MÁS SOBRE EL PARQUE NACIONAL  LIHUÉ CALEL.

   El departamento de Lihué Calel tiene 439 habitantes (Indec, 2010), mientras que en el censo de 2001, se contabilizaron 547 individuos, una disminución del 20%. Es el departamento menos poblado de la Argentina, e incluso de La Pampa misma. 

Pero recordemos que el oeste de La Pampa fue muy afectado con obras hidráulicas realizadas en la provincia vecina de Mendoza sobre el río Atuel. Este río, nace en Mendoza, pero desembocaba por medio de cinco brazos, en un delta interior, originando un ambiente de enorme fecundidad y abundancia vegetal y animal en la provincia de La Pampa. El complejo de diques Los Nihuiles,  construidos por el Estado nacional en 1947 en Mendoza con el objeto de generar energía eléctrica y canalizar regadíos, privó a La Pampa, por entonces territorio nacional, de las aguas del Atuel, ocasionando cambios sustanciales en el ambiente del oeste pampeano, donde prevaleció la sequía, cambiando no sólo el paisaje sino también, las condiciones de producción del área, con afectación además de la calidad y diversidad de vida. El río Atuel que unía naturalmente sus agua con el río Diamante, nace en Mendoza a 3100 metros de altura, de régimen nival y glacial, y es el afluente más meridional del sistema de los ríos Desagüadero-Salado-Chadileuvú, ya en territorio pampeano. Tiene una longitud de 550 kilómetros y una cuenca que en el pasado, abarcaba 40.000 km2, actualmente reducida a 13.000 km2. La apropiación de sus caudales de agua por la provincia de Mendoza, convirtió al noroeste pampeano en un desierto, con la consecuente paralización de su producción. 

La resolución 50/49 de la Dirección de Agua y Energía Eléctrica de la Nación, que ordenaba tres sueltas anuales de agua, no fue acatada por Mendoza, sin ninguna consecuencia ni reacción de la Nación ante semejante desobediencia. Las reiteradas quejas de La Pampa ante el Estado nacional, derivaron en un fallo en 1987 que obligaba a Mendoza a brindarle un cupo de agua a la provincia vecina para revertir el desastre ambiental ocasionado. Sin embargo, Mendoza no acató el fallo, y el litigio se prolongó hasta 2018, cuando otro fallo de la Corte Suprema ordenó que en 30 días se fije un caudal hídrico apropiado para la recomposición del ecosistema de noroeste pampeano y que en 120 días, se presente un programa de obras -con distribución de costos entre ambas provincias y el Estado nacional-  que solucione el antiguo conflicto interprovincial del Atuel.  La Corte se basó en el  federalismo de concertación con enfoque en el derecho de acceso al agua, a la necesidad de abordar el conflicto desde una perspectiva de unidad (ya que se trata de una cuenca hídrica común)  y en el principio de considerar al ambiente como un bien colectivo, concepto emanado de la reforma constitucional del año 1994. Sin embargo, el mismo tribunal rechazó el resarcimiento económico reclamado por La Pampa por el daño ambiental sufrido. Desde el punto de vista conservacionista, el daño se vio reflejado en el deterioro de los bañados en territorio pampeano.

Idéntica situación sufren los pampeanos con el complejo hídrico  Desagüadero-Salado-Chadileuvú-Curacó-río Colorado, la mayor cuenca hídrica del país, de 300.000 kilómetros cuadrados. Esta cuenca comprende las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, La Pampa, Buenos Aires. Obras hidráulicas hechas en forma inconsulta por la provincia de San Juan, disminuyeron el caudal de los ríos puntanos y pampeanos.

El gobernador de La Pampa, el ingeniero Carlos Verna, inició el segundo litigio contra la Nación  y las provincias de San Juan  y Mendoza a raíz de las obras de diques que ambas provincias llevaron adelante con autorización nacional en la cuenca de los ríos Desagüadero, Salado, Chadileuvú, Curacó, Atuel y Colorado que, aseguran, “han mermado los caudales” que ingresan a sus tierras. El mandatario incluyó en la demanda a la Nación por considerar que omitió su rol de contralor y permitió que San Juan y Mendoza construyeran represas sin considerar los intereses de las provincias río abajo, como La Pampa. Y aseguró que ambas provincias son responsables de la desaparición o del irregular comportamiento de los ríos pampeanos.

