zona se verifican hallazgos fósiles del
Pleistoceno tardío con escasos restos de vertebrados marinos miocénicos (como
dientes de tiburón Carcharias acutissima) y un marcado predominio de vertebrados pleistocénicos, principalmente
mamíferosd y en menor medidas reptiles y aves. Los sitios contienen abundante
carbonato de calcio en forma de clastos redondeados procedentes del redepósito de sedimentos
marinos. Recordemos que en esta zona se extendía el mar entrerriano, mar
paranaense o mar de Bravard, cuerpo marino del Mioceno ya desaparecido. Otros
vertebrados fósiles encontrados son: tortugas (Trachemys) y una forma gigante
de Chelonoidis (Testudinias). También se hallaron dientes de Aligatóridos
atribuibles al género Caiman. Entre las aves, se reporta únicamente el
vultúrido (Geronogyps reliquus). Como
así también treinta y cinco taxones de mamiferos tales como el Glyptodon
perforatus (Plesitoceno tardío Holoceno temprano) especie extinta de Pteronura,
cuyo tamaño es considerablemente mayor que los pteronura actuales, al igual que
el Lama guanicoe. También se encontraron restos de Lestodon, taxodon Gracilies
y Tapirus (varios ejemplares), el Holmesina paulacoutoi. Es decir que en el
área, hay una importante influencia de elementos brasílicos en esta fauna. Pero
la zona tiene rasgos propios de un área biogeográficamente distinta e
independiente de la centro-pampeanoa.
Restos
culturales: en el PreDelta (límite entre el Paraná medio y el
Paraná inferior) se han establecido ocupaciones sucesivas de culturas de varias
orígenes desde el 2000 años AP, según se ha concluido por el hallazgo de la
cerámica que produjeron. Estos asentamientos de agricultores paleoamazónicos (arawac
y guaraníes) entre los más tardíos, estaban organizados en cacicazgos
regionales. Para el siglo XVI y XVII, los chaná-timbú (timbú,chaná, mbeguá,
caracaraes, corondás, colastinés, quiloazas y otros grupos) habitaban el área y
había gran conectividad entre ellos a pesar de pertenecer a grupos
etnolingüisticos distintos. Estos pueblos de cultura mixta, eran
cazadores, pescadores, recolectores y horticultores del maíz, el zapallo y el
poroto. Su estrategia de supervivencia
en zonas anegadizas, era la construcción de cerritos, es decir montículos de
tierra donde se desarrollaban su vida doméstica e incluso se llevaban a cabo
los rituales inhumatorios. A estos cerritos, frecuentemente rodeados de agua,
los consolidaban con fangos seleccionados, materiales orgánicos, restos de
tiestos cerámicos, y otros materiales gruesos para que perdurara su estructura
a través del tiempo. De hecho, aún hoy los puestos siguen utilizando estos cerritos
prehispánicos para ocupar estos ambientes anegadizos. La excavación arqueológica
de algunos cerritos han hallado herramientas óseas, líticas y de astas, fogones
de alimentos, basureros con restos de animales consumidos, cerámica decorada y
cuentas malacológicas, entre las que se han conservado.
Identificación
de amenazas: como en la mayoría de las áreas de reserva, los
parques nacionales, en este caso humedales, que deberían contar con un alto
nivel de protección, estuvieron (y muchas veces están) expuestos a incendios forestales, a la
erosión del suelo, al uso inapropiado de agroquímicos, a la tala
indiscriminada, a los caza furtiva, al monocultivo (particularmente de soja), a
los agroquímicos, a los endicamientos y terraplenes construídos por el hombre
para contener o redirigir el agua y al
pastoreo y pisoteo del ganado intruso o propio de los pobladores del área
reservada.
Creación: ley 26.648 13/10/
2010
Administración:por resolución n.º 126/2011 de la Administración de Parques
Nacionales de 19 de mayo de 2011 se dispuso que parque nacional encuadrara para
los fines administrativos en la categoría áreas protegidas de complejidad III,
por lo cual tiene a su frente un intendente designado, del que dependen 4
departamentos (Administración; Obras y Mantenimiento; Guardaparques Nacionales;
Conservación y Uso Público) y la división de Despacho y Mesa de Entradas,
Salidas, y Notificaciones. Sin embargo, el parque no tiene infraestructura y
depende administrativamente de la intendencia del parque nacional Pre-delta,
cuya sede está en la ciudad de Diamante en la provincia de Entre Ríos.