YAGUAR en guaraní , YAGUARETÉ (yaguá - eté, fiera de verdad en guaraní), JAGUAR, OTORONGO, UTURUNKU en quechua, NAWUEL en mapuche, BALAM en maya, OCELOTL en mexica, ONCA PINTADA en Brasil y TIGRE para los españoles recién llegados a América.

/Panthera Onca/




   El jaguar es el más poderoso de los felinos americanos, y el tercero más grande del mundo, luego del tigre (Panthera Tigris) y el león Panthera Leo), de la familia Pantherinae. Con tres subespecies de acuerdo al habitat, el jaguar es un felino muy feroz,  excelente cazador de hábitos nocturnos, habilísimo nadador y trepador, dotado de una vista nocturna y un olfato poderosos y rara vez su presa  puede escapar de un destino fatal. El jaguar es un félido carnívoro cuyo tamaño aumenta cuanto más al sur se localicen, con un peso promedio de entre 56 y 158 kilogramos  y una longitud de entre  1,50 metros hasta 4 metros de cabeza a cola, las hembras son menos corpulentas. Viven entre 11 y 12 años en estado salvaje y  hasta 25 en cautividad.

El estado de conservación, se halla casi amenazado. Su presencia se hubo verificado en casi toda el continente americano, donde su culto , fue intenso en todas las culturas prehispánicas, su imagen,  partes de su cuerpo como la piel, los colmillos, sus patas, fueron objeto de veneración y símbolo de poder y de status social. Transformado  en deidad en la cosmogonía olmeca, el hombre-jaguar o el guerrero jaguar del pueblo mexica, con rasgos felinos y humanos fue ampliamente reverenciado, así que las altas clases dominantes precolombinas se identificaron con el jaguar como representación de realeza, de poder, de valentía y de guerra.  Entre los mayas, el jaguar o "señor de la noche" queda conectado con el inframundo a través de las prácticas de chamanes que le atribuye habilidades sobrenaturales, y por esta creencia, su tránsito entre el mundo de los vivos y de los muertos se vuelve algo naturalmente aceptado. Asociado a la oscuridad, dueño de la selva y del paisaje, los mayas creían que el jaguar provocaba los eclipses (en maya de Yucatán llamados chi'bil k'in: mordida del sol) cuando intentaban devorar a los astros celestes. Lo incorporaron a sus máscaras, a sus esculturas y a su panteón. El chamán se enfrentaba a un  jaguar en su trance; si el chamán ganaba la contienda, podía dirigir la energía del universo hacia el bien, pero si el felino prevalecía,  se transformaba en un monstruo que lo devoraba todo. El par luz-oscuridad, civilización-barbarie, hombre-bestia quedaba perfectamente bosquejado en la contienda.

Brasil es el país con más presencia de jaguares en América, alrededor de 30.000 individuos, seguido por México con 4000 individuos, donde Yucatán es la región más poblada por estos felinos solitarios. La Red Yaguareté  en Argentina, estima que quedan menos de doscientos cincuenta yaguaretés adultos en todo el país, con presencia  en la región chaqueña,  las yungas de Salta y Jujuy y en la Selva Misionera o Paranaense. Pero, la reducción de sus territorios por la áreas de cultivo y el ser objeto de  caza, ha mengüado considerablemente su número. Recordemos que el territorio de la hembra cubre entre 25 y 40 km2 y el del macho el doble, territorio que marcan con orinas y heces o con arañazos en los árboles y vocalizaciones. Los ejemplares que se pueden encontrar aún, recorren las orillas de los ríos en busca de capibaras, yacarés, armadillos, camoatís, pecarís y otros habitantes de las selvas tropicales, cuando no ganado de los hacendados locales.  Animal sumamente esquivo, fantasmagórico en sus costumbres, con un camuflaje natural perfecto, es el mayor depredador, un superdepredador de las selvas tropicales. Al estar en la cúspide de fortaleza y habilidades en su habitat, en estado salvaje no tiene depredadores, sólo el hombre y su conducta han logrado la casi extinción de este formidable animal. Su mordida es la más potente entre los felinos, y la apertura de sus mandíbulas es de entre 65 a 70 grados, llegando a perforar y destruir el cráneo de sus presas con los colmillos. Es habilísimo para tender emboscadas desde puntos ciegos y con un gran salto hacia la víctima, incluso dentro del agua, eligiendo cuidadosamente a sus presas a las que puede arrastrar incluso si pesan incluso  hasta 400 kilogramos. Sus manchas tienen un único patrón y no se repiten en otros sujetos de la especie, lo cual los hace individualizables. Pero existen fenómenos como el melamismo, por el cual un exceso de pigmento colorea de negro su pelaje, asemejándolo a panteras o bien, el albinismo, menos frecuente, que decolora su pelaje hacia el blanco. Estos individuos se conocen como "panteras blancas".