Luego de varios amagues, es la primera vez que La Pampa llega a la máxima instancia Corte Suprema del país por un dique sanjuanino, ya que sostiene que las presas le limitan recursos hídricos a su jurisdicción. Antes había encarado reclamos sólo ante Nación. Lo hizo con los embalses Los Caracoles, Punta Negra, Ullum y también con Cuesta del Viento, el cual está ubicado en Iglesia. En ninguno de los casos anteriores tuvo respuesta de las autoridades nacionales.

Mientras tanto, organizaciones nacionales e internacionales como el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) preocupado por la conservación de los humedales emite un comunicado con motivo del Día Mundial de las Aves Migratorias, lamentando que la migración anual de unos 50.000 millones de aves -considerada como una de las grandes maravillas naturales del mundo- se vea afectada por el grave deterioro y desaparición de los hábitats naturales que sirven de descanso a estas criaturas. "...Algunas especies podrían extinguirse dentro de una década, mientras que en otros casos se producirían pérdidas de población... ", indicó el texto. La rápida urbanización, la contaminación, el cambio climático, el uso  de los espacios naturales, la caza, el mascotismo, los incendios, los desmontes, así como las presiones derivadas de una población humana en crecimiento amenazan  la supervivencia de cigüeñas, grullas, águilas y aves costeras. El Día Mundial de las Aves Migratorias 2013, que se celebró en más de 65 países, destacó la importancia de las redes ecológicas para la supervivencia de esas aves.

Los bañados del Atuel-Salado, son uno de los sitios internacionales clave en esos corredores biológicos de humedales que preservan la migración de aves.

El parque se encuentra en el centro sur de La Pampa. La entrada se encuentra en la ruta nacional 152, a 120 kilómetros de General Acha y 220 kilómetros de Santa Rosa, la capital provincial.  La localidad más cercana es Puelches, pequeño pueblo de 420 habitantes, a 39 kilómetros, con la particularidad que es el centro  geográfico de la República Argentina, por decreto del gobierno nacional. Se encuentra sobre la RP 15, la RP 107 y la RN 152, a 272 km de la capital provincial Santa Rosa, y a 893 km de Buenos Aires. El pueblo se destaca por el arte de hilar y teñir la lana de cabra con plantas de la región. Los artesanos ofrecen diversidad de texturas y colores que se plasman en mantas, ruanas, matras, caminitos, tapices y carteras. Puelches se halla al término de la cuenca Desaguadero-Salado (llamado río Curacó en el tramo final) y está rodeado de tres lagunas características:  Urre Lauquen (‘laguna de la bruma’ en mapudungun), La Dulce y La Amarga, que es la mayor en extensión. Estas hermosas lagunas han  disminuido mucho durante el transcurso del siglo XX por la sustancial disminución de caudal de agua de los ríos Salado, su continuación el río Chadileuvú y su tramo final, el río Curacó (‘agua de piedra’ en mapudungun) que conforman un sistema hídrico sumamente afectado por el complejo Los Nihuiles, de la vecina provincia de Mendoza, tema que ya se explicó. Lo cierto es que las lagunas, alimentadas por ese sistema hídrico, han disminuido su extensión y su profundidad que actualmente es bastante somera (poco profunda) y con aguas salobres (existiendo el riesgo que se transformen en salinas). 

Se acepta generalmente que Lihué Calel significa ‘Sierras de la Vida’. Pero otras significaciones del nombre son igualmente válidas, según refiere La Nación, del 13 de octubre de 2002, puede ser traducido por  "Carne viva" , según opinan Juan Manuel de Rosas y Manuel J. Olascoaga. "Cuerpo o bulto reverberante", disiente Alberto Vúletin. "Sierra apropiada para avizorar" o "Atalaya", tercia Enrique Steiben. "Sierra del recto, la tripa gorda o, incluso, el ano", proclama el etnólogo Rodolfo M. Casamiquela, impugnando el exagerado lirismo que ha presidido la interpretación de nuestra geonimia. Pero, más allá de rigores etimológicos, no hay retrato más ajustado del sitio que ese "Sierras de la Vida" con que Estanislao Zeballos tradujera la voz indígena Lihué Calel. El lugar es un microambiente en el centro sur de La Pampa,  aprovechado por el hombre desde la prehistoria. Las sierras permitieron la acumulación de agua, por condensación de la humedad atmosférica, que es vital para el desarrollo de la flora y la fauna. En los alrededores de este microambiente, prevalece la aridez, con lluvias de 200 milímetros anuales. El grupo de serranías que emergen solitarias en medio de la llanura pampeana, constituyen una isla geomorfológica y biológicamente, conformada por las sierras de Lihué Calel con alturas máximas de 600 metros y pendientes suaves al norte y abruptas al sur.

El parque Lihué Calel, protege un microambiente absolutamente excepcional en el  entorno pampeano, destacando el paisaje serrano y el monte occidental. Un conjunto de sierras,  la sierra de Lihue Calel de 589 metros de altura;  la Sierra Chica al este; la rama norte que cae en el valle del salitral Levalle; el  río Colorado y paralela a él,  el sistema de Pichi Mahuída (Sierra Chica) y al sudoeste, entre el río Curacó y el río Colorado, la sierra de Choique Mahuída, conforman el marco de este microambiente con tanta significación natural y cultural. Estos cerros son afloramientos rocosos volcánicos  de origen precámbrico, en el Pérmico triásico temprano, con unos 240.000.000 años de antigüedad . Esta cadena serrana, ubicada en el centro sur de La Pampa, junto a la localidad de Puelches y Casa de Piedra, integran la puerta a la Patagonia Argentina.  

En los llanuras, el tipo de suelo pobre en materia orgánica, la escasa humedad ambiental  y los vientos fuertes,  caracterizan la formación botánica esteparia y rala conocida como tussok seco, con predominio de gramíneas de entre uno y dos metros de altura y coirones como la verbena, la jarilla y la llareta.

Al pie de las sierras, observamos pequeños arroyos estacionales que permiten el desarrollo de bosques de caldenes y de jarillal, donde es posible distinguir tres especies; una de ellas tiene una curiosa adaptación, con sus hojas orientadas de norte a sur, lo cual le permite reducir la incidencia de los rayos solares en las horas más calurosas. El lugar es un oasis que concentra una gran variedad de flora semidesértica y estepa, diseminándose árboles, arbustos, gramíneas, trepadoras, cactáceas, líquenes rojizos y ocres y cuantiosas  margaritas pampeanas que tiñen de amarillo cada rincón del paisaje.

El Área Administrativa del parque  y el Centro de Visitantes Likan Mapu, se encuentra a 2 kilómetros por camino de ripio de esa entrada. En ella, el visitante debe registrarse y será informado de todas las posibilidades que ofrece el parque. El lugar cuenta con acampe, fogones, parrillas y sanitarios. El casco de la estancia Santa María fue propiedad de Luis Gallardo, que en 1964 expropió la provincia para la explotación turística y luego la donó a la Administración Parques Nacionales.

Varios senderos con señalética y distintos grados de dificultad, son ofrecidos al visitante, con el objeto que aprecie la belleza y los valores del área.

Uno de estos paseos es el ascenso, llamado sendero Namuncurá, que demanda poca dificultad y poco tiempo (45 minutos) y conduce al pico del cerro Sociedad Científica, nombre que le pusiera Estanislao Zeballos en 1881, pero que los lugareños reconocen como Cerro Alto. Desde este cerro, una atalaya,  se tendrá un magnífico panorama del parque desde la altura, incluyendo la laguna Urre Lauquen en la localidad de Puelches.

El  sendero interpretativo del valle Namuncurá comienza en el campamento y llega hasta el cerro Alto. Hay dos carteles indicadores en el sendero, uno señala la dirección del Valle de las Pinturas, el otro, el Huitru, indica las características del monte, su flora y su fauna.