Las hembras alcanzan madurez sexual entre el año y los dos años y los machos entre los dos y los tres años. Pueden aparearse durante todo el año, el celo dura entre los 6 y los 17 días de un ciclo completo de 37 días y las hembras anuncian su celo con cierto olor en su orina. Durante el cortejo,  la pareja amplía su territorio. La gestación dura entre 93 y 105 díasLuego de aparearse el macho se aleja, y la hembra queda al cuidado de los cachorros, que  son de uno a cuatro,  habitualmente dos. Desde ese momento, la hembra echará de su lado a otros machos ante el riesgo del canibalismo infantil. Las crías son lábiles, pues nacen indefensas  y ciegas -hasta las dos semanas de nacidos-, dependiendo en forma absoluta de la madre. ésta los desteta a los 3 meses pero, recién a los 5 o 6 meses salen de la madriguera para acompañar a la madre en su caza y en un lapso de 1 o 2 años se separan de la madre, para buscarse su propio territorio. La hembradel jaguar  ruge pero el macho lo hace con mayor volumen, sobre todo para competir con otros machos por territorio o por las hembras. Su rugido es como una tos repetida y lo combina con gruñidos y maullidos.Recordemos que estos grandes mamíferos requieren grandes territorios y significan en sus ecosistemas depredadores de grandes piezas de caza, pudiendo convivir con los pumas que consumen piezas medianas a pequeñas. Con la extinción del jaguar, la población y el tamaño de los pumas creció.




El jaguar es importante para el ecosistema, con su caza contribuye al equilibrio de las especies de los extensos territorios en  que habita. A pesar de ésto, es indiscriminadamente cazado.  En los años 60, de la Amazonia brasilera se extraían más de 15.000 pieles por año que cotizaban muy alto en el mercado, lo que lo hizo entrar en el Libro Rojo de la Extinción y a pesar también de saberse que, al ritmo de la destrucción actual de las selvas, en poco tiempo habrán desaparecido miles de especies animales. Afortunadamente, en los 80, grupos conservacionistas en México detuvieron la depredación del jaguar a partir de la caza de ocho ejemplares a los que les colocaron collares de localización por radiotelemetría y otros recursos como cámaras nocturnas instaladas en los lugares de caza. Con ellos lograron saber que un jaguar recorre hasta 20 km por noche en busca de sus presas, pero que están sometidos a peligros letales, sobre todo con los ganaderos y los cazadores. Sin embargo, y aunque su caza esté prohibida en Argentina, Belice, Colombia, Estados Unidos, Guayana Francesa, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Surinam, y Venezuela y restringida en Brasil, Costa Rica, Guatemala, México y el Perú, la misma se sigue practicando  y el comercio internacional de pieles de jaguar también, pero en países como Bolivia, Ecuador o Guyana se permite su caza.

En nuestro país, donde la Panthera Onca fue declarada Monumento Natural Nacional en el 2001, hay un proyecto de traslado a los extensos humedales y bañados de los Esteros del Iberá, en Corrientes; de ejemplares cautivos en zoológicos, para que se aclimaten en zonas silvestres.​ Los parques protegidos resultan poco extensos para mantener poblaciones de jaguares significativas. Por tanto, se considera que trazar corredores que vinculen estas zonas protegidas podría ser viable, ya que la densidad de población del jaguar es de 6 o 7 ejemplares en 100 km2.  Muy lejos, al norte, especialistas en ecología consideran que el muro fronterizo entre México y Estados Unidos  tan predicado por Trump, reducirá la posibilidad de reproducción del jaguar en territorio estadounidense, donde casi está extinguido desde principios del siglo XX , al impedir a los muy escasos jaguares la conexión con las poblaciones mexicanas de este félido.


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