El  sendero, que permite apreciar el valor cultural del área preservada es el Valle de las Pinturas. Se accede por un camino de ripio que puede hacerse en auto. Son 21 kilómetros de ida y vuelta, para llegar a otro sendero de 600 metros que permite conocer el uso del área que hacían los nativos del lugar y que  termina en un alero donde se pueden ver pinturas rupestres. El lugar es una gran yacimiento arqueológico coincidente con el período indígena y con la última morada del Cacique Namuncurá. También incluye las ruinas del Casco de la Estancia Santa María del Desierto,  correspondiente a la historia más reciente del parque,  que perteneció a la familia de Luis Gallardo hasta 1964, y que según versiones, Gallardo destruyó cuando el Estado le expropió las tierras para crear el Parque.

En una de las lomadas bajas del Valle de las Pinturas, se halla un enterratorio múltiple y complejo, que data de 8600 años A.P.   Es el sitio Chenque I,  un cementerio del neolítico demarcado por rocas  que mide 16,70 metros  en sentido norte-sur por 12,60 metros en sentido este-oeste. El enterratorio tiene dos niveles conocidos, el superficial, presenta huesos muy fragmentados, removidos y dispersos, con los cuales se han podido suponer 20 adultos (11 adultos y 9 niños). Por debajo de éste, a 30 centímetros de la superficie, se hallaron restos humanos en posiciones anatómicas, sin fuertes remociones, con buena conservación. En este nivel hay 11 estructuras de entierro, es decir, 11 restos humanos y restos culturales como material lítico, moluscos bivalvos, puntas de proyectiles triangulares con pedúnculo, raspadores, raederas, núcleos, lascas. Uno de estos restos es el de un niño muy pequeño que fue enterrado junto con su perro mastín cimarrón (canis familiaris). Los trabajos arqueológicos descubrieron el 6% aproximadamente del yacimiento, con lo que se puede deducir que podrían encontrarse  500 individuos más. Éstos procedían de distintos sitios, por lo que puede inferirse que la mahuida Lihué Calel era un sitio con alto poder simbólico para los indígenas, ya desde tiempos ancestrales.

Lihué Calel es un área sumamente diversa en especies vegetales. Predomina el jarillal, pero es un ambiente de características particulares ya que, la protección de las sierras, llamadas Sierras de la Vida porque recogen las aguas de las escasas precipitaciones formando varios arroyos, diferencia el lugar de la aridez del entorno. Prácticamente el 70% de la vegetación de La Pampa se encuentra presente en el parque nacional. Los roquedadales tiene una rica flora en la cual se destacan los helechos que crecen en las fisuras húmedas, los claveles del aire, epifitos sobre las piedras  y varias cactáceas, como el cardón, de gruesas ramas rastreras, con sus extremos ascendentes y pencas, con espinas de gran adherencia, sobre las paredes rocosas se observan los líquenes, que forman figuras circulares, amarillas, anaranjadas y negruscas. En suelo rocoso crece también la puelchana o traicionera, sumamente ramificada y espinosa. Esta especie representa una curiosidad botánica, dado que tiene una distribución disyunta o en parches, al reaparecer en Mendoza y en países como México, Chile, Colombia y Perú.

Un árbol típico de La Pampa, el caldén (Prosopis caldenia) que fue sobreexplotado por la tala, sobrevive en este predio. Es un árbol espinoso, de 8 a 12 metros de altura, que forma bosquecillos característicos. Sus flores son pálidos amarillentas y sus frutos amarillos al madurar, son rojos. Crece al pie de las sierras  donde el suelo es más húmedo.En estos caldenales hay también sombra de toro o peje (Jodina rhombifolia), árbol espinoso  de 5 a 7 metros de flores blancas y frutos anaranjados. Esta comunidad es propia del espinal. El algarrobo (Prosopis flexuosa) árbol espinoso típico del monte de 6 a 8 metros de altura, que crece aislado entre los jarillares. Su fruto como el del chañar o sofaique (Geoffroea decorticans), era muy apreciado por el indígena. Este árbol espinoso de 4 a 8 metros de altura, forma bosquecillos cerrados e impenetrables en los cañadones y valles. También hay bosquecitos de molle incienso o tabanero, (Schinus fasciculatus), árbol de múltiples propiedades medicinales, apreciado por los indígenas desde siempre. Sobre una de las virtudes de este árbol, escribe G. Ch. Musters en 1869,: […“La risa siempre pronta de los indios descubre, por lo general, buenos dientes, a los que conservan blancos y limpios mascando maki, una goma que exuda del arbusto del incienso y que las mujeres y las criaturas recogen con cuidado. […] tiene un sabor más bien agradable, y es un dentífrico excelente.”…]. El chañar brea o glaucum (Cercidium praecox) crece en laderas y cimas de cerros y el espinillo (Acacia caven) arbolito de enormes espinas (hasta 3 centímetros de largo) de flores amarillas perfumadas y frutos negros, que crece a orillas de la ruta nacional 152.

Pero si hay una comunidad que se destaca dentro de este ambiente es el jarillar, que comprenden las tres especies de jarilla, con la jarilla crespa (Larrea nítida), la jarilla hembra (Larrea divaricata) y la jarilla macho ( Larrea cuneifolia), arbustos ramificados desde su base, de hojas resinosas poco digeribles y flores amarillas, entre las que se pueden apreciar ñandúes, cuando no crecen en forma muy tupida. Una de las especies , Larrea cuneifolia, tiene sus hojas orientadas de norte a sur y perpendiculares al suelo, curiosa adaptación en las horas más calurosas, por eso se llama Jarilla Brújula.

Esta herbácea puede manifestarse como planta herbácea o transformarse en un arbusto que llega a los 2 metros de altura. Son característicos por su coloración amarilla que inunda sobre todo las zonas más bajas de este sistema orográfico de La Pampa. Otros arbustos crecen en el lugar como la verbena (Verbena officinalis), planta herbácea rastrera; el tomillo (Acantholippia seriphioides)  y el tomillo macho, roseta de llama o rosita (Junellia seriphioides), ambos con florcitas blancas; el romerillo blanco(Baccharis artemisioides ), de 30 centímetros a 1 metro de altura, de un verde grisáceo, que crece a orillas de los caminos; la barba de chivo (Caesalpinia gilliesii ), de hermosas flores amarillas con largos estambres rojos; el zampa (Atriplex lampa) otro arbusto endémico del país, verde grisáceo que crece hasta 1,50 metro de altura en el salitral Levalle junto con el alto arbusto de hasta 3 metros, el jume negro(Allenrolfea vaginata ), con flores en espiga.

El alfirelillo chico (Geranium core-core), la margarita blanca (Glandularia platensis), la cebolla de la zorra (Habranthus jamesonii), la peperina (Hedeoma multiflora) y el heliotropo (Heliotropium amplexicaule) entre las herbáceas. Las flores endémicas, la Gaillardia cabrerae, otra margarita pampeana; el molle ceniciento ( Schinus jhonstonii) y la Adesmia lihuelensis, que crece en forma rastrera en suelos rocosos. La mata chilladora (Chuquiraga erinacea) que busca el suelo arenoso, crece hasta 1,50 metro con flores ocre muy vistosas y hojas rígidas y punzantes. Su nombre deriva del ruido que hace al quemársela. En el mismo ambiente crece el manca caballo (Prosopidastrum angusticarpum   ) de flores blancuzcas  en inflorescencias globosas. En el mismo suelo, crecen  flores endémicas del parque, como la margarita pampeana (Gaillarda pampeana), que forma el paisaje típico del parque nacional; la Grindelia covasii, también de flores amarillas; el alpataco(Prosopis flexuosa var. depressa) con inflorescencias cilíndricas amarillentas que crece hasta 1,50 metro; el llaollín (Lycium chilense) de hasta 2 metros de altura, de flores blancas y drupas rojas; las densas colonias de piquillín (Condalia microphylla) en el cardenal, de flores amarillas y drupas rojas; el atamisqui o matagusanos (Capparis atamisquea), de 3 metros de altura y flores pálidas solitarias. El vinagrillo (Oxalis refracta) que busca los suelos salinos y áridos y ofrece hermosas flores blancas o rosadas y la melosa (Brindelia chiloensis), margaritas amarillas que crecen en los suelos rocosos.

También hay enredaderas como la tasi (Araujia odorata); el bejuco (Austrobrickellia patens), la ortiguita de tierra (Blumembachia insignis) , la barba de viejo (Clematis montevidense) y la arvejilla (Lathyrus pubescens) entre otros.  Helechos como el culandrillo o culantrillo (Adiantum thalictroides) entre otros y  epífitas como la papa del monte (Prosopanche americana); y los claveles del aire (Tillandsia gilliesii y Tillandsia pedicellata. Hermosas cactáceas, como el cardón (Cereus aethiops) con enormes flores blancas de 20 centímetrlos de diámetro, nocturnas y muy bellas; la puelchana o cholla (Cylindropuntia tunicata)que crece hasta 2 metros, con espinas. Este cactus, no fructifica y rara vez da flores;  el chupasangre (Mailhueniopsis darwini) que forma matas en cojín con flores anaranjadas; la penca, rastrera de flores amarillas; el cola de piche (Terocactus tuberosus) de tallos tuberosos y flores blancas y amarillas, y el gran cardón (Thichocereus candicans) en grandes matas de 3 metros de diámetro, con flores blancas muy perfumadas  y espinas amarillas. Entre los vegetales mencionados, crecen pastos como el pasto puna (Amelichloa brachychaeta), el junco (Juncus occidentalis); la paja blanca (Jarava ichu); la saetilla (Aristida trachyantha), el pasto país(Bothriochloa springfieldii), la tembladerilla (Briza subaristata); la paja (Nassella tenuissima) o la cortadera (Cortaderia selloana). También está presente la yareta o llareta del altiplano, (Azorella compacta) planta en cojín sobre suelos rocosos. En varias partes del parque hay fachinales , muchos de ellos esteros con pajonal alto.

La fauna del parque, es rica y diversa como su flora. En el parque está presente el guanaco(Lama guanicoe). Difícil de ver son:  el puma(Felis concolor), el gato del pajonal(Felis colocolo), el gato montés(Felis Felis geoffroyi), el zorro gris(Disiicyon gimnocercus) y el zorro colorado o culpeus(Lycalopex culpaeus), el segundo cánido más grande de América luego del aguará guazú.  La vizcacha pampeana o mora(Lagostomus maximus) tiene sus cuevas en el área misma de acampe del Parque, por lo que es posible verlas andar con toda tranquilidad cuando anochece, igual que los zorrinos, que con toda confianza se suben a la mesa que ocupan los acampantes, viendo si puede escamotear algo de comida.

El lagarto colorado,  teju colorado o peni (Salvator rufescens), el lagarto overo, lagarto blanco, teju o tegu blanco y negro, o lobito (Salvator merianae) , la comadrejita (Thylamys  elegans); el hurón (Galictis cuja); la mara, liebre patagónica o liebre criolla(Dolichotis patagonum) y el armadillo, pichiciego menor o pichiciego pampeano (Chlamyphorus truncatus). Entre los reptiles se conocen 17 especies de existencia comprobada y 7 más de presencia dudosa. Se pueden observar algunos de éstos sobre las rocas salpicadas de líquenes, mientras se asolean. La tortuga terrestre patagónica (Chelonoidis chilensis)está amparada en el área, la lampalagua o boa de las vizcacheras (Boa constrictor occidentalis), lagartijas verdes o teyú (Teius teyou).

Se han contabilizado 12 especies de mariposas, entre ellas una exclusiva de la Argentina y Uruguay, la hermosa frotadora de Burmeister  (Paysandisia arcón) , que vuela en las sierras y ambientes de monte del oeste del país.

La riqueza ornitológica del parque, es realmente notable. Se han avistado más de 150 especies de aves. Entre los alados, contamos al halcón común(Falco hesparverius), el aguilucho (Buteo polyosoma), el cahalote castaño(Pseudoseisura lophotes), el caburé (Glaucidium brasilianum); el jote de cabeza negra, gallinazo, buitre de cabeza negra, ybyrú o zamuro negro(Coragyps atratus),  y el jote de cabeza colorada, aura gallipavo, buitre pavo, buitre cabecirrojo, aura tiñosa, gallinazo de cabeza roja, maura o urubú de cabeza roja  (Cathartes aura), ambos carroñeros planeadores de altura por corrientes térmicas y desciende cuando huele gases de cuerpos en descomposición ; otros carroñeros presentes son  los caranchos, caricari, caracara moñudo, carcaña, guarro, moñudo, traro (Caracara plancus), el chimango,  tiuque,​​chiuque, triuque, triwkü o caracara chimango (Phalcoboenus chimango), el cóndor(Vultur gryphus), que puede planear a 6500 metros de altura y con su excelente vista divisar animales muertos; el endémico del país, halconcito gris o halconcito argentino(Spiziapteryx circumcincta) vuela sobre los árboles espinosos tratando de divisar pequeñas presas, pero también carroña.  El gallito copetón(Rhinocrypta lanceolata) que vive entre las matas arbustivas entre las que se desplaza rápidamente; la martineta común, copetona, wari, perdiz copetona, yuyo bataraz o inambú bataraz(Eudromia elegans); o los tuco-tuco(Ctenomya azarae) que habitan en cuevas. La rapaz de mayor interés en el área es la imponente águila coronada (Harpyhaliatus coronatus), la más grande y poderosa del país, en situación de conservación amenazada. Los avistajes de la viudita chica(Knipolegus hudsoni) son muy escasos. Esta pequeña ave migratoria es endémica del centro del país y emigra buscando calor a Perú, Bolivia, Paraguay y Brasil. Otra ave muy amenazada es el cardenal amarillo o gobernador crestado(Gubernatrix cristata), endémico de la región. El canastero patagónico, canastero de garganta negra o canastero patagón(Pseudasthenes patagonica) se observa con relativa frecuencia. Grandes bandadas de loros barranqueros(Cyanoliseus patagonus) aprovechan las semillas y frutos del caldén y del chañar. Las ruidosas aves  llegan a la zona cada vez con mayor frecuencia para alimentarse. El ñandú pampeano o choique (Rhea americana) encontró refugio de la caza indiscriminada y del avance de la frontera agrícola en el parque, donde sobrevive a pesar de la disminución del número de ejemplares.

Hasta  finales del siglo XIX, habitaban el predio jaguares(Panthera onca) y venados de las pampas o guazú ti'í (Ozotoceros bezoarticus). Hay especies de mamíferos exóticos e invasivos, como el ciervo colorado (Cervus elephus), el jabalí  (Susscrofa) o la liebre (Lepus europaeus), que fueron introducidos como presas para cotos de caza, diseminándose luego a otros ambientes.

Entre las muchas amenazadas a las que se ve expuesta una zona protegida, podemos mencionar la desecación del río Atuel  (ver http://chadileuvu.org.ar/fuchad/index.php/recursos-hidricos/rio-atuel) con fatales consecuencias para las aves, especialmente migratorias, que frecuentaban los bañados.  Otro peligro es común prácticamente a todos los parques nacionales y reservas naturales: la caza furtiva. El sobrepastorero y ramoneo de los rebaños de ganado ovino y bovino principalmente que invaden predios protegidos, así como la introducción de especies exóticas que compiten con las especies autóctonas, en este caso ciervos colorados, jabalíes, liebres, ciervo axis o gamos, conllevan a la alteración del hábitat de la fauna y de la flora propias del ambiente. Podemos mencionar otros daños ambientales que deterioran la reserva, como la explotación maderera, los desmontes o los incendios intencionales o no, como  el provocado  en 2018,  inicialmente por una falla en el sistema nacional eléctrico por un exceso en el consumo que afectó a la subestación Puelches, provocando la falta de suministro a Santa Rosa, General Pico, Acha, Quemú Quemú entre otras localidades y originando un incendio de grandes proporciones en casi todo el Parque Lihué Calel, que fue combatido pero que dejó según imágenes satelitales del parque, decenas de focos activos. El incendio se inició por una motoniveladora que paradójicamente estaba realizando una picada cortafuego.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Parque Nacional Los Alerces Emblema del parque nacional Los Alerces, que representa al pudú (Pudu puda)el ciervo más pequeño del mundo, en p...